📖 Devocional del 1 de enero
📜 Lectura de la Biblia
📘 Enero – Lectura de la Biblia en 1 año
🌅 Preámbulo
Comenzar un nuevo año es, en muchos sentidos, volver al principio. Y no hay mejor lugar para iniciar que donde Dios mismo comenzó Su obra: con la creación del mundo y con el anuncio de la llegada de Cristo. Hoy, la Palabra nos conduce al origen de todas las cosas y, al mismo tiempo, al corazón del plan eterno de Dios.
Al empezar este año, somos invitados a reconocer dos realidades fundamentales:
quién es Dios —santo, creador y soberano—
y quiénes somos nosotros delante de Él —criaturas necesitadas de gracia y restauración—.
Este es el punto de partida de una vida espiritual auténtica: volver a Dios, rendirnos a Él y permitir que Su voluntad vuelva a ordenar nuestro corazón.
Que este primer día del año sea una oportunidad para consagrarnos al Señor, confiar en Su propósito y caminar bajo la luz de Su Palabra, sabiendo que Aquel que creó el principio también es fiel para guiarnos hasta el final.
🙏 Oración antes de la lectura
Señor,
al comenzar esta lectura de Tu Palabra,
te pido que ilumines mi entendimiento con Tu Espíritu Santo.
Ayúdame a conocerte más,
a ver quién soy delante de Ti
y a comprender mejor el mundo que Tú has creado.
Que esta lectura transforme mi corazón y mi mente
para seguir Tus caminos,
amar lo que Tú amas
y vivir para Tu gloria.
En el nombre de Jesucristo,
Tu amado Hijo,
amén.
📜 Enseñanza con contexto — Génesis 1, 2 y 3
Génesis no comienza con el ser humano, sino con Dios. Antes de que exista el tiempo, la tierra o la vida, Dios ya está presente, creando con poder, sabiduría y propósito. Génesis 1 nos revela a un Dios que habla, y al hablar, crea. Su palabra es eficaz: trae orden donde había caos y vida donde no había forma.
A lo largo del relato de la creación se repite una frase que deja ver el corazón del Creador: “y vio Dios que era bueno”. Esta afirmación no solo expresa calidad, sino aprobación y propósito. Todo lo que Dios hace refleja Su carácter; nada fue creado por error ni al azar. Cuando Dios contempla al ser humano, el texto afirma que todo era muy bueno, mostrando que el hombre y la mujer son el punto culminante de Su obra.
En ese mismo momento aparece una expresión profunda y reveladora: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Dios no dice “haré”, sino “hagamos”. Desde el inicio, la Escritura nos deja ver que Dios no es solitario. Él crea desde la comunión de Su propia naturaleza. El Padre habla, la Palabra ejecuta y el Espíritu de Dios se mueve. Aunque la Trinidad no se explica plenamente en Génesis, sí se insinúa con claridad.
Esto nos enseña que el ser humano fue creado a imagen de un Dios relacional. Por eso la comunión no es opcional, sino parte del diseño original. La vida humana fue pensada para vivirse en relación con Dios y con los demás.
En Génesis 2, el relato se acerca aún más al corazón humano. Dios no solo crea al hombre, sino que lo forma con cuidado, lo coloca en un jardín y se relaciona con él de manera cercana. Le da responsabilidad, propósito y límites para su bien. El trabajo y la obediencia aparecen como dones, no como castigos.
En medio de ese jardín aparece un elemento clave: el árbol de la vida. Este árbol simboliza la vida que proviene de Dios y la comunión continua con Él. Mientras el ser humano vivía en obediencia y confianza, tenía acceso a esa vida plena. El Edén no era solo un lugar hermoso, sino un espacio donde Dios y el ser humano caminaban en comunión.
Dios también declara que no es bueno que el hombre esté solo, y crea a la mujer como compañera idónea. El matrimonio surge como parte del diseño divino, reflejando unidad, ayuda mutua y amor. Todo ocurre en un ambiente de orden, confianza y vida.
Génesis 3 marca una ruptura dolorosa. El pecado entra cuando el ser humano decide dudar del carácter de Dios y confiar más en su propio juicio. La desobediencia no comienza en el fruto, sino en el corazón. Como consecuencia, aparecen la vergüenza, el miedo y la separación.
Tras la caída, el acceso al árbol de la vida es restringido. Esto no ocurre únicamente como un acto de juicio, sino también como un acto de misericordia: Dios impide que el ser humano viva eternamente en un estado de pecado y separación. La comunión se rompe, pero el propósito de Dios permanece.
Dios puso el árbol del conocimiento del bien y del mal no como una trampa, sino como un límite necesario para que existiera una relación verdadera. Sin elección no hay obediencia, y sin obediencia voluntaria no hay amor genuino. El pecado no nació del árbol, sino de la desconfianza del corazón humano.
Sin embargo, aun en medio del juicio, Dios se muestra misericordioso. Él busca al ser humano, lo llama por su nombre y no lo abandona. Aunque hay consecuencias reales por el pecado, también hay esperanza. Desde este punto, la historia bíblica comienza a avanzar hacia la redención.
La Biblia no termina en Génesis. Aquello que se perdió en el jardín no queda olvidado. En Apocalipsis, el árbol de la vida vuelve a aparecer, ya no en un huerto terrenal, sino en la presencia de Dios, accesible nuevamente para Su pueblo. Esto nos revela que la historia de la Escritura es una historia de restauración: lo que se perdió al principio, Dios lo devuelve al final por medio de Cristo.
Al comenzar este año leyendo Génesis, somos invitados a volver al diseño original de Dios: reconocer Su autoridad, confiar en Su palabra y rendir nuestra vida a Él, sabiendo que Aquel que dijo “y vio Dios que era bueno” sigue obrando hoy para llevar Su obra a buen término.
📜 Enseñanza con contexto — Mateo 1
El Evangelio de Mateo no comienza con milagros ni con enseñanzas públicas de Jesús, sino con una genealogía. A primera vista, puede parecer solo una lista de nombres, pero en realidad es una declaración profunda: Dios entra en la historia humana real, concreta y quebrantada.
Mateo 1 nos muestra que Jesucristo no aparece fuera del tiempo, sino dentro de una línea de generaciones marcadas por la fidelidad de Dios y por la fragilidad humana. En esta genealogía encontramos hombres y mujeres con historias complejas, errores, pecados y decisiones difíciles. Sin embargo, Dios no se avergüenza de esa historia; al contrario, la usa para cumplir Su promesa.
Este capítulo nos recuerda que Dios es fiel a Su palabra. Las promesas hechas a Abraham y a David no quedaron en el olvido. A través de generaciones, Dios fue preparando el camino para la llegada del Mesías. La historia que parecía rota en Génesis no fue abandonada; siguió avanzando hacia la redención.
Mateo también resalta algo sorprendente: en la genealogía aparecen mujeres que, según los estándares de la época, habrían sido excluidas. Esto revela que el plan de Dios siempre ha incluido gracia, restauración y misericordia. Dios obra incluso a través de situaciones imperfectas para cumplir Su propósito perfecto.
El nacimiento de Jesús es presentado como obra directa de Dios. María concibe por obra del Espíritu Santo, recordándonos que la salvación no proviene del esfuerzo humano, sino de la intervención divina. Jesús no nace simplemente como un líder más, sino como Emanuel: Dios con nosotros.
José, por su parte, es mostrado como un hombre justo que aprende a obedecer a Dios aun cuando no comprende completamente Sus planes. Su obediencia silenciosa nos enseña que confiar en Dios muchas veces implica renunciar al control y caminar por fe.
Mateo 1 conecta directamente con Génesis. Lo que se rompió en el Edén comienza a restaurarse con la llegada de Cristo. La comunión perdida por el pecado encuentra su camino de regreso cuando Dios decide habitar entre los hombres. Jesús entra en una historia marcada por la caída para traer vida, esperanza y restauración.
Al iniciar este año leyendo Mateo 1, somos invitados a confiar en que Dios sigue obrando en medio de nuestra propia historia. Aun cuando hay errores, heridas o etapas difíciles, Dios no ha terminado Su obra. Así como cumplió Sus promesas al enviar a Su Hijo, también es fiel para completar lo que ha comenzado en nosotros.
🕊️ Oración después de la lectura
Padre Celestial,
gracias por hablarme a través de Tu Palabra.
Te alabo por ser el Creador de todo
y por no abandonar a Tu creación
aun cuando fallamos y desobedecemos.
Ayúdame a vivir conforme a Tu propósito,
a reconocer cada día mi necesidad constante de Tu gracia
y a confiar en Tu obra redentora.
Que el ejemplo de Jesucristo
guíe mis decisiones, transforme mi corazón
y me acerque más a Ti.
En el nombre de Jesús,
amén.
✨ Para reflexionar
Reflexionar en las Escrituras nos ayuda a acercarnos más a Dios y a comprender Su propósito para nuestras vidas.
¿Qué te ha hablado Dios hoy a través de estos capítulos?
Te invitamos a meditar en Su Palabra, a compartir lo que has aprendido y a continuar creciendo en la fe, confiando en que Dios sigue obrando en quienes se acercan a Él con un corazón dispuesto.
Que este año comience y continúe en la presencia de Dios.

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