15 de Enero: “Dios sigue escribiendo la historia”

 


Devocional del 15 de Enero

Lectura de la biblia

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Preámbulo

Dios no solo se deleita en la obediencia perfecta, sino que también obra —con paciencia y propósito— en medio de historias desordenadas, corazones imperfectos y tiempos que no coinciden con nuestras expectativas. Aunque muchas veces no entendemos por qué Dios permite ciertos retrasos, silencios o caminos largos, Él sigue obrando con justicia, fidelidad y amor.

Hoy somos invitados a confiar en que los tiempos de Dios, aun cuando nos desconciertan, están llenos de propósito. Nada escapa a Su mirada, y aun lo que parece un retroceso forma parte de una historia mayor que Él está escribiendo.


🙏 Oración antes de la lectura

Señor, antes de abrir Tu Palabra, aquieto mi corazón delante de Ti.
Reconozco que muchas veces mis tiempos no coinciden con los tuyos
y que me cuesta aceptar procesos que no comprendo
o respuestas que no llegan cuando yo las espero.

Hoy te pido humildemente que me concedas un corazón dispuesto a aceptar Tus tiempos,
a confiar cuando no veo
y a descansar en la certeza de que Tú siempre obras con sabiduría y amor.

Límpiame por dentro, como Tú enseñas en Tu Palabra,
y permíteme escuchar Tu voz más allá de lo externo,
para que esta lectura transforme mi corazón y fortalezca mi fe.

Me rindo a Tu voluntad y a Tu perfecto plan.
En el nombre de Cristo Jesús. Amén.


📜 Enseñanza – Antiguo Testamento

Génesis 36–38

Los capítulos 36 al 38 de Génesis nos llevan por un recorrido que, a primera vista, puede parecer desconcertante. No siguen una narrativa lineal de victoria o santidad inmediata, sino que nos muestran como Dios obra en medio de procesos largos, familias imperfectas y decisiones humanas marcadas por la debilidad.

Génesis 36 presenta la genealogía de Esaú. Aunque Esaú no fue el portador de la promesa, Dios no lo ignora. Le concede descendencia, territorio y estabilidad. Esto nos recuerda que Dios gobierna también sobre aquellos que no caminan dentro del pacto, y que Su fidelidad no depende de nuestra percepción del “éxito espiritual”. Dios cumple Sus propósitos aun fuera de la línea que nosotros consideraríamos central.

En Génesis 37, la historia da un giro profundo con José. Él recibe sueños de parte de Dios, pero esos sueños no se cumplen de inmediato. Antes de la exaltación vienen el rechazo, la traición y el silencio. José es vendido por sus propios hermanos, no por haber hecho algo malo, sino precisamente porque Dios tenía un plan mayor. Aquí aprendemos una verdad esencial: los sueños de Dios casi nunca se cumplen en el tiempo que esperamos, y el proceso no invalida la promesa.

Génesis 38 parece interrumpir la historia de José con el relato de Judá y Tamar, un capítulo incómodo y lleno de errores humanos. Sin embargo, este pasaje nos revela algo profundo: Dios no cancela Su plan redentor aun cuando las personas fallan gravemente. De una situación marcada por injusticia, pecado y vergüenza, Dios preserva la línea por la cual vendrá el Mesías. Esto nos enseña que la santidad del propósito de Dios no depende de la perfección de quienes Él usa.

En conjunto, estos capítulos nos muestran que Dios obra simultáneamente en distintas dimensiones: mientras unos avanzan externamente, otros son procesados en el sufrimiento y otros son confrontados con su pecado. Nada está fuera del control de Dios, y Sus tiempos, aunque difíciles de entender, siempre conducen al cumplimiento de Sus promesas.


✝️ Enseñanza – Nuevo Testamento

Mateo 15

En Mateo 15, Jesús confronta una de las confusiones espirituales más profundas del corazón humano: creer que la pureza delante de Dios depende de lo externo y no de lo interno. Los fariseos cuestionan a Jesús porque sus discípulos no siguen las tradiciones rituales, pero Él dirige la mirada al verdadero problema: el corazón. Jesús declara con claridad que no es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de ella, porque eso proviene del interior. Con estas palabras, desmonta una religión basada en apariencias y rituales, e invita a una fe genuina que permite que Dios transforme desde adentro hacia afuera.

Este pasaje nos enseña que muchas veces buscamos cambios visibles e inmediatos, pero Dios está más interesado en una transformación profunda, silenciosa y duradera. El tiempo de Dios comienza en el corazón antes de manifestarse en la conducta. Dios no se deleita en una obediencia superficial, sino en corazones rendidos que caminan en sinceridad delante de Él.

Más adelante, la mujer cananea nos muestra una fe perseverante que no se rinde cuando la respuesta parece tardar. Ella confía, insiste y espera, y Jesús honra su fe. Aquí aprendemos que la fe verdadera no se desalienta cuando los tiempos no coinciden, sino que descansa en el carácter de Dios, aun cuando el silencio parece prolongarse.

Finalmente, Mateo 15 culmina con la alimentación de los cuatro mil. Jesús, movido por compasión, reconoce que la multitud ha permanecido con Él por tres días y no tiene qué comer. No quiere enviarlos en ayuno, para que no desmayen en el camino. Aunque Él podía crear alimento de la nada, pregunta a los discípulos: “¿Cuántos panes tenéis?”. Con esta pregunta, Jesús nos enseña que Dios suele obrar a partir de lo que ponemos en Sus manos. Lo poco entregado con fe se convierte en mucho cuando Él lo multiplica.

Este milagro revela que Dios no solo se interesa por lo espiritual, sino también por nuestras necesidades reales en medio del proceso. Él cuida nuestras fuerzas mientras caminamos con Él y nos muestra que la provisión llega cuando confiamos y entregamos lo que tenemos, aun cuando parece insuficiente.

Mateo 15 nos recuerda que el Reino de Dios no avanza al ritmo de nuestras expectativas ni por medio de apariencias externas, sino conforme a la obra paciente, compasiva y transformadora de Dios en el corazón. Cuando confiamos en Sus tiempos y ponemos lo poco en Sus manos, Él sigue escribiendo la historia.


🙏 Oración final

Señor, hoy termino esta lectura reconociendo que muchas veces no comprendo Tus caminos
ni acepto con facilidad los tiempos que Tú has determinado para mi vida.
He querido respuestas rápidas, justicia inmediata y procesos más cortos,
pero Tu Palabra me recuerda que Tú obras con profundidad, no con prisa.

Gracias porque aun cuando mi historia tiene capítulos confusos y silencios largos,
Tú sigues escribiendo con fidelidad.
Purifica mi corazón para que no viva de apariencias,
sino de una fe sincera que confía aun cuando no ve.

Enséñame a aceptar Tus tiempos sin quejarme,
a perseverar cuando parece que nada cambia
y a creer que Tu propósito avanza incluso en medio de mis errores y debilidades.

Hoy rindo mi voluntad a la Tuya.
Confío en que lo que Tú estás formando en mi interior
es más importante que lo que yo deseo ver de inmediato.

En el nombre de Tu Hijo Jesucristo.
Amén.


🎶 Continuamos el devocional con un momento de alabanza,
a través de la canción cristiana inspirada en esta reflexión.



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