17 de Enero “Dios se revela a los sencillos”


📖 Devocional del 17 de enero

Lectura de la Biblia

📖 Lecturas completas del mes de enero


Preámbulo

Hay verdades de Dios que no se descubren con la inteligencia humana ni con años de estudio, sino con un corazón dispuesto a ser enseñado. Jesús se regocijó al ver que el Padre no revela Su gloria a los que se creen sabios y autosuficientes, sino a los que se acercan como niños: dependientes, humildes y necesitados. Hoy meditemos con ese mismo espíritu, pidiendo al Espíritu Santo que nos conceda el privilegio de que Dios se revele en nuestra vida.


🙏 Oración antes de la lectura bíblica

Padre amado,
venimos delante de Ti con un corazón humilde y agradecido.
Reconocemos que tu Palabra no se comprende solo con la mente,
sino que se recibe cuando Tú abres los ojos del corazón.
Hoy te pedimos que tu Espíritu Santo nos guíe,
que quite todo velo, todo orgullo y toda distracción,
y nos permita escuchar tu voz con sencillez y obediencia.

Señor, así como revelas tus verdades a los que se acercan como niños,
nos acercamos hoy dependientes de Ti,
con hambre de conocerte y de caminar en tu voluntad.
Revela a Cristo en nuestra lectura,
y a través de Él, muéstranos tu corazón como Padre.

De manera especial, Señor, ponemos delante de Ti la vida
de todas las personas que leen estos devocionales.
Te pedimos que las atraigas con tu amor hacia Jesús,
que la salvación florezca en sus corazones
y que conozcan personalmente al Hijo que da vida eterna.
Que sus ojos sean abiertos para ver la gloria de Cristo,
que sus corazones respondan a tu llamado
y que crezcan día a día en tu gracia, en tu verdad y en tu luz.

Padre, confiamos en que Tú eres quien llama, quien atrae y quien revela.
Creemos que la obra que Tú comienzas, Tú la perfeccionas.
Hoy tenemos la fe que la vida eterna en Cristo Jesús
es sembrada y fortalecida en nuestras vidas y en nuestros hogares.

Recibe esta oración, Señor,
y prepara nuestro corazón para recibir tu Palabra.
En el nombre precioso de Jesús,
amén.


📖 Enseñanza Antiguo Testamento: 

Génesis 41–42

En Génesis 41 vemos cómo Dios exalta a José después de un largo tiempo de espera, injusticia y silencio. José había sido vendido por sus hermanos, olvidado en la cárcel y probado en su carácter, pero en el momento señalado por Dios, el Señor le da sabiduría para interpretar los sueños del faraón. Lo que otros no pudieron comprender con su conocimiento humano, Dios se lo reveló a José por medio de Su Espíritu.

Este capítulo nos enseña que la revelación de Dios no depende de la posición, la preparación académica ni del poder humano, sino de un corazón sensible y temeroso de Él. José reconoce que la interpretación no viene de sí mismo, sino de Dios. Su humildad abre la puerta para que el propósito divino se manifieste, y Dios lo levanta para preservar la vida de muchos en medio del hambre.

En Génesis 42, el relato se enfoca en los hermanos de José, quienes llegan a Egipto buscando alimento. Sin saberlo, se encuentran frente a aquel a quien habían despreciado y vendido. Mientras buscan provisión material, Dios comienza a obrar en sus corazones, despertando la conciencia de su culpa y llevándolos a reconocer su pecado. El hambre no solo era física; Dios estaba usando la necesidad para confrontar el corazón y comenzar un proceso de arrepentimiento y restauración.

En estos capítulos vemos cómo Dios gobierna la historia con sabiduría perfecta. Él revela Su plan a quien camina en humildad, y al mismo tiempo usa las circunstancias difíciles para tratar el corazón de quienes necesitan ser transformados. José fue preparado en secreto para una revelación pública, y sus hermanos fueron llevados a una crisis que los condujo a enfrentar la verdad.

Este pasaje nos recuerda que Dios sigue revelándose hoy. Él guía, corrige, provee y transforma, no según la lógica humana, sino conforme a Su voluntad eterna. Cuando confiamos en Él y nos acercamos con un corazón humilde, Dios nos permite ver Su mano aun en medio de los procesos más difíciles.


📖 Enseñanza Nuevo Testamento: 

En Mateo 17 somos testigos de una revelación gloriosa: la transfiguración de Jesús. Pedro, Jacobo y Juan ven a Cristo tal como Él es, resplandeciente en gloria, acompañado por Moisés y Elías. Esta escena nos recuerda que la verdadera identidad de Jesús no se descubre por razonamiento humano, sino porque Dios decide revelarla. La voz del Padre declara desde el cielo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a Él oíd”. Dios mismo confirma quién es Jesús y nos invita a escucharlo y obedecerlo.

Este pasaje nos muestra que la revelación no es un espectáculo para todos, sino un privilegio concedido a quienes caminan cerca del Señor. Los discípulos no comprendían completamente lo que veían, pero Dios les permitió contemplar la gloria de Cristo para fortalecer su fe antes de enfrentar la cruz. La revelación de Dios siempre tiene un propósito: preparar el corazón para obedecerle en medio de las pruebas.

Más adelante, Jesús desciende del monte y se encuentra con la realidad del sufrimiento humano. Un padre clama por su hijo atormentado, y los discípulos, aun habiendo sido testigos de la gloria, no logran ayudarlo por falta de fe. Jesús les enseña que la fe verdadera no depende de la fuerza humana, sino de una relación viva con Dios. “Si tuvieran fe como un grano de mostaza”, les dice, recordándoles que la fe genuina confía plenamente en el poder de Dios.

Mateo 17 también nos enseña que seguir a Jesús implica humildad y dependencia. Jesús, siendo el Hijo de Dios, se somete al pago del impuesto del templo para no causar tropiezo. Con esto, nos muestra que el verdadero conocimiento de Dios produce obediencia, mansedumbre y amor hacia los demás.

Este capítulo conecta profundamente con el mensaje central del devocional: Dios se revela a quienes se acercan con un corazón humilde. La gloria de Cristo es manifestada a los discípulos, no para exaltar su conocimiento, sino para afirmar su fe y enseñarles a depender completamente de Dios. Mateo 17 nos invita a escuchar a Jesús, confiar en Su poder y caminar en obediencia, aun cuando no comprendamos todo lo que Dios está haciendo.



🙏 Oración final

Padre eterno,
gracias por tu Palabra que nos ha sido revelada hoy.
Gracias porque, aun cuando no comprendemos todo,
Tú te das a conocer a los corazones humildes
y nos invitas a caminar contigo en fe y obediencia.

Te damos gracias por Jesucristo,
en quien vemos tu gloria y conocemos tu amor.
Ayúdanos a escuchar Su voz,
a confiar en tu poder
y a depender de Ti en cada circunstancia de nuestra vida.

Señor, guarda nuestro corazón de la autosuficiencia
y danos un espíritu sencillo y enseñable.
Que no confiemos en nuestra propia sabiduría,
sino en la gracia que Tú revelas a quienes te buscan con sinceridad.
Permite que tu verdad transforme nuestra manera de pensar,
nuestras decisiones y nuestro caminar diario.

Te entregamos nuestras cargas, nuestras luchas y nuestros procesos.
Así como Tú guiabas a José y revelaste tu gloria en Cristo,
guíanos hoy conforme a tu propósito eterno.
Que nuestra fe sea fortalecida,
que nuestra esperanza sea renovada
y que nuestra vida glorifique tu nombre.

Nos despedimos confiando en que Tú sigues obrando en nosotros.
Que tu paz nos acompañe,
que tu Espíritu nos sostenga
y que vivamos cada día en la luz de tu verdad.

En el nombre precioso de Jesús,
amén.


🎶 Continúa este devocional con una canción

Para acompañar este tiempo de lectura, oración y reflexión,
te invito a escuchar la canción cristiana Misericordia Quiero.

Permite que esta alabanza continúe ministrando tu corazón,
recordándote que Dios se agrada de la humildad,
de un corazón rendido
y de una vida que camina en obediencia y amor.

Que esta canción sea una oración más delante del Señor
mientras permaneces en Su presencia
y respondes a Su llamado con sencillez.






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