📖 Devocional – 7 de febrero
La lectura del día de hoy la encontramos en:
📖 Preámbulo
La vida con Dios no se limita a momentos aislados de oración, sino que se construye en una relación viva que atraviesa cada área de nuestro día. Cuando creemos, esperamos y amamos, descubrimos que todas las cosas son posibles para el que cree, que los caminos se vuelven menos difíciles para el que espera, y que se hacen más llevaderos para el que ama. Al perseverar en estas tres virtudes —fe, esperanza y amor— aprendemos que incluso las circunstancias más exigentes pueden convertirse en espacios donde Dios se manifiesta con claridad y paz.
El fin que debemos perseguir es alto y eterno: llegar a ser en esta vida los adoradores de Dios más perfectos que podamos ser, aquellos que reflejan aquí en la tierra la adoración que un día viviremos por toda la eternidad. Esto ocurre cuando comprendemos que el tiempo de trabajo no difiere del tiempo de oración, y que aun en medio del ruido y el alboroto, es posible mantener una gran tranquilidad en Dios. Así, cada tarea, cada esfuerzo y cada instante se transforman en una ofrenda continua delante de Su presencia.
🙏 Oración antes de la lectura
Señor amado, antes de abrir Tu Palabra, nos acercamos a Ti con un corazón humilde y dispuesto. Reconocemos que sin Tu presencia nada podemos hacer y que es Tu Espíritu quien nos guía a toda verdad. Te pedimos que aquietes nuestra mente, ordenes nuestros pensamientos y prepares nuestro corazón para recibir lo que hoy deseas enseñarnos.
Padre, en este día ponemos delante de Ti nuestro hogar. Te pedimos unidad donde ha habido división, perdón donde ha habido heridas y reconciliación donde el orgullo ha levantado muros. Sana nuestras palabras, nuestros gestos y nuestras actitudes. Enséñanos a amarnos como Tú nos amas, a perdonarnos como Tú nos perdonas y a caminar juntos en paz. Que al leer Tu Palabra, Tu luz transforme nuestra casa en un lugar donde Tu presencia habite con libertad. Todo esto lo pedimos confiando en Tu gracia, en el nombre de Jesucristo, amén.
📖 Enseñanza – Antiguo Testamento
En los capítulos 4 al 6 de Levítico, Dios instruye a Israel sobre las ofrendas por el pecado y la culpa, mostrando con claridad que Él es un Dios santo que se interesa no solo por la adoración externa, sino por la condición interna del corazón. Históricamente, estas leyes fueron dadas en el desierto, cuando el pueblo aprendía a vivir como una nación apartada para Dios. Cada sacrificio tenía un propósito específico y enseñaba que el pecado, aun cuando fuera involuntario, afectaba la comunión con Dios y debía ser tratado con seriedad, responsabilidad y obediencia.
Espiritualmente, estos pasajes revelan que Dios no ignora nuestras faltas, pero tampoco nos deja sin camino de restauración. Las ofrendas no eran solo rituales; eran una expresión de arrepentimiento, reconocimiento del error y deseo de reconciliación. Dios pedía restitución cuando había daño a otros, enseñando que la verdadera adoración incluye reparar lo que hemos roto, asumir consecuencias y vivir con integridad delante de Él y de los demás. La relación con Dios siempre ha estado ligada a la manera en que tratamos a nuestro prójimo.
Levítico 4–6 nos recuerda que la santidad no se limita al templo, sino que se vive en lo cotidiano: en nuestras decisiones, en nuestras palabras y en nuestras acciones. Dios muestra que el perdón está disponible, pero requiere un corazón sincero y dispuesto a obedecer. Hoy entendemos que estos sacrificios apuntaban a una necesidad más profunda: un corazón transformado. Así, estos capítulos nos invitan a vivir conscientes de la presencia de Dios, a caminar en arrepentimiento continuo y a ofrecerle no solo ofrendas externas, sino una vida rendida que busca agradarle en todo.
📖 Enseñanza – Nuevo Testamento
Marcos 6 presenta una serie de acontecimientos que revelan quién es Jesús y cómo responde el corazón humano ante Su autoridad. Históricamente, este capítulo nos sitúa en la región de Galilea, donde Jesús regresa a su tierra y es rechazado por quienes lo conocían desde niño. El asombro se convierte en incredulidad, recordándonos que la familiaridad puede cerrar el corazón a la obra de Dios. Este rechazo limita lo que Jesús hace allí, no por falta de poder, sino por la falta de fe de quienes no creyeron.
Espiritualmente, Marcos 6 nos enseña que la fe es clave para experimentar la plenitud de la obra de Dios. Jesús envía a los doce de dos en dos, mostrándoles que la misión no depende de recursos materiales, sino de confianza absoluta en Dios. Más adelante, al alimentar a la multitud con panes y peces, Jesús revela que en Sus manos lo poco se multiplica cuando hay disposición y obediencia. El milagro no comienza con abundancia, sino con entrega.
El capítulo también muestra a Jesús caminando sobre el mar, acercándose a Sus discípulos en medio de la tormenta. Este evento nos recuerda que aun cuando sentimos miedo, cansancio o confusión, Jesús se acerca y trae paz. Marcos 6 concluye mostrando a un Jesús compasivo, que sana a los enfermos y responde a la fe sincera de quienes tocan siquiera el borde de Su manto. En conjunto, este pasaje nos invita a creer, a confiar en medio de la incertidumbre y a reconocer que Jesús sigue obrando poderosamente en aquellos corazones que se abren a Él con fe y humildad.
🙏 Oración final de gratitud
Gracias, Padre amado, por Tu Palabra que hoy ha hablado a mi vida con verdad, amor y corrección. Gracias porque aun cuando fallo, Tú me muestras el camino de regreso a Tu presencia, y porque en Tu misericordia siempre hay restauración y esperanza. Hoy reconozco que todo lo que soy y todo lo que hago te pertenece.
Gracias, Señor, porque me enseñas a vivir en Tu presencia no solo en la oración, sino también en el trabajo, en lo cotidiano y aun en medio del ruido y las responsabilidades del día. Gracias porque puedo confiar en Ti, esperar en Ti y amarte, sabiendo que en Ti encuentro paz, dirección y descanso. Recibo Tu gracia para perseverar cada día y para ofrecerte mi vida como una adoración continua. Todo esto lo agradezco y lo entrego en el nombre de Jesucristo, amén.
🎶 Momento de alabanza
Para acompañar este devocional, hoy elevamos un canto titulado “Renacer en Tu gracia

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