19 de Febrero: “No está aquí, ha resucitado: esperanza que renueva el corazón”




Devocional del 19 de febrero,


📅 Plan para leer la Biblia en 1 año – Lecturas completas del mes de febrero


19 de febrero es un hermoso día para recordar que incluso el sufrimiento tiene un propósito cuando es entregado en las manos de Dios.
Si hay dolores del pasado, del cuerpo o del alma, que aún pesan en nuestro corazón y nos impiden avanzar con paz, hoy es un buen momento para mirarlos desde la perspectiva del amor de Dios. Al soltarlos y confiar plenamente en Él, aprendemos a descansar, a encontrar fuerza en medio de la prueba y a permitir que Su amor sea el verdadero consuelo y sanidad para nuestra vida.


Oración antes de la lectura

Señor amado,

Antes de iniciar esta lectura, pongo mi corazón en Tus manos.
Dispón mi mente y mis pensamientos para recibir Tu Palabra con humildad y paz.
Dame dominio propio en mis palabras y en mis acciones, para honrarte en todo.
Enséñame a confiar plenamente en Ti y a caminar conforme a Tu dirección.
Que esta lectura fortalezca mi fe y me ayude a descansar en Tu voluntad.
Trae consuelo a mi alma y claridad a mi camino.
Recibo lo que hoy quieres hablarme, con un corazón abierto y confiado.

En el nombre de Jesús, amén.


Enseñanza Antiguo Testamento

Números 3 y 4

En los capítulos 3 y 4 del libro de Números, el pueblo de Israel se encuentra en el desierto, en una etapa de formación y aprendizaje profundo. No están aún en la tierra prometida; están en el camino. En ese contexto, Dios establece orden, identidad y propósito. Los levitas son separados no por mérito personal, sino por llamado divino, para servir en lo más cercano a Su presencia: el tabernáculo.

Históricamente, los levitas sustituyen a los primogénitos del pueblo como consagrados al Señor, recordando que la vida pertenece a Dios y que todo servicio nace de la redención. Espiritualmente, este acto nos habla de una entrega total: Dios no solo cuida al pueblo, también le enseña a vivir en obediencia y dependencia, aun en medio de la travesía.

Cada levita es contado, nombrado y asignado a una tarea específica. Algunos cuidan los utensilios sagrados, otros transportan las estructuras, otros vigilan. Ninguna labor es menor. Humanamente, esto nos recuerda que Dios ve a cada persona, conoce sus capacidades y le confía responsabilidades acordes a su llamado. No todos hacen lo mismo, pero todos son necesarios.

En Números 4, el cuidado por lo sagrado se vuelve aún más evidente. Nada se toca a la ligera. Todo se hace con reverencia, orden y respeto. Dios enseña que Su presencia no se trata solo de emoción, sino también de obediencia y responsabilidad. El servicio no es improvisado; es consciente, cuidadoso y lleno de sentido.

Devocionalmente, estos capítulos nos invitan a mirar nuestra propia vida y preguntarnos: ¿cómo estoy sirviendo a Dios hoy? Tal vez no en un tabernáculo, pero sí en lo cotidiano, en lo pequeño, en lo que nadie ve. Dios sigue llamando, sigue asignando propósito y sigue formando corazones mientras caminamos.

Números 3 y 4 nos abrazan con una verdad sencilla y profunda: cada vida tiene un lugar, cada servicio tiene valor y cada paso de obediencia, por pequeño que parezca, forma parte de la obra de Dios. Servirle es un privilegio, y hacerlo con amor, orden y fidelidad trae descanso al alma.


Enseñanza Nuevo Testamento

Marcos 16

Marcos 16 nos sitúa en uno de los momentos más sensibles y humanos del Evangelio. Es muy temprano, aún hay silencio, y unas mujeres caminan hacia el sepulcro cargando aromas para ungir el cuerpo de Jesús. Históricamente, esto refleja una costumbre de amor y honra hacia los muertos, pero espiritualmente revela algo más profundo: ellas no esperaban un milagro, solo querían ser fieles hasta el final.

Humanamente, estas mujeres llegan con preguntas, con miedo y con preocupación. “¿Quién nos quitará la piedra?” se preguntan. Esa piedra representa los límites humanos, aquello que sentimos demasiado pesado para mover. Sin embargo, al llegar, descubren que la piedra ya ha sido removida. Dios había obrado antes de que ellas llegaran. Así es Él: actúa incluso cuando pensamos que todo terminó.

El mensaje que reciben es claro y lleno de esperanza: “No está aquí; ha resucitado.” Jesús no permanece en el lugar de la muerte. Espiritualmente, Marcos 16 nos recuerda que Dios no se queda en el sepulcro de nuestras derrotas, culpas o dolores pasados. La resurrección es la respuesta divina al silencio, al duelo y a la aparente ausencia.

Pero el texto también muestra una reacción profundamente humana: el temor. Las mujeres salen temblando y con miedo. La resurrección no elimina de inmediato las emociones humanas. Dios no reprende ese temblor; simplemente sigue adelante con Su plan. Esto nos abraza como lectores, porque nos recuerda que creer no siempre significa entenderlo todo, sino seguir caminando aun con el corazón estremecido.

Jesús resucitado se manifiesta, insiste, envía y acompaña. Llama a anunciar, a creer y a vivir una fe activa. No envía a personas perfectas, sino a corazones que han sido tocados por Su gracia. El final de Marcos nos deja una certeza espiritual profunda: Dios sigue obrando con quienes confían en Él, aun en medio de su proceso.

Marcos 16 es una invitación suave pero firme a levantar la mirada. Nos recuerda que la última palabra nunca la tiene la muerte, el miedo ni el silencio. La resurrección trae vida nueva, esperanza renovada y un llamado amoroso a seguir adelante, sabiendo que el Señor camina con nosotros.


Oración final de agradecimiento

Señor amado,

Gracias por Tu Palabra que hoy hemos leído con un corazón abierto. Gracias porque nos recuerdas que la vida, la esperanza y la resurrección vienen de Ti. Agradecemos Tu amor fiel, que nos acompaña aun en los momentos de silencio y nos levanta con Su gracia.

Gracias porque Tú vas delante de nosotros, removiendo las piedras del camino y del corazón aun antes de que sepamos qué pedir. Gracias por caminar con nosotros, por sostenernos y por darnos nueva fuerza cada día. Recibimos Tu paz y confiamos en la obra que sigues haciendo en nuestra vida.

En el nombre de Jesús, amén.


🎶 Canción: “No está aquí, ha resucitado”

Este canto acompaña el devocional de hoy como una declaración de esperanza y vida nueva en Cristo. La resurrección nos recuerda que la muerte fue vencida y que en Dios encontramos descanso y paz.




Comentarios