📖 Devocional del 19 de Diciembre
🌅 Preámbulo
Al acercarnos hoy a la Palabra, somos invitados a levantar la mirada más allá de lo inmediato, de lo visible y de lo que a menudo confunde al corazón humano. Vivimos rodeados de preguntas: ¿por qué prosperan los impíos?, ¿por qué el justo sufre?, ¿Quién gobierna realmente la historia? Las Escrituras de este día nos recuerdan que Dios no solo reina, sino que se deleita en Su creación, en Su sabiduría infinita y en el cumplimiento perfecto de Sus propósitos.
El Dios que gobierna los mares profundos, que juega con Leviatán y contempla maravillas invisibles para el ojo humano, es el mismo Dios que sostiene a Su pueblo cuando la fe flaquea. Su trono no está vacío. En Apocalipsis vemos al Cordero digno, aquel que abre los sellos de la historia, demostrando que nada ocurre fuera de Su voluntad soberana.
Hoy somos llamados a descansar en esta verdad: aunque no siempre comprendamos Sus caminos, Dios obra con sabiduría perfecta. Su gloria llena la tierra, el cielo y aun los lugares que nunca veremos. Él no solo actúa; Él se deleita en lo que ha hecho y en lo que está haciendo, incluso cuando nuestro entendimiento es limitado.
🕊️ Oración antes de la lectura
Señor Dios Todopoderoso,
venimos delante de Ti con un corazón humilde y expectante.
Reconocemos que Tú eres el Creador de todo lo visible y lo invisible,
el Rey que gobierna desde la eternidad
y el Cordero digno que sostiene la historia en Sus manos.
Ilumina nuestro entendimiento
para que podamos ver Tu sabiduría, Tu justicia y Tu gloria
aun en medio de los pasajes difíciles,
y fortalece nuestra fe para confiar en Ti
cuando no comprendemos plenamente Tus caminos.
Que al abrir Tu Palabra hoy,
nuestro corazón aprenda a descansar en Tu soberanía
y a deleitarse en quién Tú eres.
En el nombre santo y glorioso de Jesucristo,
Amén. 🕯️
📜 Enseñanza Antiguo Testamento: Salmos 73–79
Estos salmos forman una unidad profundamente honesta y teológicamente rica. Nos introducen en el corazón de hombres piadosos que luchan con preguntas reales: la aparente prosperidad de los impíos, el sufrimiento del justo, el silencio de Dios ante la injusticia y la memoria de Sus obras pasadas como ancla para la fe presente. No son salmos de respuestas fáciles, sino de fe refinada en medio del conflicto.
Salmo 73 – Cuando la fe tropieza con la realidad
El Salmo 73 comienza con una confesión valiente: el salmista estuvo a punto de resbalar. Al observar la prosperidad de los arrogantes, su corazón se llenó de confusión y envidia. Parecía que vivir sin temor a Dios traía comodidad, mientras que la fidelidad producía aflicción.
Sin embargo, el punto de giro ocurre cuando entra en el santuario de Dios. Allí, su perspectiva cambia: comprende el fin de los impíos y redescubre que la verdadera riqueza no está en esta vida, sino en la comunión con Dios. El salmo culmina con una declaración gloriosa: “Para mí, el bien es estar cerca de Dios”. La fe madura no niega la dificultad, pero se sostiene en la presencia de Dios como su mayor tesoro.
Salmos 74 y 79 – El clamor de un pueblo herido
Estos salmos expresan el lamento colectivo de Israel ante la devastación del templo y la humillación nacional. El pueblo se pregunta por qué Dios parece ausente mientras Sus enemigos triunfan. No hay negación del dolor ni maquillaje espiritual; hay un clamor crudo y reverente.
Sin embargo, incluso en el lamento, Israel apela al carácter de Dios, a Su pacto y a Su gloria. La súplica no es solo por alivio, sino para que el nombre del Señor sea vindicado. Estos salmos nos enseñan que el lamento también es una forma legítima de adoración.
Salmos 75 y 76 – Dios es el Juez soberano
En contraste con el lamento, estos salmos proclaman una verdad firme: Dios gobierna. Él es quien humilla y exalta, quien sostiene los pilares de la tierra y quien juzga con justicia perfecta. Aunque la injusticia parezca reinar por un tiempo, el juicio final pertenece al Señor.
Estos salmos restauran la esperanza al recordar que la historia no está fuera de control. Dios no ha abdicado de Su trono, y Su justicia se manifestará en el tiempo perfecto.
Salmos 77 y 78 – Recordar para no perder la fe
El Salmo 77 presenta un alma angustiada que busca a Dios en medio del dolor. El salmista lucha con pensamientos oscuros, pero encuentra alivio al recordar las obras poderosas de Dios en el pasado.
El Salmo 78 amplía esta memoria histórica, relatando la fidelidad constante de Dios frente a la infidelidad repetida del pueblo. Es un llamado a no olvidar, a enseñar a las generaciones futuras y a vivir a la luz de la gracia paciente de Dios.
Mensaje central del conjunto
Salmos 73–79 nos enseñan que la fe verdadera no ignora el sufrimiento ni evade las preguntas difíciles. Al contrario, se atreve a llevarlas delante de Dios. Estos salmos nos llaman a mirar más allá del presente, a recordar quién es Dios, a confiar en Su justicia y a descansar en Su fidelidad, aun cuando las circunstancias parecen contradecir Sus promesas.
En medio del dolor, la confusión o la espera, la Escritura nos dirige nuevamente al mismo lugar: la presencia de Dios, donde el corazón aprende que Él es suficiente y que Su gloria permanece, aunque el mundo tiemble.
📜 Enseñanza Nuevo Testamento: Apocalipsis 5 y 6
Estos capítulos nos llevan al corazón del gobierno divino. Después de contemplar el trono de Dios en Apocalipsis 4, ahora somos introducidos al centro del propósito eterno: el Cordero que es digno y la historia que avanza bajo Su autoridad soberana.
Apocalipsis 5 – El Cordero digno
El capítulo 5 comienza con una escena solemne: un rollo sellado con siete sellos en la mano de Aquel que está sentado en el trono. Ese rollo representa el plan de Dios para la historia, Su juicio, Su redención y el cumplimiento final de todas las cosas. Sin embargo, nadie es hallado digno de abrirlo, lo que provoca el llanto de Juan. No es un llanto de curiosidad frustrada, sino de desesperanza ante la posibilidad de que la historia quede sin sentido ni resolución.
La esperanza irrumpe cuando se anuncia que el León de la tribu de Judá ha vencido. Pero Juan ve algo inesperado: no un león rugiente, sino un Cordero como inmolado. La victoria de Cristo no se basa en la fuerza violenta, sino en Su sacrificio redentor. Él es digno de abrir los sellos porque compró con Su sangre a personas de toda tribu, lengua, pueblo y nación, y los hizo un reino y sacerdotes para Dios.
La respuesta del cielo es adoración. Los seres vivientes, los ancianos, los ángeles y toda la creación se unen en una alabanza cósmica. El centro del universo no es el poder humano ni los acontecimientos terrenales, sino la dignidad del Cordero. Toda la creación reconoce que Él es digno de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.
Apocalipsis 6 – El Cordero abre los sellos
En el capítulo 6, el mismo Cordero comienza a abrir los sellos. Es crucial notar que el juicio no procede de fuerzas caóticas, sino de Aquel que fue sacrificado. El Cristo crucificado es también el Señor de la historia.
Los primeros cuatro sellos presentan a los jinetes, símbolos de conquista, guerra, hambre y muerte. Estas realidades no son ajenas al mundo actual; reflejan el quebranto de una creación afectada por el pecado. Sin embargo, no aparecen fuera del control de Dios, sino bajo Su soberanía.
El quinto sello revela a los mártires clamando por justicia. Su clamor no es venganza personal, sino un anhelo de que Dios vindique Su nombre y haga justicia en la tierra. Se les concede descanso y se les asegura que el plan de Dios sigue avanzando conforme a Su tiempo perfecto.
El sexto sello muestra una conmoción cósmica que sacude a toda la humanidad. Reyes, poderosos y humildes reconocen, finalmente, que el juicio ha llegado y que nadie puede sostenerse ante la ira del Cordero. La escena subraya una verdad solemne: el mismo Cristo que salva es el Cristo que juzga.
Mensaje central de Apocalipsis 5 y 6
Estos capítulos nos enseñan que la historia no es un caos sin sentido. Todo está en manos del Cordero digno. Él gobierna con autoridad, pero Su autoridad está marcada por la cruz. La adoración del cielo y el desarrollo del juicio nos recuerdan que Dios se deleita en Su plan redentor y justo, aun cuando para nosotros muchas cosas permanecen misteriosas.
Para el creyente, Apocalipsis 5 y 6 no son llamados al temor paralizante, sino a la confianza reverente. Vivimos en un mundo quebrantado, pero no abandonado. El Cordero reina, la historia avanza según Su propósito, y al final, Su justicia y Su gloria serán plenamente manifestadas.
Aquí tienes la oración final para cerrar el devocional del 19 de diciembre, uniendo de manera natural los Salmos 73–79 y Apocalipsis 5 y 6, con un tono de adoración, confianza y rendición.
🕯️ Oración final
Señor Dios Todopoderoso,
al terminar este tiempo delante de Tu Palabra,
reconocemos que Tú estás sentado en el trono
y que el Cordero es digno de abrir la historia
y conducirla hasta su cumplimiento perfecto.
Te alabamos porque Tu sabiduría llena la creación
y porque ninguna lágrima, ningún clamor
y ningún sufrimiento pasan desapercibidos delante de Ti.
Tú escuchas la voz de los que claman,
sostienes a Tu pueblo en medio de la prueba
y gobiernas con justicia aun cuando el mundo tiembla.
Gracias porque el mismo Cordero que fue inmolado
reina con poder y gloria,
y porque en Él nuestra esperanza es segura.
Enséñanos a vivir con fe perseverante,
con adoración sincera
y con una confianza firme en Tu voluntad soberana.
Que nuestras vidas sean una respuesta de alabanza
al Dios que se deleita en Sus obras
y que conduce la historia para la gloria de Su nombre.
En el nombre santo y glorioso de Jesucristo,
Amén. 🕯️

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