Muchas veces, cuando el corazón está herido, lo más difícil es orar. Yo lo viví. Hubo momentos en mi vida en los que el dolor era tan grande que las palabras se me atoraban. Quería hablar con el Señor, pero solo salían lágrimas.
En ese tiempo busqué refugio en la lectura de libros cristianos y en los cantos. Mientras leía y cantaba, encontraba paz, pero aún sentía que me faltaba algo: no tenía palabras para orar. Y fue ahí donde nació el deseo de crear este blog.
Oremos nació para eso: para ayudar a quienes atraviesan momentos en que no saben qué decirle a Dios. Porque, aunque orar es hablar con lo que uno siente, a veces el dolor es tan grande que ni siquiera sabemos qué sentimos.
Este espacio es para que, cuando falten palabras, encuentres una oración que te sostenga. No son rezos vacíos, son oraciones sinceras que nacen del corazón y que buscan recordarnos que Dios nos escucha aún en medio del llanto.
Así como yo encontré consuelo leyendo y cantando, espero que cada devocional y cada oración aquí escrita sea un puente para que vuelvas a acercarte a Dios. Porque no estamos solos: cuando no podemos orar, siempre podemos Oremos.

Comentarios
Publicar un comentario