Devocional del 21 de enero
Preámbulo
En nuestro caminar con Dios, existe una tensión santa entre conocer y deleitarnos, entre entender con la mente y amar con el corazón. La Palabra nos invita a no separar lo que Dios ha unido: la verdad y el gozo, la reflexión y la adoración. No se trata solo de acumular conocimiento bíblico, sino de permitir que ese conocimiento nos lleve a contemplar la gloria de Dios con asombro, humildad y gratitud. Cuando el entendimiento es iluminado por el Espíritu, la verdad deja de ser información y se convierte en deleite que transforma el alma.
Hoy reflexionamos sobre una verdad profunda: Dios se revela con mayor claridad a los corazones humildes que desean verlo más que ser vistos, conocerlo más que ser reconocidos. El Señor se complace en abrir los tesoros de su sabiduría a quienes se acercan como niños, con dependencia, sencillez y amor genuino. Que este tiempo devocional nos lleve no solo a pensar correctamente acerca de Dios, sino a alegrarnos en Él, saboreando su gloria y rindiendo nuestra mente y nuestro corazón para Su honra.
Oración antes de la lectura
Señor amado, antes de leer Tu Palabra me acerco a Ti con un corazón humilde y dispuesto a escuchar. Reconozco que necesito de Tu guía y de Tu sabiduría para vivir conforme a Tu voluntad. Hoy te pido que pongas a mi alrededor relaciones sanas, personas piadosas que me animen, me edifiquen y me guíen hacia Ti. Líbrame de vínculos que me aparten de Tu verdad y dame discernimiento para caminar con quienes honran Tu nombre.
Padre, clamo de manera especial por mi familia y por mis hijos. Rodéalos de amistades, mentores y consejeros llenos de Tu temor, que sean luz y buen ejemplo en cada etapa de sus vidas. Permite que aprendan a amar lo bueno, a buscarte con un corazón sincero y a dejarse guiar por personas que caminan contigo. Que nuestras relaciones reflejen Tu gracia y que, a través de ellas, Tu nombre sea glorificado. “En el nombre de Tu Hijo amado Jesucristo, Amén.”.
“Enseñanza – Antiguo Testamento: Éxodo 1–3”
Los primeros capítulos del libro de Éxodo nos muestran a un pueblo que crece bajo la promesa de Dios, pero también bajo la opresión del hombre. Israel se multiplica en Egipto tal como Dios había prometido a Abraham, Isaac y Jacob; sin embargo, ese crecimiento despierta temor en Faraón, quien responde con esclavitud, aflicción y violencia. Aun así, el texto nos revela una verdad poderosa: cuanto más oprimido es el pueblo, más se multiplica. Dios está obrando incluso en medio del sufrimiento. Las parteras temen a Dios, desobedecen órdenes injustas y preservan la vida, recordándonos que la obediencia al Señor siempre tiene más peso que la presión del poder humano.
En Éxodo 2 vemos que Dios comienza su obra de liberación a través de actos aparentemente pequeños y cotidianos: una madre que protege a su hijo, una hermana que vigila desde lejos y una mujer extranjera que muestra compasión. Moisés es preservado por la mano de Dios, aunque crece entre la tensión de su identidad hebrea y su formación egipcia. Sin embargo, el tiempo de Dios no coincide con el impulso humano. Moisés actúa por sus propias fuerzas y termina huyendo al desierto, donde Dios lo forma en el anonimato y el silencio, enseñándonos que el carácter se moldea antes de que el llamado se manifieste.
En Éxodo 3, Dios se revela como el Dios que ve, oye y desciende para actuar. Desde la zarza ardiente, el Señor llama a Moisés por su nombre y le muestra que la liberación no depende de la capacidad humana, sino de Su presencia. “Yo estaré contigo” es la promesa que sostiene la misión. Dios se presenta como el “Yo Soy”, el eterno y fiel, recordándonos que Él es suficiente para enfrentar cualquier desafío y cumplir Su propósito.
Aplicación para hoy
Hoy soy invitada a confiar en que Dios obra incluso cuando las circunstancias parecen injustas o difíciles. Aprendo que no debo apresurarme ni actuar en mis propias fuerzas, sino esperar el tiempo de Dios y permitir que Él forme mi carácter.
Así como Dios estuvo con Moisés, hoy puedo caminar con la certeza de que Su presencia va conmigo. Él ve, oye y actúa a Su tiempo, y me invita a confiar plenamente en Él y en Su propósito para mi vida y mi familia.
“Enseñanza – Nuevo Testamento: Mateo 21”
Más adelante, Jesús limpia el templo, mostrando su celo por la casa de Dios. El lugar destinado para la oración había sido convertido en espacio de interés propio y religiosidad vacía. Con esta acción, Jesús revela que Dios no busca apariencias externas, sino corazones rendidos y una adoración genuina. La autoridad de Jesús no se acomoda a estructuras humanas, sino que confronta, corrige y llama al arrepentimiento verdadero.
Finalmente, a través de la higuera seca y de la enseñanza sobre la fe, Jesús declara que Dios espera fruto, obediencia y confianza real. Él enseña que la fe verdadera no es solo emoción, sino una convicción que ora y cree. Por eso afirma: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” Mateo 21 nos recuerda que seguir a Cristo implica reconocer Su autoridad, permitir que Él limpie nuestro corazón y vivir una fe que produzca fruto y se expresa en oración confiada.
Aplicación para hoy
Hoy soy llamada a examinar mi corazón y a preguntarme si mi fe se queda solo en palabras o si realmente produce fruto. Jesús me invita a rendirle no solo mis alabanzas, sino también mis actitudes, decisiones y acciones diarias, permitiendo que Él limpie todo aquello que no honra a Dios.
También soy desafiada a orar con fe verdadera, confiando en que Dios escucha y responde conforme a Su voluntad. No se trata solo de pedir, sino de creer, obedecer y permanecer en Él. Hoy decido acercarme a Dios con un corazón sincero, confiando en Su autoridad y caminando en una fe que se expresa en oración y produce fruto para Su gloria. 🙏💛
Oración final
Señor amado, gracias por Tu Palabra que hoy confronta mi corazón y me llama a una fe genuina. Reconozco que muchas veces puedo alabarte con mis labios, pero necesito que Tú sigas limpiando mi interior para que mi vida produzca el fruto que Te agrada. Rindo delante de Ti mis pensamientos, mis decisiones y mis actitudes, y te pido que seas Tú quien gobierne cada área de mi vida.
Hoy decido confiar en Tu autoridad y acercarme a Ti con un corazón sincero. Enséñame a orar con fe, creyendo que Tú escuchas y respondes conforme a Tu perfecta voluntad. Ayúdame a permanecer en Ti, a obedecer Tu voz y a vivir una fe que se refleja en acciones, para gloria de Tu nombre. Amén. 🙏💛
🎶 Canto devocional
Al concluir esta reflexión, te invito a sellar este tiempo con Dios a través de la oración. Este canto es una expresión sencilla de fe y confianza, inspirado en la Palabra que acabamos de meditar. Es una invitación a orar creyendo y caminar confiando, aun cuando no siempre veamos el camino completo.
Mientras escuchas la canción, permite que sus palabras se conviertan en tu propia oración. Que el Señor afirme tu corazón, renueve tu fe y te recuerde que Su presencia va contigo en cada paso. 🙏✨

Comentarios
Publicar un comentario