📖 Devocional del 18 de Octubre
🌅 Preámbulo
Dios renueva cada día su misericordia. No importa lo que haya pasado en el pasado ni cuán recientes sean nuestras caídas; hoy, Su gracia sigue siendo nueva y suficiente. Jeremías nos recuerda que “bueno es Jehová a los que en Él esperan” (Lamentaciones 3:25).
Esperar en el Señor no es pasividad, sino fe activa. Es confiar que Su respuesta llegará en el tiempo perfecto y que su compasión no se agota.
A veces el sufrimiento que enfrentamos —o que vemos en nuestros hijos— no es castigo, sino una escuela de amor donde Dios nos enseña sus caminos. Él permite el quebranto solo para revelar su misericordia. Cada lágrima que derramamos puede convertirse en semilla de esperanza si seguimos creyendo que Dios nunca abandona a los suyos.
Así como el profeta Ezequiel fue llamado a ser testigo de juicio y restauración, también nosotros debemos permanecer firmes y compasivos, orando por nuestros hijos adultos con la seguridad de que Dios mostrará Su fidelidad. El apóstol Pablo lo confirma en 1ª Tesalonicenses 1: “Recordamos constantemente vuestra fe activa, vuestro amor que trabaja y vuestra esperanza firme en nuestro Señor Jesucristo.”
Esa esperanza es la que sostiene a un padre o una madre que ora: la certeza de que el Señor cumplirá su propósito en la vida de sus hijos.
🙏 Oración antes de la lectura bíblica
Amado Padre Celestial,
te doy gracias porque tus misericordias son nuevas esta mañana. Gracias porque, aunque somos imperfectos, Tú permaneces fiel.
Hoy me presento ante Ti con un corazón humilde, dispuesto a escuchar Tu voz en Tu Palabra.
Te ruego que mientras leo las Escrituras, me enseñes a esperar en Ti con paciencia y confianza.
Renueva mi esperanza, Señor, y llena mi corazón de compasión para orar sin cesar por mis hijos.
Muéstrame, a través de Ezequiel, que aun en medio del juicio hay propósito, y por medio de Pablo, que la fe y el amor siempre producen fruto.
Bendice este tiempo de lectura y haz que Tu Espíritu Santo hable a mi corazón, fortaleciendo mi fe y mi intercesión.
En el nombre de Jesús,
Amén.
📜 Enseñanza y Aplicación: Ezequiel 24, 25 y 26
En estos capítulos, Ezequiel recibe uno de los mensajes más duros de su ministerio: el juicio de Dios sobre Jerusalén, representado por una olla que hierve con impureza y fuego. Esa olla simboliza el corazón endurecido del pueblo, que, aun después de tantas advertencias, seguía resistiéndose a la voz del Señor.
Dios permite que el profeta viva una experiencia personal muy dolorosa —la pérdida repentina de su esposa— como una señal profética. A través de ese hecho, Dios muestra que su amor y fidelidad permanecen aun cuando la vida parece injusta o incomprensible. El mensaje no es de crueldad, sino de purificación: Dios quiere limpiar, no destruir; sanar, no condenar.
En los capítulos 25 y 26, el juicio se extiende a las naciones vecinas: Amón, Moab, Edom, Filistea y Tiro. Todas ellas se habían alegrado del sufrimiento de Israel y creían estar seguras. Pero Dios les enseña que nadie puede alegrarse del dolor ajeno ni edificar su seguridad sobre la ruina de otros. Su justicia alcanza a todos, y Su soberanía gobierna sobre todas las naciones.
✨ Enseñanza espiritual:
A veces, Dios permite que atravesemos fuegos de purificación para limpiar las impurezas que no podrían salir de otra manera. No lo hace por castigo, sino porque nos ama demasiado para dejarnos igual.
Del mismo modo, cuando vemos a nuestros hijos pasar por procesos difíciles, debemos recordar que el fuego no siempre destruye: también refina.
Dios no ha dejado de trabajar, aunque a veces el silencio parezca duro. Su plan sigue avanzando incluso en medio del dolor. Así como el oro se purifica en el crisol, así también nuestras familias son formadas en los procesos que no entendemos.
🔥 Aplicación para la familia y la oración:
Hoy, Ezequiel nos enseña a no rendirnos en medio del fuego, sino a esperar en el Señor con fe y obediencia.
Ora para que tú y tus hijos aprendan a confiar en que todo lo que Dios permite tiene un propósito mayor.
Pídele que limpie sus corazones, que transforme la dureza en sensibilidad espiritual, y que en lugar de huir del fuego, aprendan a ser moldeados por él.
Dios sigue siendo el mismo Dios de esperanza que promete restaurar después del quebranto. Así como purificó a su pueblo, también puede restaurar tu casa, tu fe y el corazón de tus hijos adultos.
📜 Enseñanza y Aplicación: 1ª de Tesalonicenses 1
La primera carta a los Tesalonicenses inicia con palabras llenas de gratitud. Pablo recuerda con gozo la fe, el amor y la esperanza de aquella iglesia joven que, a pesar de las pruebas, se mantenía firme en el Señor. Su testimonio era tan poderoso que otros pueblos escuchaban de Cristo gracias a ellos.
Esta comunidad no se sostenía por sus fuerzas, sino por la obra del Espíritu Santo. Pablo destaca tres virtudes que deben acompañar toda vida cristiana:
-
Fe que obra: una fe activa, que no se queda en palabras, sino que produce frutos visibles.
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Amor que trabaja: un amor que se entrega, sirve, perdona y no se cansa de hacer el bien.
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Esperanza que persevera: la certeza de que Jesús volverá y de que toda promesa será cumplida.
✨ Enseñanza espiritual:
Este capítulo nos recuerda que la fe verdadera no se demuestra solo con palabras, sino con acciones constantes.
Los tesalonicenses fueron un ejemplo para otros creyentes porque su vida reflejaba la transformación de Dios.
Así también, nuestros hijos aprenden más de nuestra fe cuando la ven en acción: cuando seguimos orando, cuando perdonamos, cuando servimos y confiamos aun sin ver.
Pablo también enseña que los creyentes fueron “elegidos” por Dios, lo cual significa que Él tiene un propósito específico para cada uno. No hay hijo ni hija que quede fuera de Su llamado.
✨ Aplicación familiar:
Ora para que tu familia sea conocida no solo por lo que cree, sino por cómo vive.
Pide al Señor que tus hijos sean luz en medio de la oscuridad, que su fe inspire a otros, y que en su caminar reflejen el amor de Cristo.
Recuerda que tu constancia en la oración es semilla que dará fruto a su tiempo.
Así como la iglesia de Tesalónica impactó su entorno, también tu hogar puede ser una carta viva del poder de Dios en este tiempo.
🙏 Oración final del Devocional
Amado Padre Celestial,
gracias por recordarme hoy que tus misericordias son nuevas cada mañana y que nunca me abandonas, aun cuando atravieso el fuego de la prueba.
Gracias porque tu compasión es más grande que mi debilidad, y porque tus planes para mí y para mis hijos son de bien y no de mal.
Señor, enséñanos a esperar en Ti con esperanza firme, a no desanimarnos cuando el proceso parece largo, y a confiar en que cada lágrima tiene propósito.
Purifica nuestros corazones como el oro en el fuego, y transforma el dolor en crecimiento espiritual.
Haz que nuestra fe sea activa, nuestro amor generoso y nuestra esperanza constante.
Que nuestras vidas sean testimonio vivo de tu poder, y que nuestros hijos caminen contigo todos los días de su vida.
Pon tu luz sobre nuestra casa, y que ningún plan del enemigo prospere.
Que tu gloria se vea en nuestras familias y que siempre permanezcamos fieles a Ti.
En el nombre de Jesús,
Amén.

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