“Restaurando la Familia con el Carácter de Cristo”



📖 Devocional del 16 de Octubre

Lectura de la Biblia


🌅 Preámbulo 

Dios desea que nuestros hijos vivan una vida larga, bendecida y fructífera. Pero para que eso ocurra, deben aprender el principio divino de la honra. Honrar a los padres no es solo un mandamiento, es una semilla que trae fruto de bendición y larga vida.
Así como nosotros deseamos que nuestros hijos nos respeten y valoren, también somos llamados a ser padres dignos de respeto, hombres y mujeres que inspiran honra por su ejemplo, integridad y amor.

El Señor promete en su Palabra:

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.”
(Éxodo 20:12)

Cuando los hijos aprenden a honrar, abren sobre su vida puertas de prosperidad, salud y protección. Pero esta enseñanza comienza por nosotros. Debemos mostrar cómo se honra, honrando también a nuestros propios padres y caminando con un corazón perdonador.
Si hubo heridas o distancias, Dios puede sanar. Si hay orgullo o indiferencia, Él puede traer reconciliación. La honra es un reflejo del amor que nace del temor reverente a Dios.


🙏 Oración antes de la lectura

Amado Padre Celestial,
te damos gracias por el don de la familia y por la vida de nuestros hijos adultos.
Hoy venimos ante Ti pidiéndote que nos hagas padres dignos de respeto, que vivamos de tal manera que inspiremos honra y gratitud.
Sana, Señor, cualquier herida en nuestros corazones y en los corazones de nuestros hijos.
Si en algún momento hemos fallado, perdónanos.
Y si ellos se han alejado o han sido irrespetuosos, tócalos con tu Espíritu Santo para que reconozcan, se arrepientan y sean restaurados.

Enséñanos también a honrar a nuestros propios padres con humildad, perdón y amor.
Que nuestra conducta sea ejemplo vivo para las generaciones que vienen.
Padre, si hay distancias o corazones fríos, te pedimos que los ablandes con tu misericordia.
Que cada hogar sea restaurado por la honra y el amor mutuo.

En el nombre de Jesús,
Amén.

📖 Ezequiel 20–21


🌿 Enseñanza

En Ezequiel 20, Dios le recuerda a su pueblo toda la historia de Su fidelidad y la repetida rebeldía de Israel. Desde Egipto hasta el desierto, ellos una y otra vez olvidaron los mandamientos del Señor, siguieron los ídolos y rechazaron Su consejo. Sin embargo, Dios no los destruyó, sino que tuvo misericordia “por amor de su nombre”.

Este capítulo revela un principio espiritual profundo: Dios no se rinde con Sus hijos, pero tampoco ignora la desobediencia. Él corrige, advierte y disciplina porque desea restaurar, no castigar.
Cuando el pueblo endureció su corazón, Dios permitió que experimentaran las consecuencias de sus decisiones para que reconocieran su necesidad de Él.

En el capítulo 21, la espada del Señor simboliza Su juicio. La palabra profética anuncia que esa espada vendría contra Jerusalén y sus líderes. Pero detrás del juicio había un propósito: purificar y poner fin a la hipocresía espiritual. Dios quería un pueblo con corazón recto, no solo apariencia religiosa.

Ezequiel 21 también contiene una promesa: “Hasta que venga aquel a quien pertenece el derecho, y a él se lo daré” (Ezequiel 21:27).
Esa frase apunta a Cristo, el Rey justo que vendría a establecer un reino de verdad y justicia.


🌾 Aplicación

Estos capítulos nos enseñan que la honra a Dios comienza con la obediencia. No basta con decir que creemos en Él; debemos reflejarlo en nuestras decisiones, en cómo hablamos y en cómo tratamos a los demás.

Así como Israel olvidó los caminos del Señor, nosotros también podemos alejarnos poco a poco cuando dejamos de escuchar Su voz o de obedecer Su Palabra. Pero el corazón del Padre sigue siendo el mismo: paciente, amoroso y dispuesto a restaurar.

Como padres, debemos enseñar a nuestros hijos —con palabras y con ejemplo— que cada desobediencia trae consecuencias, pero que la gracia de Dios siempre está disponible para quien se arrepiente.
El Señor quiere familias que vivan bajo Su pacto, hogares donde se respete Su Palabra y donde la corrección sea vista como un acto de amor.

Si hoy el Espíritu Santo te muestra áreas donde necesitas volver a Él, hazlo sin miedo.
Dios no busca castigarte, sino sanarte y fortalecerte.
Y si tus hijos se han apartado, ora con fe: así como el Señor esperó pacientemente a Israel, también sabrá traerlos de vuelta a Su presencia.

📖  Colosenses 3


🌿 Enseñanza

Colosenses 3 es uno de los capítulos más prácticos y profundos del Nuevo Testamento. El apóstol Pablo nos enseña cómo debe vivir un creyente que ha resucitado con Cristo. Si hemos sido levantados a una nueva vida espiritual, entonces nuestra mente y nuestro corazón deben estar enfocados en las cosas de arriba, no en lo terrenal.

El texto comienza con una llamada al cambio interior:

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Colosenses 3:2).

Esto significa que ya no vivimos movidos por impulsos, orgullo o deseos egoístas, sino por el carácter de Cristo en nosotros.
Pablo nos invita a despojarnos del “viejo hombre” —todo lo que pertenece a nuestra vida pasada: ira, mentira, inmoralidad, orgullo— y vestirnos del “nuevo hombre”, creado a imagen de Dios, con compasión, humildad, paciencia y perdón.

También nos recuerda que el amor es el vínculo perfecto que une todas las virtudes. Si el amor de Cristo gobierna nuestro corazón, entonces todo lo demás encuentra equilibrio.

Más adelante, el capítulo enseña cómo debe reflejarse esa vida nueva dentro del hogar:

  • Las esposas deben actuar con respeto y amor.

  • Los esposos deben amar y no ser duros ni egoístas.

  • Los hijos deben obedecer a sus padres, porque eso agrada al Señor.

  • Y los padres deben criar a sus hijos sin irritarlos, guiándolos con ternura y verdad.

En todo lo que hacemos —en casa, en el trabajo, en cualquier relación— Pablo nos exhorta:

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23).


🌾 Aplicación

Colosenses 3 nos muestra cómo debe lucir una vida cristiana madura. No se trata solo de asistir a una iglesia o conocer la Biblia, sino de vivir cada día reflejando el carácter de Cristo.

Cuando permitimos que el amor de Dios gobierne nuestra mente y nuestras emociones, nuestra familia cambia. Los conflictos disminuyen, el respeto aumenta y la paz se establece en el hogar.

Como padres, somos ejemplo para nuestros hijos adultos. Ellos aprenden más de lo que ven que de lo que oyen. Si queremos que nos honren, primero debemos mostrarles cómo se honra, viviendo con integridad, perdón y humildad.

Este capítulo también nos enseña a poner el corazón en lo eterno. Las preocupaciones del mundo pueden distraernos, pero cuando recordamos que trabajamos “para el Señor y no para los hombres”, encontramos propósito y alegría incluso en lo cotidiano.

Por último, Colosenses 3 nos recuerda que el amor es la mayor señal de una vida transformada. Si amamos, perdonamos y actuamos con gratitud, Cristo es visible en nosotros y en nuestra familia.

🙏 Oración final del Devocional

Amado Padre Celestial,
gracias por hablarnos hoy a través de tu Palabra.
Reconocemos que muchas veces hemos olvidado tus caminos y confiado en nuestras propias fuerzas.
Hoy queremos volver a Ti con un corazón humilde, dispuesto a obedecer.

Señor, ayúdanos a poner la mirada en las cosas de arriba,
a vivir conforme al carácter de Cristo, dejando atrás toda ira, orgullo y dureza de corazón.
Sana toda relación quebrada en nuestras familias.

Las palabras que hirieron, sustitúyelas con perdón y ternura.
Acércanos nuevamente con tu amor.
Que cada hogar aquí representado sea un lugar donde reine tu paz, tu presencia y tu orden divino.

Señor, que todo lo que hagamos
sea de corazón, como para Ti y no para los hombres.
Y que, sobre todo, el amor sea el lazo perfecto que nos una a Ti y a los nuestros.

En el nombre poderoso de Jesús,
Amén.



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