“Sembrando Fe y Humildad en el Corazón de Nuestros Hijos”

 



📖 Devocional del 19 de Octubre

Lectura de la Biblia


🌅 Preámbulo 

Cuando oramos por el futuro de nuestros hijos, no solo pedimos que tengan éxito o prosperidad, sino que sus vidas estén firmemente plantadas en la voluntad de Dios. Cuando oramos intercedemos por ellos para que corran su carrera con propósito, también aprendemos a confiar en que el Señor mismo guiará sus pasos, incluso cuando nosotros ya no podamos hacerlo.

Dios tiene pensamientos de paz y esperanza para ellos (Jeremías 29:11), y desea que florezcan donde Él los planta. Nuestra oración debe ser constante para que no se aparten del camino, para que busquen la sabiduría divina y aprendan a discernir entre lo que parece bueno y lo que verdaderamente proviene del corazón de Dios.

Hoy, recordamos que el amor del Padre los acompaña en todo tiempo. Nada los puede separar de Cristo, y aun en medio de las pruebas, el Espíritu Santo los fortalece, los enseña y los consuela.

Así como Pablo habló con ternura y propósito a los tesalonicenses, también nosotros queremos transmitir a nuestros hijos una fe sincera, un ejemplo firme y un legado de esperanza que permanezca.


🙏 Oración antes de la lectura

Padre amado, en este día me acerco a Ti con un corazón agradecido y confiado.
Gracias porque los pensamientos que tienes para mis hijos son de bien y no de mal, para darles un futuro lleno de esperanza.
Te ruego que tu Palabra los dirija y que tu Espíritu Santo los guíe a toda verdad.

Haz que sus corazones permanezcan sensibles a tu voz, que no se aparten de tus caminos y que aprendan a depender de Ti en cada paso de su vida.
Abre sus ojos para ver tu propósito y fortalece su fe para que caminen en obediencia y confianza.

Señor, te pido que hoy nos hables a través de tu Palabra.
Que las verdades de Ezequiel nos enseñen a reconocer tu soberanía, y que las palabras de Pablo en Tesalonicenses nos inspiren a vivir con amor, integridad y servicio.

En el nombre de Jesús,
Amén.

📜 Enseñanza y aplicación — Ezequiel 27–28

En estos capítulos, el profeta Ezequiel describe el juicio de Dios sobre Tiro, una ciudad próspera, poderosa y orgullosa que había puesto su confianza en las riquezas, el comercio y la belleza de sus logros. Tiro representa a toda persona o nación que cree que su éxito y su estabilidad dependen solo de su habilidad y no del favor del Señor.

El capítulo 27 pinta una imagen majestuosa de Tiro como una gran nave que navega en abundancia, pero finalmente se hunde en el mar de su propia soberbia. Es un recordatorio poderoso de que ninguna prosperidad es segura si se construye fuera de la voluntad de Dios. Todo lo que se edifica sobre orgullo y vanagloria termina colapsando.

En el capítulo 28, Dios dirige su mensaje al “príncipe de Tiro”, figura que simboliza a los líderes que se exaltan a sí mismos. El Señor le dice:

“Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, estando tú en medio de los mares… siendo hombre, y no Dios” (Ezequiel 28:2).

Este pasaje nos enseña una gran verdad espiritual: el orgullo es la raíz de la caída. Cuando el corazón humano se llena de autosuficiencia, pierde la sensibilidad hacia Dios.
Así como Tiro creyó que su sabiduría y belleza la harían invencible, muchos hoy confían en su inteligencia, su economía o sus contactos, olvidando que solo Dios sostiene el verdadero éxito.

Aplicado a nuestra vida familiar, este mensaje nos llama a enseñar a nuestros hijos a no depender de su propio entendimiento, sino a permanecer humildes y agradecidos ante el Señor.
Podemos tener metas, talentos y recursos, pero todo debe estar sometido a Su voluntad.

El mismo Dios que derribó el orgullo de Tiro promete levantar a quienes confían en Él con corazón recto. Por eso, nuestra oración debe ser que nuestros hijos florezcan en humildad, caminen en sabiduría y reconozcan que toda bendición proviene del cielo.

📜 Enseñanza y aplicación — 1ª de Tesalonicenses 2

En este capítulo, el apóstol Pablo abre su corazón y muestra el verdadero carácter del ministerio cristiano: un servicio basado en el amor, la sinceridad y la entrega. Él recuerda a los creyentes de Tesalónica cómo se comportó entre ellos: no buscando gloria humana, ni riquezas, sino agradar a Dios que prueba los corazones.

Pablo los compara con el tierno cuidado de una madre que alimenta y protege a sus hijos, y también con el consejo firme de un padre que anima, consuela y exhorta a caminar de manera digna del Señor (v.7–12). Esta imagen familiar nos enseña que la verdadera influencia espiritual nace del amor y del ejemplo, no del control ni de las apariencias.

El apóstol enfrentó oposición, difamación y persecución, pero nunca se rindió, porque su fuerza no venía del reconocimiento humano sino del llamado de Dios.
Así también nosotros debemos aprender a mantenernos firmes en lo que el Señor nos encomendó, aun cuando no seamos comprendidos o aplaudidos.

Aplicado a la vida familiar, este pasaje nos invita a ser padres y madres que, como Pablo, ministran con ternura y con verdad. Que nuestras palabras hacia nuestros hijos estén llenas de amor, pero también de dirección. Que nuestra fe no sea solo hablada, sino vivida día a día.

Pablo se goza al ver cómo los tesalonicenses recibieron la Palabra de Dios “no como palabra de hombres, sino como palabra de Dios” (v.13). Ese debe ser también nuestro anhelo: que nuestros hijos reciban las enseñanzas espirituales con fe, y que esa Palabra produzca fruto en sus corazones.

Cuando servimos y amamos como Pablo lo hizo, sembramos una herencia de fe que trasciende generaciones. El amor sincero, la constancia y la integridad son las semillas que harán florecer la vida espiritual de nuestros hijos, incluso cuando ya no estemos cerca.

🙏 Oración final 

Padre bueno, gracias por tu Palabra que hoy nos ha hablado con claridad.
Delante de Ti reconocemos que toda prosperidad y todo logro vienen de tu mano.
Líbranos del orgullo y enséñanos a caminar en humildad,
sabiendo que Tú eres nuestra fortaleza y nuestro sostén.

Señor, forma en nosotros el carácter de Cristo:
un corazón sincero y firme para exhortar con verdad.

Te pedimos por nuestros hijos:
que su vida esté plantada en tu voluntad;
que reciban tu Palabra y que esta obre en ellos.
Guíalos en cada paso, guarda sus pensamientos
y que su esperanza en Ti crezca día a día.

Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén. ✨


Comentarios