21 de Octubre: Permanecer obedientes a Dios aunque otros elijan desobedecer

 


Devocional

Antiguo Testamento: Jeremías 34–36

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PREÁMBULO

Al acercarme hoy a la Palabra de Dios, quiero hacerlo con un corazón dispuesto a escuchar su voz y a permanecer cerca de Él. En medio de tantas decisiones y caminos diferentes, necesito recordar que mi vida pertenece al Señor y que su voluntad es digna de mi confianza. Que estas lecturas dirijan nuevamente mi mirada a Dios y fortalezcan en mí el deseo de caminar fielmente con Cristo.

Oración antes de la lectura bíblica

Padre celestial, te adoro porque eres santo, fiel y digno de toda mi confianza. Reconozco que necesito de tu gracia cada día y te pido perdón por las veces en que mi corazón se ha dejado influir más por lo que hacen otros que por tu Palabra. Gracias por hablarme por medio de las Escrituras y por haberme dado en Jesucristo el camino de salvación y una vida nueva para ti.

Al comenzar esta lectura, abre mi entendimiento y haz mi corazón sensible a tu voz. Dame firmeza para obedecerte aun cuando quienes me rodean elijan un camino diferente. Guarda también a las familias cristianas; permite que padres, hijos y generaciones venideras permanezcan fieles a tu Palabra y encuentren en Cristo su fundamento.

En el nombre de Jesucristo. Amén.

ENSEÑANZA DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Jeremías 34–36

Tema: Permanecer obedientes a Dios aunque otros elijan desobedecer

Jerusalén vivía sus últimos días antes de caer ante Babilonia. Dios había hablado repetidamente por medio de Jeremías, llamando al pueblo y a sus gobernantes a escuchar su Palabra y obedecerla. Sin embargo, en estos capítulos vemos distintas respuestas: personas que prometen obedecer y después retroceden, una familia que permanece fiel a la instrucción recibida y un rey que escucha la Palabra de Dios, pero decide rechazarla. En medio de todo ello, Dios continúa hablando con autoridad y misericordia.

Enseñanza

Al leer Jeremías 34–36 encuentro una pregunta que toca directamente mi corazón: ¿mi obediencia a Dios depende de lo que hagan los demás, o nace de mi confianza en Él?

En Jeremías 34, el pueblo había hecho un pacto delante de Dios para liberar a sus siervos hebreos, conforme a lo establecido en la ley. Al principio obedecieron, pero después cambiaron de parecer y volvieron a someter a quienes habían dejado libres. Jeremías 34:11 dice:

“Pero después se arrepintieron, e hicieron volver a los siervos y a las siervas que habían dejado libres, y los sujetaron por siervos y siervas.”

En este contexto, la expresión “se arrepintieron” indica que cambiaron de parecer: dieron marcha atrás a la obediencia que habían mostrado y volvieron a esclavizar a quienes habían liberado. Su obediencia había durado poco. Esto me recuerda que puedo tomar una decisión correcta delante de Dios y, más tarde, sentir la tentación de retroceder. La verdadera obediencia no consiste solamente en comenzar bien, sino en permanecer fiel a lo que Dios ha dicho.

Jeremías 35 presenta un contraste muy significativo. Los recabitas habían conservado durante generaciones las instrucciones recibidas de su antepasado Jonadab. Dios no estaba estableciendo sus costumbres particulares como mandamientos para todo Israel; utilizó su constancia como una comparación que dejaba al descubierto la desobediencia de Judá. Ellos habían sido capaces de conservar durante generaciones la palabra de su padre, mientras el pueblo de Dios rechazaba repetidamente la voz del Señor.

Por eso Dios declara:

“Ciertamente los hijos de Jonadab hijo de Recab tuvieron por firme el mandamiento que les dio su padre; pero este pueblo no me ha obedecido.”

Jeremías 35:16

Esto me lleva a mirar mi propia vida. Vivir rodeada de personas que toman decisiones diferentes no cambia lo que Dios ha dicho. La fidelidad de otros puede animarme, pero mi obediencia no puede depender de ellos. Dios me llama personalmente a escuchar su Palabra y caminar conforme a ella.

Jeremías 36 profundiza todavía más esta enseñanza. Dios ordenó que sus palabras fueran escritas en un rollo. Su propósito mostraba también su misericordia:

“Quizá oiga la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, y se arrepienta cada uno de su mal camino, y yo perdonaré su maldad y su pecado.”

Jeremías 36:3

Dios estaba llamando nuevamente al arrepentimiento. Pero cuando el rollo llegó delante del rey Joacim, este fue cortándolo con un cortaplumas y arrojándolo al fuego mientras se leía.

El rey podía quemar el rollo, pero no podía destruir la Palabra de Dios. El Señor mandó a Jeremías escribir nuevamente sus palabras. La reacción humana no modifica la verdad divina.

Esta escena me enseña algo esencial para mi caminar: no debo medir mi obediencia por la respuesta de quienes me rodean. Algunos escucharán la Palabra y la recibirán; otros podrán ignorarla, rechazarla o apartarse de ella. Mi llamado sigue siendo permanecer bajo la autoridad de Dios.

En Cristo encuentro el ejemplo perfecto de esta obediencia. Jesús permaneció fiel al Padre aun frente al rechazo, la oposición y la cruz. Y por medio de Él no solamente recibo perdón cuando fallo, sino también una vida nueva en la que puedo aprender a obedecer a Dios por amor.

Jeremías 34–36 me invita, entonces, a una fidelidad perseverante: escuchar lo que Dios ha dicho, creerle y permanecer en su camino aunque otros decidan tomar uno diferente.

Aplicación a mi vida

Hoy quiero examinar si hay alguna decisión de obediencia que tomé delante de Dios y que, con el paso del tiempo, he comenzado a abandonar. No quiero que las opiniones, costumbres o decisiones de quienes me rodean determinen mi fidelidad.

También quiero pensar en lo que estoy dejando a las generaciones que vienen después de mí. Mi familia necesita ver una fe que no solamente habla de la Palabra de Dios, sino que procura vivir conforme a ella. Con la ayuda del Señor, quiero que mi vida señale a Cristo y deje un testimonio de fidelidad que anime a otros a seguirlo.

Oración final

Padre celestial, gracias porque tu Palabra permanece firme y porque continúas llamándome con paciencia a caminar contigo. Examina mi corazón y muéstrame dónde necesito volver a una obediencia sincera y perseverante.

Dame firmeza para seguir tu camino aunque otros elijan uno diferente. Que mis decisiones sean guiadas por tu Palabra y que mi obediencia nazca del amor y de la confianza en ti.

Cuando tu Palabra confronte mis decisiones, ayúdame a escucharla con humildad. No permitas que retroceda después de haber decidido obedecerte ni que cierre mi corazón cuando me muestres el camino que debo seguir. Por tu gracia, hazme perseverar en fidelidad.

Señor Jesús, gracias porque en ti encuentro perdón por mis desobediencias y la gracia que necesito para caminar en una vida nueva. Que mi vida permanezca cerca de ti y que cada día aprenda a seguirte con un corazón dispuesto.

En el nombre de Jesucristo. Amén.

🎵 Canción: Tu Palabra Permanecerá

Esta canción es una oración para recibir la Palabra de Dios con un corazón dispuesto, obedecerla y permanecer firmes en ella aunque otros elijan un camino diferente. Que al escucharla podamos decir con fe: “Tu Palabra permanecerá; yo caminaré contigo, Señor.”



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