📖 Devocional del 22 de diciembre
📜 Lectura de la Biblia
🌅 Preámbulo
Al acercarnos hoy a la Palabra, somos confrontados con una verdad profundamente consoladora: la esperanza del pueblo de Dios no descansa en su fidelidad, sino en la fidelidad de Dios a Su propio nombre. La Escritura nos muestra una historia realista, honesta y sin adornos, donde el pecado humano es expuesto, pero donde la misericordia divina brilla con mayor fuerza.
La esperanza bíblica no ignora el pecado ni minimiza sus consecuencias, pero tampoco se detiene en la culpa. Nos conduce a un Dios que, por amor a Su gran nombre, no rechaza a Su pueblo. Él se ha dignado llamarnos suyos y ha unido Su gloria a nuestro destino. Por eso, aun en medio del juicio, del clamor y de la corrección, resuena una palabra firme: no teman.
Hoy somos invitados a dejar de confiar en soluciones humanas, en reinos pasajeros o en nuestra propia justicia, y a descansar en el Dios que reina, salva y guarda a Su pueblo para la alabanza de Su gloria.
🙏 Oración antes de la lectura de la Biblia
Señor Dios Todopoderoso,
al disponernos a abrir Tu Palabra en este día,
reconocemos que Tú eres santo, justo y fiel,
y que todo lo que dices es verdad.
Confesamos que muchas veces nuestro corazón
busca seguridad fuera de Ti
y esperanza en cosas que no pueden salvar.
Pero hoy venimos a Ti,
no por nuestros méritos,
sino por Tu misericordia y por amor a Tu gran nombre.
Abre nuestros ojos para ver Tu gloria,
nuestros oídos para escuchar Tu voz
y nuestro corazón para recibir Tu verdad con humildad.
Permite que Tu Palabra nos confronte, nos consuele
y nos lleve a confiar plenamente en Ti.
En el nombre santo y glorioso de Jesucristo,
Amén.
📜 Enseñanza del Antiguo Testamento
Salmos 94–100
Este conjunto de salmos forma una unidad poderosa que nos lleva desde el clamor por justicia hasta la proclamación gozosa del reinado universal del Señor. En ellos se revela un Dios que no es indiferente al mal, que gobierna con autoridad absoluta y que merece ser adorado por toda la creación; un Dios cuya justicia y misericordia están inseparablemente unidas.
Salmo 94 – El clamor por la justicia del Dios que reina
El Salmo 94 nace del dolor y de la indignación ante la injusticia. El salmista clama al “Dios de las venganzas” no con un espíritu de odio personal, sino con un profundo anhelo de que Dios actúe conforme a Su justicia. Este salmo afirma que el Señor ve la opresión, escucha el gemido del afligido y no permanece en silencio frente al mal.
Aquí se nos recuerda que Dios no es un espectador pasivo de la historia. Él disciplina, corrige y enseña a Su pueblo, y Su justicia es inseparable de Su fidelidad. Aunque los impíos parezcan prosperar por un tiempo, el salmo declara con firmeza que el Señor no abandonará a Su pueblo ni desechará Su heredad. La esperanza del justo no descansa en la rapidez del juicio, sino en la certeza del carácter de Dios.
Salmos 95–99 – El Señor reina: llamado a la adoración y a la obediencia
A partir del Salmo 95, el tono se transforma en un llamado a la adoración. El pueblo es invitado a cantar, a postrarse y a reconocer que el Señor es el gran Rey sobre toda la tierra. Sin embargo, esta adoración no es meramente emocional; va acompañada de una advertencia solemne: no endurecer el corazón como lo hizo Israel en el desierto.
Estos salmos presentan al Señor como Rey soberano, exaltado sobre todas las naciones y entronizado en santidad. Su reinado no es arbitrario ni injusto; Él ama la justicia, establece la equidad y gobierna con rectitud. La santidad de Dios es un tema recurrente: el Dios que reina es el Dios tres veces santo, cercano a Su pueblo, pero absolutamente distinto y digno de reverencia.
Aquí aprendemos que reconocer el reinado de Dios implica someternos a Su voz hoy. La verdadera adoración no consiste solo en cantar, sino en escuchar y obedecer.
Salmo 100 – La culminación: gratitud y gozo delante del Señor
El Salmo 100 cierra esta sección con una explosión de alabanza. Toda la tierra es llamada a servir al Señor con alegría y a entrar en Su presencia con gratitud. La razón de este gozo es clara: el Señor es Dios, Él nos hizo y Su pueblo somos.
Este salmo resume el corazón de la relación entre Dios y Su pueblo: Él es bueno, Su misericordia es eterna y Su fidelidad permanece por todas las generaciones. No se trata de una esperanza frágil ni momentánea, sino de una verdad sólida que atraviesa la historia.
Mensaje central de Salmos 94–100
Estos salmos nos enseñan que el mismo Dios que escucha el clamor del oprimido es el Dios que reina con majestad sobre toda la creación. Su justicia no falla, Su santidad es perfecta y Su misericordia sostiene a Su pueblo. La esperanza del creyente no está en la ausencia de dificultades, sino en el carácter inmutable del Señor.
📜 Enseñanza del Nuevo Testamento
Apocalipsis 10
Apocalipsis 10 se sitúa en medio de una escena de juicio y expectativa. Después del sonido de las primeras trompetas, que anuncian advertencias severas sobre la tierra, este capítulo actúa como una pausa solemne y reveladora. No introduce un nuevo juicio inmediato, sino que enfoca nuestra atención en la Palabra de Dios, en Su soberanía y en la misión profética que aún debe cumplirse.
El ángel poderoso y la autoridad de Dios
Juan ve descender del cielo a un ángel poderoso, envuelto en una nube, con un arco iris sobre su cabeza, su rostro como el sol y sus pies como columnas de fuego. Esta descripción refleja autoridad, gloria y cercanía con la presencia divina. El arco iris recuerda la fidelidad de Dios a Sus promesas; el fuego y el resplandor muestran Su santidad y poder.
El ángel coloca un pie sobre el mar y otro sobre la tierra, declarando simbólicamente que Dios tiene dominio absoluto sobre toda la creación. Nada escapa a Su control, ni lo visible ni lo invisible, ni la historia humana ni su desenlace final.
El librito abierto: la Palabra que debe proclamarse
En la mano del ángel hay un librito abierto. A diferencia del rollo sellado de capítulos anteriores, este libro está abierto, indicando que el mensaje de Dios está siendo revelado y debe ser anunciado. Cuando el ángel clama, siete truenos responden, pero Juan recibe la orden de no escribir lo que dijeron. Esto nos recuerda que no todo ha sido revelado; Dios sigue siendo soberano también sobre lo que decide callar.
La revelación no está dada para satisfacer curiosidad, sino para cumplir un propósito. Hay cosas que pertenecen solo a Dios, y otras que Él confía a Sus siervos para proclamarlas con fidelidad.
El juramento: el tiempo de Dios es perfecto
El ángel jura por el Creador del cielo, la tierra y el mar que no habrá más demora. Esto no significa que el juicio sea inmediato, sino que el plan de Dios avanza conforme a Su tiempo perfecto. El misterio de Dios se consumará tal como Él lo ha anunciado por medio de Sus profetas.
Este pasaje nos recuerda que la historia no se prolonga sin sentido. Dios no se ha retrasado ni ha perdido el control; Él está llevando Su propósito a cumplimiento, aun cuando a los ojos humanos parezca que la justicia tarda.
Dulce y amargo: la experiencia del mensajero
Juan recibe la orden de tomar el librito y comerlo. En su boca es dulce como la miel, pero en su vientre resulta amargo. Esta imagen describe la experiencia de quien recibe la Palabra de Dios: es dulce porque revela la verdad, la esperanza y la gloria divina; pero es amarga porque incluye juicio, llamado al arrepentimiento y confrontación del pecado.
La Palabra de Dios consuela y, al mismo tiempo, hiere para sanar. No puede proclamarse selectivamente; debe recibirse y anunciarse en toda su profundidad.
Una misión que continúa
El capítulo concluye con una comisión clara: Juan debe profetizar otra vez acerca de muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes. A pesar del juicio, el mensaje de Dios sigue avanzando. La proclamación no se detiene; la misión continúa hasta que el plan de Dios se complete.
Mensaje central de Apocalipsis 10
Apocalipsis 10 nos enseña que Dios gobierna la historia, revela Su Palabra conforme a Su voluntad y llama a Sus siervos a proclamarla fielmente, aun cuando el mensaje sea difícil. La esperanza no está en conocer todos los detalles, sino en confiar en el Dios que controla el tiempo, el juicio y la redención.
En medio del caos, Dios sigue hablando. Su Palabra es dulce para el que confía en Él y necesaria para un mundo que necesita arrepentimiento y esperanza.
🕯️ Oración final
Señor Dios Todopoderoso,
al terminar este tiempo delante de Tu Palabra,
reconocemos que Tú gobiernas el cielo, la tierra y el mar,
y que nada escapa a Tu autoridad ni a Tu tiempo perfecto.
Danos un corazón humilde para recibir Tu Palabra,
sin rechazar ninguna de Sus verdades.
Haznos fieles en medio de pruebas, dudas y tiempos de espera,
y ayúdanos a encontrar descanso
mientras se cumple Tu propósito.
Sostén nuestra esperanza
mientras aguardamos el cumplimiento final de Tu plan
y concédenos gozar contigo la vida eterna.
En el nombre santo y glorioso de Jesucristo,
Amén.
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