📖 Devocional del 10 de enero
📘 Lectura de la Biblia
📅 Plan para leer la Biblia en un año – Lecturas completas del mes de enero
🌅 Preámbulo
Al llegar al décimo día de nuestra lectura diaria de la Biblia, continuamos este caminar con el deseo de conocer a Dios a través de la obra que Su Palabra va realizando en nuestro corazón. Este devocional forma parte del propósito de leer la Biblia en un año, entendiendo que cada día es una invitación a profundizar en la fe, la oración y la confianza en el Señor.
Dios no busca perfección externa, sino corazones humildes, conscientes de su necesidad y confiados en Su misericordia. La justicia que agrada a Dios nace de un corazón quebrantado que confía, ora y se rinde a Su soberanía. Al abrir la Palabra en este día, somos recordados de que la oración sincera no es un deber vacío, sino una expresión de fe que deleita a Dios porque reconoce que todo lo necesitamos de Él. Así, la lectura diaria de la Biblia y la oración caminan juntas, guiándonos a vivir una relación más profunda con el Señor y a descansar en la abundancia de Su gracia.
Que este tiempo devocional nos ayude a acercarnos a Dios con una fe sencilla, una oración honesta y una confianza renovada, mientras avanzamos paso a paso en este año dedicado a escuchar Su voz y a vivir conforme a Su verdad.
🙏 Oremos antes de la lectura de la Biblia
Por nuestros hijos y por nuestro propio corazón
Señor, en este inicio de año te entregamos a nuestros hijos, sus caminos, decisiones y procesos. Enséñanos a confiar en Ti más que en nuestros temores y a descansar en Tu cuidado perfecto.
Mientras avanzamos día a día en la lectura de Tu Palabra, permite que sea ella la que nos forme, nos corrija y nos llene de sabiduría. Que al leer la Biblia en este año, aprendamos a soltar lo que no podemos controlar y a confiar en lo que Tú sí gobiernas.
Danos un corazón en paz, capaz de amar sin controlar, acompañar sin imponer y orar sin angustia. Que nuestros hijos caminen bajo Tu gracia, aprendan de sus procesos y crezcan conforme a Tu voluntad.
Confiamos en que Tú eres fiel y que sigues obrando aun cuando no lo vemos, a través de Tu Palabra viva que guía nuestros pasos.
Amén.
📖 Enseñanza Antiguo Testamento:
En Génesis 25 y 26 observamos cómo la promesa de Dios avanza de una generación a otra, no por la perfección humana, sino por la fidelidad constante del Señor. Estos capítulos revelan con honestidad las decisiones, errores y consecuencias que marcan la vida familiar y espiritual del pueblo de Dios.
En Génesis 25 se nos presenta a Jacob y Esaú, dos hermanos criados bajo la misma promesa, pero con corazones y prioridades distintas. Esaú, movido por una necesidad momentánea, menospreció su primogenitura y la intercambió por un plato de comida. Esta decisión refleja un corazón que no valoró lo espiritual ni la responsabilidad que implicaba la promesa de Dios. No se trataba solo de un acuerdo entre hermanos, sino de una elección que revelaba una falta de visión eterna.
Este pasaje nos recuerda que aun los hijos criados en un entorno de fe pueden tomar decisiones impulsivas que afectan su futuro. Por eso, la oración por nuestros hijos es esencial: para que aprendan a discernir, a valorar lo eterno por encima de lo inmediato y a honrar lo que Dios les ha confiado.
Más adelante, el texto nos muestra otra decisión significativa de Esaú: tomó mujeres de entre los pueblos que no compartían la fe de su familia. La Escritura dice que estas mujeres fueron amargura de espíritu para Isaac y Rebeca. Este detalle no es menor. Nos enseña que las decisiones matrimoniales tienen un impacto profundo, no solo en quien las toma, sino también en la vida espiritual y emocional de la familia.
Aquí comprendemos con mayor claridad por qué debemos orar por nuestros hijos adultos y por las personas con quienes deciden unir sus vidas. El matrimonio no es solo una elección personal; es una unión que influye en el rumbo espiritual, en la paz del hogar y en la continuidad de los valores de fe. La oración se convierte en una forma de entrega y confianza, reconociendo que solo Dios puede guiar esos vínculos conforme a Su voluntad.
En Génesis 26 vemos a Isaac enfrentando tiempos de escasez y temor. A pesar de conocer la fidelidad de Dios, repite el error de su padre Abraham al decir que Rebeca es su hermana. El miedo lo lleva a actuar sin fe, mostrando cómo ciertos patrones pueden repetirse de generación en generación. Sin embargo, Dios interviene antes de que el pecado avance.
El rey Abimelec descubre la verdad y confronta a Isaac, reconociendo que el engaño pudo haber llevado a su pueblo al pecado. Luego decreta protección sobre Isaac y Rebeca, mostrando que aun personas fuera del pueblo del pacto pueden actuar con justicia y temor cuando reconocen la mano de Dios.
Isaac también aprende que la bendición de Dios no se sostiene por la contienda ni por la fuerza. Al renunciar a los conflictos por los pozos y seguir adelante, muestra una fe que madura con el tiempo, confiando más en Dios que en la defensa propia.
Génesis 25–26 nos enseña que la vida de fe está llena de procesos reales: decisiones que pesan, errores que duelen y consecuencias que afectan a toda la familia. Estos capítulos nos invitan a orar con perseverancia por nuestros hijos adultos, por las decisiones que toman y por las personas con quienes caminan la vida, confiando en que Dios sigue siendo fiel y obrando de generación en generación, aun cuando nosotros no vemos el resultado inmediato.
✝️ Enseñanza Nuevo Testamento:
En Mateo 10, Jesús llama a Sus discípulos y los envía a cumplir una misión que requiere valentía, discernimiento y una profunda confianza en Dios. Desde el inicio, Jesús no promete un camino fácil, sino una vida guiada por la obediencia y la dependencia del Padre.
Jesús instruye a Sus discípulos diciendo: “Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas.” Con estas palabras, nos enseña a vivir con equilibrio. La prudencia nos llama a actuar con sabiduría, discerniendo los tiempos, las palabras y las decisiones, sin exponernos innecesariamente al daño. La sencillez nos invita a mantener un corazón limpio, sin malicia ni doble intención. Jesús nos recuerda que la fe verdadera no es ingenua, pero tampoco endurecida; es sabia y a la vez humilde.
Más adelante, Jesús habla con claridad sobre el costo de seguirlo: “El que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” Estas palabras no se refieren a buscar el sufrimiento, sino a aceptar que seguir a Cristo implica renuncia, obediencia y confianza, aun cuando el camino sea difícil. Tomar la cruz es soltar el control, aceptar procesos que no comprendemos y permanecer fieles en medio de la prueba. Para quienes acompañan a otros —como los padres con hijos adultos— esto significa aprender a confiar más en Dios que en el deseo de intervenir.
Jesús también consuela con una promesa llena de esperanza: “Y cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, en nombre de discípulo, no perderá su recompensa.” Con esto, el Señor nos enseña que Dios valora lo pequeño, lo sencillo y lo que se hace con amor sincero. Ningún gesto, ninguna oración ni ningún acto de obediencia pasa desapercibido ante Dios. Lo que parece insignificante a los ojos humanos tiene valor eterno cuando se hace en Su nombre.
En todo este capítulo, Jesús prepara a Sus discípulos para una fe madura, una fe que no se basa en la comodidad, sino en la confianza. Mateo 10 nos recuerda que cada persona tiene un llamado personal delante de Dios y que nuestra tarea no es controlar los resultados, sino caminar en fidelidad, sabiduría y sencillez de corazón.
Así, este pasaje nos anima a vivir una fe prudente y sincera, a seguir a Cristo aun cuando implique renuncia, y a confiar en que Dios honra incluso los actos más pequeños realizados con amor. En medio de los desafíos, descansamos en la certeza de que el Señor ve, cuida y recompensa a quienes caminan en obediencia.
🙏 Oración final
Señor, gracias por hablarnos hoy a través de Tu Palabra. Al cerrar este tiempo de lectura, reconocemos que necesitamos de Ti para caminar con sabiduría, fe y sencillez de corazón.
Te entregamos nuestras decisiones, nuestros procesos y también los de nuestros hijos. Guarda sus caminos, guíalos en verdad y rodéalos de personas que los acerquen a Ti. Danos un corazón prudente, capaz de confiar sin controlar, de acompañar sin invadir y de amar sin temor.
Enséñanos a seguirte con fidelidad, a tomar nuestra cruz cada día y a vivir una fe obediente aun cuando no entendamos todo. Ayúdanos a ser prudentes como serpientes y sencillos como palomas, caminando en este mundo con discernimiento y un corazón limpio delante de Ti.
Recibe, Señor, incluso los actos más pequeños que hacemos en Tu nombre: una oración silenciosa, un gesto de amor, un vaso de agua dado con sinceridad. Confiamos en que nada de lo que se hace con amor delante de Ti es en vano.
Gracias porque Tu Palabra sigue formándonos día a día. Confiamos en que Tú eres fiel y que continúas obrando en nuestras vidas y en las de nuestros hijos, generación tras generación.
En el nombre de Jesús, amén.
🎶 Para continuar en oración
Que esta lectura no termine aquí. Te invitamos a continuar en la presencia de Dios escuchando la canción “Tu Palabra en mi ser”, permitiendo que Sus verdades sigan descendiendo al corazón en silencio y oración.

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