8 de Enero “Confío en Ti, Señor: Una fe que descansa y obedece”


📖 Devocional del 8 de enero

📜 Lectura de la Biblia



🌅 Preámbulo

Al comenzar este día, somos llamados a detenernos y reflexionar sobre la manera en que nos acercamos a Dios en oración. No venimos delante de Él para impresionarlo con palabras, ni para llenar un vacío en Su ser, sino para reconocer con humildad nuestra necesidad. La oración nace cuando el corazón comprende que Dios es la fuente y nosotros los sedientos, y que acercarnos a Él es un acto de fe y confianza, no de mérito.

En este inicio de año, aprendemos que Dios se deleita en la oración de los justos: aquellos que se postran con un corazón sincero, dependiente y alineado con Su voluntad. Al abrir Su Palabra hoy, somos invitados a orar no desde la autosuficiencia, sino desde la sed espiritual, sabiendo que cuanto más descansamos en Él, más glorificado es Su nombre en nuestras vidas.


🙏 Oración antes de la lectura

Señor Dios,
antes de abrir Tu Palabra, venimos delante de Ti con un corazón humilde y necesitado. Reconocemos que no somos autosuficientes y que dependemos totalmente de Tu gracia para comprender, recibir y vivir lo que Tú deseas enseñarnos hoy.

Limpia nuestro corazón de toda distracción, orgullo o ansiedad, y danos un espíritu atento y obediente. Que al leer las Escrituras no busquemos solo conocimiento, sino un encuentro real contigo. Enséñanos a orar conforme a Tu voluntad y a deleitarnos en Tu presencia, sabiendo que Tú eres nuestra fuente de vida.
En el nombre de Jesús. Amén.


📜 Enseñanza de Génesis 20–22

En Génesis 20 vemos que, aun después de haber caminado con Dios, Abraham vuelve a mostrar su fragilidad humana. Por temor, oculta la verdad sobre Sara, y esto trae consecuencias. Sin embargo, el pasaje revela algo fundamental: Dios es fiel incluso cuando el ser humano falla. El Señor interviene, protege a Sara y corrige la situación, mostrando que Su propósito no depende de la perfección de Abraham, sino de Su gracia soberana. Esto nos enseña que la relación con Dios no se sostiene por nuestra constancia, sino por Su fidelidad.

En Génesis 21 se cumple finalmente la promesa largamente esperada: nace Isaac. El hijo prometido llega no por la fuerza humana, sino en el tiempo exacto de Dios. La risa de incredulidad se transforma en risa de gozo. Este capítulo nos recuerda que Dios escucha, responde y cumple, aunque muchas veces Su respuesta tarde más de lo que nuestro corazón desearía. También aprendemos que algunas separaciones dolorosas, como la salida de Agar e Ismael, forman parte del plan de Dios para cumplir Su promesa, aun cuando no siempre las comprendamos en el momento.

Génesis 22 nos lleva a uno de los momentos más profundos de fe en toda la Escritura: Dios prueba a Abraham pidiéndole a Isaac. Aquí la fe madura se manifiesta en obediencia total. Abraham no discute, no exige explicaciones, no se apoya en la promesa misma, sino en el Dios que prometió. Su confianza no está en el don, sino en el Dador. Y en ese acto de entrega, Dios provee el sacrificio y revela que Él mismo es quien sustenta la promesa.

Estos capítulos nos enseñan que agradar a Dios no significa no fallar, sino aprender a confiar plenamente en Él. La fe verdadera se expresa en obediencia, paciencia y entrega, aun cuando no entendemos el camino. Génesis 20–22 nos invitan a orar con un corazón rendido, a descansar en la fidelidad de Dios y a creer que Él siempre provee, incluso cuando nos pide soltar aquello que más amamos.


📜 Enseñanza de Mateo 8

Mateo 8 nos presenta a Jesús revelando su autoridad no solo con palabras, sino con hechos visibles que transforman vidas. A lo largo del capítulo, vemos cómo personas profundamente necesitadas se acercan a Él con fe: un leproso marginado, un centurión extranjero, muchos enfermos y aun discípulos llenos de temor. En cada encuentro, Jesús responde no a la posición social, al pasado o a la fuerza humana, sino a la confianza depositada en Él.

El leproso se acerca con humildad y dice: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. No exige, no duda del poder de Jesús; se somete a Su voluntad. El centurión, por su parte, reconoce la autoridad de Cristo con una fe sorprendente, entendiendo que una sola palabra suya basta para sanar. Jesús mismo declara que no ha hallado una fe semejante en Israel. Estas escenas nos enseñan que la fe que agrada a Dios es aquella que confía plenamente en Su autoridad y descansa en Su voluntad.

Más adelante, los discípulos enfrentan la tormenta en el mar. Aunque Jesús está con ellos, el miedo domina sus corazones. Al calmar el viento y el mar, Jesús revela que su poder gobierna incluso sobre las fuerzas de la creación. Esta escena confronta nuestra propia fe: muchas veces clamamos cuando el temor ya nos ha desbordado, olvidando que Cristo está presente aun en medio de la tempestad.

Mateo 8 nos recuerda que seguir a Jesús implica confiar en Él más allá de lo visible, dejar atrás seguridades humanas y rendirnos a Su señorío. La fe verdadera no consiste en la ausencia de dificultades, sino en reconocer que Cristo tiene autoridad sobre toda situación. Este pasaje nos invita a acercarnos a Jesús con humildad, a creer en Su palabra y a descansar en Aquel que tiene poder para sanar, salvar y traer paz aun en medio de la tormenta.


🙏 Oración final

Señor Dios,
te damos gracias por Tu Palabra, porque a través de ella afirmas nuestra fe y nos recuerdas que Tú eres fiel en todo tiempo. Hoy reconocemos que muchas veces queremos entender antes de confiar, y ver antes de obedecer, pero Tú nos llamas a descansar plenamente en Tu carácter.

Te entregamos nuestros temores, nuestras dudas y aquello que nos cuesta soltar. Enséñanos a caminar por fe, como Abraham, a confiar en Tu provisión y a obedecer aun cuando el camino no sea claro. Aumenta nuestra fe para acercarnos a Ti con un corazón humilde, creyendo en Tu autoridad y descansando en Tu voluntad.

Que al cerrar este devocional, nuestra vida sea una oración constante que te glorifique. Ayúdanos a vivir confiados en Tu presencia, sabiendo que Tú estás con nosotros en cada prueba y que Tu gracia nos sostiene cada día.
En el nombre de Jesús. Amén.

🎶 Ahora alabemos a Dios

Para cerrar esta meditación, te invito a que juntos alabemos al Señor con un canto titulado “Confío en Ti, Señor”, inspirado en la lectura de este día. Permite que cada palabra de la canción fortalezca tu fe, afirme tu confianza en Dios y llene tu corazón de paz.

Que esta alabanza sea una oración viva, un acto de entrega y descanso en Aquel que es fiel y digno de toda confianza.





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