📖 Devocional – 12 de enero
Lectura de la Biblia
📖 Preámbulo
Hay momentos en los que creemos que agradamos a Dios por lo que hacemos para Él, cuando en realidad nuestro corazón está lejos de lo que Él espera. Podemos levantar altares, cumplir rutinas espirituales o incluso justificar nuestras decisiones con buenas intenciones, pero Dios no mira primero nuestras obras, sino la dirección de nuestro corazón. La obediencia no es una carga impuesta por un Dios severo, sino la expresión natural de un corazón que confía, que teme al Señor y que halla su mayor deleite en Él.
Cuando el temor a agradar o quedar bien con los hombres ocupa el lugar que le corresponde a Dios, la obediencia se distorsiona. En ese punto, los actos externos pueden parecer correctos, pero ya no nacen de la fe ni del amor, sino de la necesidad de aprobación humana. Dios no se complace en una obediencia aparente ni en acciones que buscan reconocimiento; Él se deleita en corazones rendidos, en una obediencia que brota del amor, de la fe y de un profundo respeto por Su santidad.
Hoy, al acercarnos a la Palabra, somos invitados a examinar dónde está nuestro verdadero deleite. ¿En agradar a los hombres o en honrar a Dios? ¿En los beneficios temporales o en la comunión con Aquel que es la fuente de todo bien? Que este tiempo de lectura y oración nos lleve a redescubrir que obedecer a Dios no es perder, sino ganar la alegría de caminar en Su presencia.
🙏 Oración antes de la lectura bíblica
Señor amado,
nos acercamos a Tu Palabra con un corazón humilde y dispuesto a escuchar Tu voz. Reconocemos que no vivimos solo de lo que hacemos para Ti, sino de lo que Tú haces en nosotros cuando obedecemos con fe y amor. Hoy queremos aquietar nuestra mente, rendir nuestro corazón y abrir nuestro espíritu para que seas Tú quien nos enseñe y nos guíe.
Ilumina nuestro entendimiento para comprender lo que Tú deseas revelarnos en este día. Permite que Tu Palabra penetre en lo profundo de nuestro ser, corrija nuestros pasos, afirme nuestra fe y nos lleve a caminar en obediencia sincera delante de Ti.
Te pedimos también, Señor, por nuestros hijos. Guía sus pensamientos, guarda sus corazones y dirige sus pasos conforme a Tu voluntad. Protégelos de toda influencia que los aparte de Ti y hazlos sensibles a Tu voz desde temprana edad. Que aprendan a temerte, a confiar en Ti y a encontrar su deleite en caminar en Tu verdad.
Que este tiempo de lectura sea un encuentro vivo contigo, y que todo lo que aprendamos hoy se refleje en una vida que te honre.
En el nombre de Jesús. Amén.
📖 Enseñanza Génesis 29–30
Los capítulos 29 y 30 de Génesis nos introducen en una etapa decisiva de la vida de Jacob, marcada por el amor, la espera, la frustración y el trato formativo de Dios. Jacob llega a la casa de Labán huyendo de su pasado, pero también cargando consigo promesas divinas que aún no comprende del todo. Allí se encuentra con Raquel, a quien ama profundamente, y acepta trabajar siete años para casarse con ella. Sin embargo, Labán lo engaña y le da por esposa a Lea, la hija mayor.
Este episodio nos muestra que, aunque Jacob había engañado a su hermano Esaú en el pasado, ahora experimenta en carne propia el engaño. Dios no está ausente en esta situación; al contrario, está obrando silenciosamente para formar el carácter de Jacob. La vida no se rige solo por nuestras decisiones, sino también por la disciplina amorosa de Dios, que usa incluso las injusticias humanas para cumplir Sus propósitos.
Lea, por su parte, vive una profunda herida emocional: es esposa, pero no amada. Sin embargo, Dios ve su aflicción y le concede hijos. En cada nombre que Lea da a sus hijos se percibe su anhelo de ser amada y reconocida, hasta que finalmente declara: “Esta vez alabaré al Señor”, al dar a luz a Judá. Aquí vemos una transformación interior: Lea deja de centrar su esperanza en la aprobación de Jacob y comienza a encontrar su identidad y su gozo en Dios.
Raquel, aunque amada, enfrenta la esterilidad. Su dolor la lleva a la comparación, la envidia y la desesperación. En su angustia, intenta forzar los tiempos de Dios recurriendo a su sierva, repitiendo patrones humanos ya vistos en la historia de Abraham y Sara. Este contraste nos enseña que tener el amor humano no garantiza paz, y que la falta de espera en Dios puede llevarnos a actuar desde la ansiedad y no desde la fe.
En Génesis 30, la competencia entre Lea y Raquel se intensifica. Ambas buscan valor, seguridad y propósito a través de los hijos, pero lo hacen desde lugares distintos del corazón. En medio de esta confusión familiar, Dios sigue siendo fiel a Su promesa: la nación de Israel se está formando, aunque nazca en un contexto imperfecto, lleno de conflictos y decisiones humanas equivocadas.
Finalmente, Dios se acuerda de Raquel y abre su vientre. Este detalle es clave: no fue la manipulación, ni la rivalidad, ni el esfuerzo humano lo que produjo el cumplimiento, sino la intervención soberana de Dios en Su tiempo perfecto. La historia deja claro que Dios no depende de nuestra prisa para cumplir Sus promesas, pero sí usa nuestras experiencias —aun las más dolorosas— para enseñarnos a confiar en Él.
Estos capítulos nos recuerdan que Dios obra tanto en la abundancia como en la carencia, tanto en el amor recibido como en el rechazo sufrido. Él forma corazones, corrige motivaciones y cumple Sus planes aun cuando nuestras vidas están llenas de tensiones. Génesis 29–30 nos invita a confiar en los tiempos de Dios, a no buscar nuestro valor en la aprobación humana y a aprender que el verdadero descanso se encuentra cuando dejamos de competir y comenzamos a esperar en el Señor.
📖 Enseñanza Mateo 12
Mateo 12 nos presenta un momento decisivo en el ministerio de Jesús, donde se revela con claridad el contraste entre una religiosidad centrada en reglas externas y el corazón misericordioso de Dios. A lo largo del capítulo, Jesús confronta directamente a los fariseos, no por su deseo de obedecer la Ley, sino por haber perdido de vista el propósito de esa obediencia: reflejar el carácter de Dios.
El capítulo inicia con una controversia sobre el día de reposo. Los discípulos de Jesús arrancan espigas para comer, y los fariseos los acusan de violar la Ley. Jesús responde recordándoles que el sábado fue dado para bendecir al hombre, no para oprimirlo. Al declararse “Señor del día de reposo”, Jesús afirma que la verdadera obediencia no consiste en cumplir normas sin amor, sino en vivir alineados con la voluntad de Dios, que siempre busca vida, restauración y misericordia.
Más adelante, Jesús sana a un hombre de la mano seca en sábado, evidenciando que hacer el bien nunca contradice el corazón de Dios. Mientras Jesús restaura, los fariseos conspiran para destruirlo. Este contraste es revelador: quienes se creían defensores de la Ley estaban dispuestos a matar, mientras Aquel que era acusado de quebrantarla estaba dando vida. Mateo nos muestra así que una obediencia sin amor puede endurecer el corazón, mientras que la obediencia que nace de la compasión refleja el carácter del Padre.
En el centro del capítulo, Jesús cita al profeta Isaías para describir su misión como el Siervo escogido de Dios: manso, humilde y comprometido con la justicia. No grita ni impone su autoridad, sino que restaura la caña cascada y no apaga el pábilo que humea. Este retrato revela cómo es el corazón de Dios: paciente con la debilidad humana y profundamente comprometido con la sanidad interior.
Más adelante, Jesús enfrenta la acusación de expulsar demonios por el poder de Beelzebú. Aquí enseña que un reino dividido no puede permanecer y advierte sobre la gravedad de atribuir la obra del Espíritu Santo al mal. Este pasaje nos llama a examinar nuestro corazón, recordándonos que la dureza espiritual no siempre se manifiesta como incredulidad abierta, sino como resistencia a reconocer la obra de Dios cuando no encaja con nuestras expectativas.
Hacia el final del capítulo, Jesús enfatiza que las palabras revelan lo que hay en el corazón y que cada persona dará cuenta de ellas. La obediencia verdadera no se limita a acciones visibles, sino que se expresa en un corazón transformado que habla y actúa desde la verdad.
Finalmente, cuando le dicen que su madre y sus hermanos lo buscan, Jesús declara que su verdadera familia está formada por aquellos que hacen la voluntad del Padre. Con esto, redefine la identidad espiritual: no se trata de cercanía física ni de pertenencia religiosa, sino de una relación viva con Dios que se expresa en obediencia sincera.
Mateo 12 nos confronta y nos consuela a la vez. Nos confronta porque revela el peligro de una fe basada solo en apariencias, y nos consuela porque nos recuerda que Dios se deleita en corazones humildes, sensibles y dispuestos a hacer Su voluntad. Este capítulo nos invita a pasar de una obediencia rígida a una obediencia que fluye del amor, de la misericordia y de una relación auténtica con Cristo.
🙏 Oración final
Señor, hoy venimos delante de Ti reconociendo que necesitamos Tu guía. Sabemos que no siempre hemos obedecido desde el corazón, y te pedimos perdón cuando nuestras acciones han sido más apariencia que fe. Queremos aprender a temerte a Ti por encima de todo y a vivir una obediencia que nazca del amor y la confianza en Tu voluntad.
Te entregamos de manera especial a nuestros hijos. Tú los conoces, Tú los formaste y Tú tienes planes buenos para sus vidas. Guarda sus corazones, cuida sus pensamientos y dirige sus pasos. Protégelos de toda influencia que los aleje de Ti y llévalos a conocerte de manera personal, no solo por lo que nosotros les enseñamos, sino por una relación viva contigo.
Ayúdanos como padres a ser un ejemplo verdadero para ellos. Que puedan ver en nosotros una fe sincera, una obediencia humilde y un corazón que descansa en Ti. Enséñanos a guiarlos con amor, con verdad y con paciencia, para que aprendan que obedecerte no es una carga, sino un deleite que llena la vida.
Hoy ponemos a nuestros hijos en Tus manos, confiando en que Tú los sostienes, los corriges y los conduces conforme a Tu propósito. Que crezcan bajo Tu gracia y caminen siempre en Tu luz.
En el nombre de Jesús. Amén.
🎶 Continuación con alabanza
Para concluir este momento devocional, te invito a entonar este canto.
Que esta alabanza nos conduzca a una adoración sincera y nos conecte aún más con el amor, la paz y la presencia de nuestro Dios.

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