📖 Devocional del 16 de enero
Lectura de la Biblia
📖 Lecturas completas del mes de enero
Preámbulo
Vivimos en un tiempo donde el conocimiento y la razón son exaltados, pero no siempre conducen a la verdad. La Palabra nos recuerda que la mente humana, aunque valiosa, es limitada: puede analizar, argumentar y refutar errores, pero no puede por sí sola revelar el Reino de Dios ni transformar el corazón.
Jesús se llenó de gozo al ver que el Padre escondía las verdades del Reino de los sabios y entendidos, y las revelaba a los que son como niños. No porque Dios desprecie la inteligencia, sino porque la verdadera revelación nace de la humildad, y solo aquellos que se acercan con un corazón rendido pueden conocer al Padre y al Hijo por gracia.
📖 Enseñanza – Antiguo Testamento
Génesis 39–40
Los capítulos 39 y 40 de Génesis nos muestran una etapa crucial en la vida de José, donde su fe es probada no por la escasez, sino por la injusticia y el silencio. José había sido vendido como esclavo por sus propios hermanos, y aun así, la Escritura repite una frase clave: “El Señor estaba con José”. Esta verdad no significa ausencia de problemas, sino presencia de Dios en medio de ellos.
En la casa de Potifar, José demuestra que un corazón apasionado por Dios se refleja en la fidelidad diaria. Rechaza el pecado aun cuando nadie parece estar mirando, y paga un alto precio por hacer lo correcto. Su integridad no lo libra de la cárcel, pero sí preserva su comunión con Dios. En prisión, lejos de resentirse o endurecerse, José sigue sirviendo, mostrando que su carácter no dependía de las circunstancias, sino de su relación con el Señor.
En Génesis 40, José interpreta los sueños del copero y del panadero. Aunque sigue olvidado y sin justicia humana, Dios continúa formándolo en el lugar oculto. Allí aprendemos que Dios trabaja profundamente en el corazón antes de exaltar públicamente a una persona. José no sabía cuándo vendría su liberación, pero sí sabía a Quién pertenecía.
Estos capítulos nos enseñan que un corazón apasionado por Dios no se apaga en la espera ni se corrompe en la prueba. Al contrario, se fortalece. Dios usa los momentos de aparente abandono para moldear la fe, enseñar dependencia y preparar el cumplimiento de Sus propósitos, aun cuando no los entendemos todavía.
📖 Enseñanza – Nuevo Testamento
Mateo 16
En Mateo 16, Jesús confronta dos maneras opuestas de relacionarse con Dios: una basada en la apariencia religiosa y otra nacida de la revelación del Padre. Los fariseos y saduceos piden una señal del cielo, demostrando que aun con conocimiento bíblico y autoridad religiosa, sus corazones no estaban dispuestos a creer. Jesús deja claro que la fe no nace de exigir pruebas, sino de reconocer lo que Dios ya está revelando.
Más adelante, Jesús hace una pregunta decisiva a sus discípulos: “¿Quién dicen ustedes que soy yo?”. Pedro responde con una confesión poderosa: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Jesús afirma que esta verdad no fue revelada por carne ni sangre, sino por el Padre. Aquí aprendemos que el conocimiento verdadero de Cristo no es producto del razonamiento humano, sino de un corazón abierto a la revelación divina.
Sin embargo, el mismo Pedro que recibe revelación también tropieza cuando intenta impedir que Jesús vaya a la cruz. Jesús lo corrige con firmeza, mostrando que es posible confesar correctamente a Cristo y, al mismo tiempo, resistirse a los planes de Dios. Esto revela una verdad profunda: un corazón apasionado por Dios no solo reconoce quién es Jesús, sino que acepta Su camino, aun cuando incluye sacrificio.
El capítulo culmina con un llamado claro al discipulado: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. Seguir a Jesús no es solo creer con la mente, sino rendir la vida entera. Mateo 16 nos enseña que el verdadero discípulo vive entre la revelación y la obediencia, permitiendo que Dios transforme no solo lo que cree, sino la manera en que vive.
🙏 Oración final
Señor, gracias por hablarnos hoy a través de Tu Palabra. Gracias porque aun en los tiempos de prueba, de espera y de silencio, Tú sigues obrando en nuestro corazón. Te pedimos que lo que hoy hemos leído no se quede solo en palabras, sino que transforme nuestra manera de vivir, de pensar y de responderte.
Forma en nosotros —en mí, en mi esposo y en mis hijos— un corazón apasionado por Ti, fiel en lo secreto, obediente aun cuando no entendemos, y dispuesto a seguirte cada día. Que en todo lo que hagamos Tú estés con nosotros, guiando nuestras decisiones, guardando nuestro camino y sosteniéndonos con Tu presencia. Que nuestra vida refleje Tu amor y glorifique Tu nombre.
En el nombre de Cristo Jesús
Amén. 🙏

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