9 de febrero “Negarse a uno mismo y seguir a Cristo”



Devocional del 9 de febrero

📖 Lectura de la Biblia


📖 Preámbulo

Hoy, propongámonos disfrutar de la vida que Dios nos da creando recuerdos felices con los seres que amamos, pero sin perder de vista lo más importante: aprender a vivir cada momento en la presencia de Dios.

La lectura de hoy nos recuerda que no siempre es en el silencio o la calma donde fortalecemos nuestra fe, sino también en medio de las responsabilidades, las luchas y aun los peligros de la vida diaria. Dios conoce nuestras cargas, nuestras aflicciones y nuestros deseos, y en Su tiempo perfecto viene a nuestro encuentro para fortalecernos con paciencia, consuelo y gracia.

Es importante dedicar cada día un momento para leer la Biblia y meditar en la Palabra de Dios, pero también aprender a elevar el corazón a Él durante el día, con pequeñas oraciones, con un pensamiento sincero, con una adoración interior que nos acompañe en todo momento. Así, nuestra fe se vuelve viva, práctica y constante.


🙏 Oración antes de la lectura

Señor Dios,

hoy vengo delante de Ti con un corazón agradecido, reconociendo que Tú estás presente en cada momento de mi vida, tanto en la calma como en el trabajo diario.

Te pido que me ayudes a vivir con fidelidad y honestidad en mis labores, que todo lo que haga refleje Tu verdad, Tu justicia y Tu amor. Guíame para actuar con integridad, aun cuando nadie me vea, y dame un corazón dispuesto a servirte con excelencia y responsabilidad.

Mientras leo Tu Palabra, abre mi entendimiento y fortalece mi fe. Enséñame a confiar en Ti en cada decisión, a honrarte con mis acciones y a caminar cada día consciente de Tu presencia.

Pongo este tiempo en Tus manos y te doy gracias por guiarme siempre.
En el nombre de Jesucristo, amén.


📜 Enseñanza – Antiguo Testamento

Levítico 10–12

El libro de Levítico fue dado por Dios al pueblo de Israel durante su caminar por el desierto, con el propósito de enseñarles cómo vivir como un pueblo santo en medio de la presencia de un Dios santo. Estas instrucciones no solo regulaban la adoración, sino también la vida diaria, recordándoles que su relación con Dios abarcaba cada área de su existencia.

En Levítico 10, el relato de Nadab y Abiú muestra con claridad que Dios es santo y que la adoración no puede ofrecerse de manera ligera o conforme al criterio humano. Este pasaje subraya la importancia de la fidelidad y la obediencia, especialmente en el servicio a Dios. Espiritualmente, nos recuerda que honrar a Dios implica actuar con reverencia, integridad y honestidad, aun cuando nadie más esté observando.

Levítico 11 presenta las leyes sobre los alimentos puros e impuros. Más allá de su aspecto ceremonial, estas normas enseñaban al pueblo a vivir con discernimiento y a recordar constantemente que pertenecían a Dios. Cada decisión cotidiana, incluso lo que comían, era una oportunidad para expresar fidelidad al pacto y reflejar una vida apartada para Él.

En Levítico 12 se establecen las normas relacionadas con la purificación después del nacimiento de un hijo. Este capítulo nos habla de la fragilidad humana y de la necesidad de presentarse delante de Dios en dependencia y humildad. En este contexto, la circuncisión aparece como la señal del pacto que identificaba a los hijos del pueblo de Israel como parte de la comunidad del pacto desde su nacimiento.

Desde una comprensión cristiana, este trasfondo ayuda a entender por qué, en el Nuevo Testamento, algunas iglesias ven el bautismo como la nueva señal del pacto. Así como los bebés eran circuncidados como expresión de pertenencia al pueblo de Dios, estas iglesias consideran que los hijos de creyentes pueden ser bautizados, no como una declaración de fe personal, sino como una promesa de la gracia de Dios y un compromiso de formarlos en la fe. Más adelante, cada persona es llamada a confirmar esa fe de manera consciente.

Espiritualmente, Levítico 10–12 nos enseña que Dios desea un pueblo que viva en fidelidad y honestidad, no solo en los actos religiosos, sino en toda la vida. La santidad no se limita al templo o al ritual, sino que se manifiesta en la obediencia diaria, en la responsabilidad personal y en una relación viva y constante con Dios.


📖 Enseñanza – Nuevo Testamento

Marcos 8

El capítulo 8 del evangelio de Marcos se sitúa en una etapa clave del ministerio de Jesús. Él ya ha realizado muchos milagros, ha enseñado con autoridad y ha mostrado compasión por las multitudes. Sin embargo, también comienza a enfrentar una creciente incomprensión, incluso entre quienes caminan más cerca de Él.

En Marcos 8:1–9, Jesús alimenta a cuatro mil personas. Este milagro revela el corazón compasivo de Cristo: Él no solo se preocupa por la condición espiritual de las personas, sino también por sus necesidades físicas. Históricamente, este acto reafirma que Jesús es el Mesías que provee; espiritualmente, enseña que Dios es fiel y suficiente para sostenernos en el camino, aun cuando sentimos que nuestros recursos no alcanzan.

Más adelante, en Marcos 8:11–13, los fariseos piden una señal del cielo. Jesús responde con firmeza, mostrando que la fe no debe depender de pruebas espectaculares, sino de un corazón dispuesto a confiar. Este pasaje confronta una fe superficial que exige evidencias constantes, en lugar de una fe obediente y sincera.

En Marcos 8:14–21, Jesús advierte a sus discípulos sobre la “levadura de los fariseos y de Herodes”, refiriéndose a la hipocresía, la dureza del corazón y la influencia de una fe contaminada por el orgullo y el poder humano. Aunque los discípulos habían sido testigos de milagros, todavía les costaba comprender plenamente quién era Jesús.

El capítulo culmina con dos momentos profundamente significativos. Primero, la sanidad del ciego de Betsaida (Marcos 8:22–26), realizada en dos etapas, nos muestra que la comprensión espiritual puede ser progresiva. Dios obra con paciencia, y el crecimiento en la fe muchas veces es un proceso.

Finalmente, en Marcos 8:27–38, Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, pero inmediatamente después muestra que aún no comprende el camino del Mesías. Jesús entonces declara una de las enseñanzas más desafiantes del evangelio:

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.”

Estas palabras de Jesús nos enseñan que seguirle no es solo una confesión con los labios, sino una decisión diaria del corazón. Negarse a uno mismo significa dejar de vivir centrados en nuestros propios deseos para poner a Dios en el centro de nuestra vida. Tomar la cruz implica estar dispuestos a permanecer fieles, aun cuando seguir a Cristo tenga un costo o requiera sacrificio. Seguirle es caminar tras Sus pasos, confiando en Él, obedeciendo Su voluntad y reflejando Su amor en cada área de nuestra vida.

Espiritualmente, Marcos 8 nos confronta con una fe que va más allá de los milagros y las palabras. Nos invita a una relación profunda con Cristo, marcada por la confianza, la fidelidad y la disposición a seguirle incluso cuando el camino implica sacrificio.


🙏 Oración final de agradecimiento

Señor, gracias por Tu Palabra que hoy me ha hablado con verdad y amor. Gracias porque en medio de mis responsabilidades, luchas y decisiones diarias, Tú permaneces fiel y presente. Te agradezco por Tu paciencia conmigo, por sostenerme cuando no entiendo del todo y por seguir obrando en mi corazón paso a paso.

Gracias por enseñarme a confiar en Ti más allá de las señales visibles, por recordarme que seguirte implica entrega, fidelidad y honestidad en todo lo que hago. Ayúdame a negarme a mí mismo, a tomar mi cruz cada día y a caminar contigo con un corazón sincero.

Recibo, Señor, con gratitud la vida que me das, mi familia, mi trabajo y cada oportunidad de honrarte con mis acciones. Que todo lo que haga refleje Tu amor y Tu verdad.

Pongo mi vida en Tus manos y descanso en Tu gracia.
En el nombre de Jesucristo, amén.


🎶 Momento de alabanza

Esta canción acompaña el devocional de hoy y nos ayuda a meditar en el llamado de Jesús a seguirle con una vida rendida y obediente. A través de esta alabanza, somos invitados a negarnos a nosotros mismos, a tomar nuestra cruz cada día y a caminar tras Él con un corazón sincero.

Te animo a escucharla con calma, como una oración cantada, permitiendo que sus palabras fortalezcan tu fe y te acompañen en tu caminar diario con Cristo.

▶️ Escucha aquí la canción:



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