Febrero 23: Paz en medio de las preocupaciones




Devocional 23 de Febrero

📅 Plan para leer la Biblia en 1 año – Lecturas completas del mes de febrero

Preámbulo 

La oración es la mejor estrategia para enfrentar a las personas problemáticas que aparecen en nuestro camino. Cuando oramos, Dios nos concede calma, claridad y dominio propio para responder con sabiduría y no desde la emoción. Muchas veces, quienes causan conflicto buscan robarnos la paz o provocarnos una reacción equivocada. Sin embargo, un corazón que ora aprende a guardar silencio cuando es necesario y a hablar con firmeza sin herir. La oración nos protege de actuar impulsivamente y nos mantiene enfocados en lo eterno. En lugar de engancharnos en discusiones estériles, aprendemos a avanzar con serenidad. Dios acomoda las situaciones cuando confiamos en Él. Oremos por sabiduría, protección y paz interior. Allí comienza la verdadera victoria.

Oración antes de la lectura

Señor, antes de acercarme a Tu Palabra, pongo mi corazón delante de Ti.
Tú conoces mis preocupaciones, mis cargas y las situaciones que inquietan mi mente.
Te pido que me concedas paz en medio de todo lo que hoy me preocupa.
Dame sabiduría, paciencia y dominio propio para enfrentar cualquier circunstancia.
Guárdame de palabras hirientes y de reacciones que me roben la serenidad.
Ayúdame a actuar con inteligencia, amor y discernimiento.
Enséñame cuándo hablar y cuándo callar, y que todo lo haga guiado por Tu Espíritu.
Trae paz también a quienes me rodean y a quienes generan conflicto.
Confío en que Tú peleas mis batallas y eres mi refugio.
Dispón mi corazón para recibir Tu enseñanza.
En el nombre de Jesús, amén.

Enseñanza – Antiguo Testamento (Números 12–14)

El libro de Números nos permite mirar el corazón humano en medio del caminar con Dios. No es una historia distante; es un espejo donde podemos ver nuestras propias luchas, temores y reacciones frente a las pruebas.

En el capítulo 12, encontramos a Moisés enfrentando algo profundamente doloroso: la crítica que viene de personas cercanas. Aarón y Miriam, sus propios hermanos, cuestionan su liderazgo y hablan contra él movidos por la envidia y el orgullo. Moisés no responde defendiendo su posición ni atacando a quienes lo hieren. Guarda silencio. Y es Dios quien interviene. Este pasaje nos recuerda que no todas las batallas se ganan con palabras; algunas se ganan dejando que Dios sea quien defienda nuestro corazón.

Dios corrige a Miriam, no para destruirla, sino para restaurarla. Incluso en la disciplina, vemos un Dios misericordioso que detiene el camino del pueblo hasta que ella es sanada. Esto nos enseña que Dios no ignora el daño causado por las palabras, pero tampoco abandona a quien se arrepiente.

En los capítulos 13 y 14, el pueblo se enfrenta a otra prueba: el miedo. Doce espías observan la misma tierra, pero solo dos confían en Dios. Josué y Caleb no niegan la dificultad; simplemente creen que Dios es más grande que cualquier obstáculo. El resto del pueblo permite que el temor gobierne su corazón, y ese temor los paraliza.

Aquí aprendemos una lección profunda: no siempre perdemos la paz por lo que enfrentamos, sino por la manera en que interpretamos la situación. Cuando dejamos que la incredulidad domine, perdemos la capacidad de avanzar. Pero cuando confiamos en Dios, incluso en medio de la incertidumbre, Él nos sostiene.

Esta enseñanza nos invita a revisar nuestro corazón: ¿respondemos como Moisés, con humildad y oración, o como el pueblo, con queja y temor? La oración nos guarda de reaccionar desde la herida y nos permite caminar con paz, aun cuando el camino sea difícil.

Enseñanza – Nuevo Testamento (Lucas 2:1–20)

El relato del nacimiento de Jesús ocurre en un tiempo de incertidumbre y presión para el pueblo. Roma gobernaba con mano firme, y un decreto obligó a muchas familias a desplazarse, entre ellas José y María. No fue un viaje cómodo ni deseado. María estaba embarazada, cansada, vulnerable, y aun así caminaba confiando en que Dios estaba obrando, aunque nada parecía ideal.

Jesús no nació en un palacio ni en un ambiente seguro, sino en un lugar sencillo y humilde. Esto nos habla de un Dios que no espera condiciones perfectas para cumplir Sus promesas. Él entra en nuestra historia justo cuando todo parece frágil y fuera de control. En medio del desorden humano, Dios trae esperanza.

Mientras el mundo seguía su curso, Dios anunció esta noticia primero a pastores, hombres sencillos, muchas veces ignorados por la sociedad. El mensaje no fue de temor, sino de paz: “No teman”. La llegada de Jesús fue anunciada como una gran alegría para todos, recordándonos que Dios se acerca especialmente a quienes viven con cargas, preocupaciones y temores.

María, al escuchar y observar todo lo que sucedía, guardaba estas cosas en su corazón. Ella no entendía completamente el plan de Dios, pero confiaba. Su silencio y su reflexión nos enseñan que no siempre necesitamos respuestas inmediatas; a veces, solo necesitamos descansar en la certeza de que Dios está presente.

Este pasaje nos invita a recordar que la paz verdadera no depende de que las circunstancias cambien, sino de reconocer que Dios está con nosotros. Jesús vino al mundo para habitar en medio de nuestras preocupaciones y traernos esperanza, luz y descanso para el alma.

Aplicación Práctica

Hoy somos invitados a revisar cómo respondemos ante las personas difíciles y las situaciones que nos generan preocupación. Cuando enfrentemos críticas, conflictos o palabras que hieren, recordemos que no estamos llamados a reaccionar impulsivamente, sino a responder desde la oración y la paz. Antes de hablar, aprendamos a detenernos y llevar nuestras cargas a Dios.

En momentos de incertidumbre, elijamos confiar aun cuando no tengamos todas las respuestas. Así como Moisés guardó silencio y María guardó las cosas en su corazón, también nosotros podemos descansar en que Dios ve, escucha y actúa a Su tiempo. La paz no llega cuando todo se resuelve, sino cuando decidimos poner nuestra confianza en Él.

Hagamos de la oración nuestro primer refugio, no el último recurso. Permitamos que Dios guíe nuestras palabras, nuestras decisiones y nuestras reacciones diarias. Allí, en Su presencia, encontramos la fortaleza necesaria para seguir adelante con un corazón en calma.

Oración Final

Padre Celestial, gracias por este tiempo que me has regalado para detenerme, escucharte y meditar en Tu Palabra. Gracias porque en medio de mis preocupaciones y desafíos, Tú sigues siendo mi refugio y mi paz. Hoy deposito en Tus manos todo aquello que inquieta mi corazón, confiando en que Tú tienes el control.

Ayúdame a vivir lo aprendido con humildad, sabiduría y dominio propio. Enséñame a responder con calma, a guardar mi corazón y a caminar confiando en Tus promesas, aun cuando el camino no sea fácil. Que Tu paz gobierne mis pensamientos y mis emociones.

Sostén mi fe en los momentos de incertidumbre y recuérdame que no camino solo. Descanso en Ti, sabiendo que Tú obras aun cuando no lo vea. Te entrego mi vida, mis cargas y mis decisiones.

En el nombre de Jesús, amén.

🎶 Momento de adoración

Te invitamos a escuchar esta canción y, si lo deseas, a cantarla como una oración. Permite que cada palabra te ayude a descansar en la presencia de Dios y a entregar tus preocupaciones en Sus manos.
📄 La letra completa está disponible en la descripción del video.

🎵 Yo descanso en Ti











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