🌿 Preámbulo
Dios nos llama a vivir con responsabilidad y fidelidad, reconociendo que todo lo que tenemos es un regalo confiado a nuestro cuidado. La vida espiritual nos invita a administrar con sabiduría nuestras decisiones, palabras y recursos.
Hoy somos invitados a reflexionar sobre cómo estamos usando lo que Dios ha puesto en nuestras manos. Antes de leer, tomemos un momento para reconocer que nuestra vida tiene un propósito más grande que nuestras propias metas.
Dios desea que vivamos con integridad y discernimiento, sabiendo que nuestras acciones reflejan aquello en lo que verdaderamente creemos. Preparemos el corazón para escuchar Su voz con humildad y compromiso.
🙏 Oración antes de la lectura
Señor mi Dios, las decisiones familiares son muy importantes, porque pueden unir más a una familia o incluso dividirla. Hoy pongo en Tus manos a las familias que deben tomar una decisión, cualquiera que esta sea.
Dirige el corazón de cada hogar y trae unidad, sabiduría y paz. Prepara mi corazón para escuchar Tu Palabra con humildad, confiando en Tu dirección.
En el nombre de Jesucristo, Tu Hijo amado. Amén.
📘 Enseñanza Devocional
Antiguo Testamento: Deuteronomio 28–29
Hay momentos en la vida en los que sentimos que estamos frente a una encrucijada. No siempre son decisiones visibles; a veces son elecciones del corazón: obedecer o ignorar, confiar o endurecernos, escuchar o seguir nuestro propio camino.
En Deuteronomio 28–29, Moisés habla al pueblo de Israel justo antes de que entren a la tierra prometida. No es un discurso frío ni legalista. Es la voz de un líder que ama a su pueblo y que desea que les vaya bien. Es un llamado a comprender que la obediencia a Dios no es una carga, sino una bendición.
En el capítulo 28, se presentan con claridad las bendiciones por la obediencia y las consecuencias de apartarse del Señor. Dios promete prosperidad, protección, fruto, estabilidad y favor si el pueblo camina en Sus caminos. Pero también advierte que el alejamiento trae desorden, escasez y dolor. No porque Él disfrute castigar, sino porque apartarse de la fuente de vida siempre produce vacío.
Este pasaje no debe leerse con miedo, sino con conciencia. Dios no está negociando amor; Él ya los ha liberado de Egipto. La obediencia no es para ganar Su cariño, sino para permanecer dentro de Su propósito.
Luego, en el capítulo 29, Moisés recuerda todo lo que Dios ya ha hecho por ellos: cómo los sostuvo en el desierto, cómo su ropa no se gastó, cómo los alimentó y los protegió. Es como si dijera: “No olviden quién los ha traído hasta aquí.”
Y aquí el mensaje se vuelve profundamente humano: el peligro no es solo desobedecer, sino olvidar. Olvidar los milagros, olvidar las respuestas, olvidar los procesos donde Dios nos sostuvo cuando pensábamos que no podíamos más.
Este pasaje nos invita a revisar nuestro corazón.
¿Estoy caminando en obediencia por amor o solo cuando me conviene?
¿He olvidado lo que Dios ya ha hecho por mí?
Dios sigue haciendo pactos con Su pueblo. No es un Dios distante; es un Padre que quiere que elijamos vida. Él nos muestra el camino porque desea nuestro bienestar integral: espiritual, emocional y familiar.
Hoy, al leer estos capítulos, no lo hagamos pensando solo en bendición material. Pensemos en algo más profundo: la paz de caminar alineados con la voluntad de Dios. La verdadera bendición es vivir bajo Su dirección.
Que esta Palabra abrace tu corazón y te recuerde que cada decisión cuenta. No estás caminando solo. El mismo Dios que habló a Israel sigue guiando hoy a quienes desean escucharlo.
📕 Enseñanza Devocional
Nuevo Testamento: Lucas 16
Hay enseñanzas de Jesús que nos incomodan un poco… y eso es bueno. Significa que están tocando algo profundo en nosotros. En Lucas 16, el Señor habla sobre la administración, la fidelidad y la verdadera riqueza. No es un capítulo solo sobre dinero; es un capítulo sobre el corazón.
Jesús cuenta primero la parábola del mayordomo infiel. Un hombre encargado de administrar los bienes de su señor es llamado a rendir cuentas. Sabe que ha manejado mal lo que se le confió y, antes de perder su posición, actúa estratégicamente para asegurarse un futuro.
A primera vista, parece extraño que Jesús use esta historia como enseñanza. Pero el punto no es la deshonestidad del hombre, sino su capacidad de actuar con previsión. Jesús muestra que muchas veces somos más astutos para lo temporal que para lo eterno. Planeamos, calculamos y nos esforzamos por lo pasajero… pero descuidamos lo que realmente trasciende.
Luego Jesús dice una frase que atraviesa el alma:
“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel.”
Aquí está el centro del mensaje. La vida está llena de “cosas pequeñas”: decisiones diarias, conversaciones, recursos, oportunidades. Pero para Dios no existen lo insignificante. La manera en que administramos lo pequeño revela la condición de nuestro corazón.
También declara: “No podéis servir a Dios y a las riquezas.”
No habla solo de dinero, sino de lealtades. El corazón humano siempre tendrá un trono, y algo o alguien lo ocupará. Jesús nos invita a revisar qué está gobernando nuestras decisiones: ¿la confianza en Dios o la seguridad en lo material?
Más adelante, en la historia del rico y Lázaro, el contraste es fuerte. Un hombre vivió rodeado de abundancia, pero sin sensibilidad. Otro vivió en necesidad, pero con una esperanza que trascendía su situación. Jesús no condena la riqueza en sí misma, sino la indiferencia del corazón que olvida al prójimo y vive sin conciencia eterna.
Lucas 16 nos abraza con una verdad profunda: esta vida es una administración temporal. Todo lo que tenemos —tiempo, talentos, recursos, influencia— es prestado. Y un día daremos cuentas, no con terror, sino con claridad.
Este capítulo nos invita a vivir despiertos.
A ser fieles hoy.
A usar lo que tenemos para reflejar el carácter de Cristo.
Tal vez no administramos grandes empresas, pero administramos palabras, emociones, relaciones, oportunidades. Y en cada una de ellas podemos honrar a Dios.
Que al terminar esta lectura no sientas peso, sino propósito. Dios no te pide perfección, te pide fidelidad. Y Su gracia nos sostiene mientras aprendemos a vivir con el corazón en lo eterno, aunque caminemos en lo cotidiano.
🙏 Oración Final
Adonai, Señor y Dueño de todo lo que existe, hoy reconozco que mi vida te pertenece.
Tú eres el soberano sobre mis decisiones, mis recursos, mi familia y mi futuro.
Perdóname si en algún momento he actuado como dueño de lo que solo me has confiado. Enséñame a administrar con fidelidad lo pequeño y lo grande. Que mis palabras, mis decisiones y mis acciones reflejen que Tú eres mi Señor.
Adonai, guarda mi corazón de la indiferencia y del orgullo. No permitas que me aparte de Tu voluntad ni que olvide todo lo que has hecho por mí. Dame un corazón obediente, sensible y agradecido.
Quiero servirte con integridad, vivir con propósito y caminar bajo Tu dirección cada día.
Tú eres mi Señor, y en Ti confío.
En el nombre de Jesucristo, Tu Hijo amado. Amén.
✨ Hoy elijo obedecer con amor y administrar con fidelidad lo que Adonai ha puesto en mis manos.
🎵 Canción del día: “Adonai, Señor de Mi Vida”
Hoy quiero acompañar este devocional con una canción que nace de la misma reflexión: rendir nuestras decisiones bajo el Señorío de Adonai.
No la escuches solamente como música de fondo.
Cántala como una oración.
Haz de cada palabra una entrega sincera de tu corazón a Dios.
Que al decir: “Todo es Tuyo, Adonai”, realmente estés poniendo en Sus manos tus planes, tus preocupaciones y tu futuro.
Permite que esta adoración selle en tu corazón lo que hoy has leído en la Palabra.
✨ Que esta canción te ayude a vivir cada día bajo Su dirección.

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