20 de Marzo | Cuando Dios abre camino en lo imposible

 


Devocional del  20 de Marzo

🗓️ Plan para leer la Biblia en 1 año


🌿 Preámbulo

Hoy me detengo un momento delante de Ti, Señor.
Entre todo lo que tengo que hacer y todo lo que estoy sintiendo, necesito esta pausa contigo.

Hay áreas en mi vida donde me siento tranquila… y otras donde todavía sigo esperando respuestas. Hay cosas que logro entender y otras que aún me cuestan comprender. Pero en medio de todo, tengo la certeza de que Tú estás presente.

Este tiempo no es solo lectura; es encuentro.
Es recordarme que mi historia no camina sola, que hay un propósito más grande que mis circunstancias y que Tu mano sigue guiando cada paso.

Antes de abrir Tu Palabra, respiro profundo…
y vuelvo a elegir confiar.


🙏 Oración antes de la lectura

Señor mío,

Vengo a Ti con el corazón abierto. Tú conoces mis pensamientos, mis cargas y también mis gratitudes.

Hay momentos en los que me siento firme, y otros en los que necesito más de Tu fortaleza. Hoy quiero escucharte.
Permite que Tu Palabra ordene mis emociones, afirme mi fe y traiga claridad a mi interior.

Te entrego mis preocupaciones y mis alegrías, sabiendo que Tú tienes el control de todo, Señor.
También pongo delante de Ti a las personas que amo y a quienes están atravesando tiempos difíciles. Sostén sus corazones, fortalece su fe y renueva su esperanza.

Gracias porque Tu amor no cambia y permanece constante.

En el nombre de Jesucristo,
Amén.


📘 Enseñanza Antiguo Testamento: Josué 3–4

El pueblo de Israel había caminado durante años en el desierto. Habían visto milagros, provisión, disciplina y fidelidad. Ahora estaban frente al Jordán, el último obstáculo antes de entrar a la tierra prometida.

Pero el Jordán no estaba en calma. La Escritura nos dice que estaba crecido, desbordado. No era el momento más fácil para cruzar. Humanamente, parecía el peor momento.

Y así es muchas veces nuestra vida.

Dios le habló a Josué y le dio instrucciones claras: los sacerdotes debían cargar el arca del pacto —símbolo de la presencia de Dios— y avanzar hacia el río. No les dijo que el agua se abriría primero. Les pidió que caminaran primero.

Y cuando los pies de los sacerdotes tocaron el agua, el río se detuvo.

No antes. No mientras dudaban. No mientras analizaban.
El milagro ocurrió en el paso de obediencia.

Hay algo profundamente humano en este pasaje: el miedo de avanzar sin ver el resultado, la incertidumbre de dar un paso cuando todo parece inestable. Pero también hay algo profundamente espiritual: cuando la presencia de Dios va delante, lo imposible se detiene.

El arca iba al frente. No la estrategia. No la fuerza del pueblo. La presencia.

Quizá hoy tú estás frente a un “Jordán” personal: una decisión que te asusta, un cambio que no planeabas, una oración que aún no tiene respuesta visible. Y Dios no siempre elimina el obstáculo primero; muchas veces nos invita a confiar primero.

Después del cruce, Dios les pidió que tomaran doce piedras del río y levantaran un memorial. ¿Por qué? Porque la memoria espiritual es necesaria. Cuando olvidamos lo que Dios ha hecho, el miedo vuelve a crecer.

Las piedras eran testimonio para las siguientes generaciones. Era una forma de decir: “Aquí Dios abrió camino.”

Hoy, este pasaje nos abraza con una verdad sencilla y profunda:
No caminas sola. La presencia de Dios va delante de ti. Y cuando Él guía, incluso las aguas más crecidas tienen que detenerse.

Tal vez el milagro que esperas no llegue antes del paso,
sino cuando decidas confiar.

Y cuando cruces, no olvides levantar tus “piedras” de memoria: agradece, recuerda, escribe, comparte. Porque los milagros que hoy te sostienen serán la fe que mañana te impulse.


📕 Enseñanza Nuevo Testamento: Lucas 20

En Lucas 20 encontramos a Jesús en el templo. No está en un lugar apartado ni en un ambiente cómodo. Está rodeado de líderes religiosos que buscan cuestionarlo, desacreditarlo y atraparlo con sus propias palabras.

Le preguntan con qué autoridad hace lo que hace.
Le tienden trampas políticas con la famosa pregunta sobre el impuesto al César.
Intentan enredarlo con debates teológicos sobre la resurrección.

No son preguntas sinceras; son intentos de ponerlo a prueba.

Y, sin embargo, Jesús responde con calma, con sabiduría y con una autoridad que no necesita imponerse. No se altera. No compite. No pierde Su centro.

Esto nos habla profundamente.

Hay momentos en nuestra vida en los que también sentimos que estamos siendo examinados. Personas que cuestionan nuestras decisiones. Situaciones que ponen a prueba nuestra fe. Conversaciones incómodas que nos descolocan.

Lucas 20 nos muestra que la firmeza no nace del orgullo, sino de la identidad. Jesús sabía quién era y de dónde venía Su autoridad.

Cuando le muestran la moneda y preguntan si es lícito pagar tributo al César, Él responde:
“Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.”

Es una respuesta que trasciende el momento. Nos recuerda que vivimos en este mundo, pero nuestro corazón le pertenece a Dios. Cumplimos responsabilidades terrenales, pero nuestra identidad es eterna.

Luego, en la parábola de los labradores malvados, Jesús revela algo más profundo: la tendencia humana a rechazar al Hijo, a resistirse a la autoridad de Dios cuando toca nuestras decisiones.

Este capítulo nos confronta con amor.

¿Reconozco la autoridad de Dios en mi vida?
¿Le doy solo palabras, o realmente le entrego mi corazón?
¿Mi fe permanece firme cuando soy cuestionada?

Lucas 20 no es un texto frío o meramente doctrinal. Es un llamado suave pero firme a vivir con coherencia, con convicción y con confianza.

Jesús no evitó las preguntas difíciles. Tampoco huyó del conflicto. Permaneció en verdad.

Y eso nos abraza hoy:
No necesitas tener todas las respuestas perfectas.
Necesitas permanecer en la verdad de Aquel que sí las tiene.

Cuando tu identidad está en Dios, las preguntas externas no te derriban.
Cuando tu corazón le pertenece a Él, ninguna trampa puede robarte la paz.

Que hoy podamos vivir así: firmes, serenos y profundamente arraigados en la presencia del Señor.


🙏 Oración final

Señor amado,

Gracias por recordarme hoy que no camino sola.
Gracias porque, aun cuando el río parece crecido delante de mí, Tu presencia va primero.

Ayúdame a dar pasos de fe aunque no vea todavía el milagro.
Enséñame a confiar cuando el camino no es claro y a mantenerme firme cuando soy cuestionada o probada.

Que no olvide las veces que ya abriste camino.
Que levante en mi corazón “piedras de memoria” para recordar Tu fidelidad.
Que mi identidad esté tan arraigada en Ti que ninguna voz externa robe mi paz.

Hoy te entrego mis decisiones, mis temores y mis procesos.
Quiero darte no solo palabras, sino mi corazón completo.

Guíame, sosténme y dame la serenidad que solo viene de saber que Tú tienes el control.
Que hoy camine en paz, sabiendo que Tú ya vas delante.

En el nombre de Jesús,
Amén. 💛


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