Devocional del 06 de Julio
Preámbulo
Hay momentos en la vida en los que, al cruzar la puerta de una iglesia o al participar en un servicio solemne, sentimos que entramos en un espacio sagrado y especial. El ambiente, la música, la reverencia y el silencio nos invitan a detenernos, a dejar a un lado las prisas, las distracciones y las preocupaciones cotidianas. Nos damos cuenta de que estamos en la presencia de Dios, y ese momento adquiere un peso distinto, una profundidad que toca el alma.
Hoy, al preparar nuestro corazón para leer la Palabra, te invito a buscar ese mismo espíritu de solemnidad y reverencia, aunque estemos en casa, en el trabajo o en cualquier lugar. Al igual que en un servicio solemne, hagamos una pausa, respiremos profundo y reconozcamos que la presencia de Dios llena este instante. Acerquémonos a la Escritura con respeto, humildad y el deseo sincero de escuchar la voz de nuestro Señor.
Oración antes de la lectura
Señor amado,
En este momento me detengo en silencio ante Ti, reconociendo tu santidad y tu grandeza. Te pido que llenes este lugar con tu presencia, que prepares mi mente y mi corazón para recibir tu Palabra con humildad y reverencia. Que tu Espíritu Santo me guíe, me enseñe y transforme mi vida a través de lo que hoy leeré. Haz que este tiempo sea un acto de adoración, y que cada palabra leída acerque mi corazón más a Ti.
En el nombre de Jesús, amén.
Job 23
En Job 23, encontramos a Job en medio de un profundo dolor y confusión. Está buscando a Dios, anhelando una audiencia con Él para entender el motivo de su sufrimiento.
“¡Ojalá supiera dónde encontrar a Dios! Iría a su tribunal… Presentaría mi causa y llenaría mi boca de argumentos.” (Job 23:3-4)
Sin embargo, a pesar de no poder percibir la presencia de Dios, Job declara con una fe impresionante:
“Pero él conoce el camino que tomo; si me prueba, saldré como el oro.” (Job 23:10)
Enseñanza:
A veces, como Job, pasamos por situaciones en las que sentimos que Dios está lejos o que no responde a nuestras preguntas. Pero Job nos enseña que, aunque no podamos ver ni entender lo que Dios está haciendo, podemos confiar en que Él sí nos ve y conoce nuestro camino. La fe verdadera no siempre consiste en tener todas las respuestas, sino en confiar en que Dios tiene el control, incluso en medio del sufrimiento. Job reconoce que las pruebas pueden ser dolorosas, pero también cree que al final, si perseveramos, Dios nos purificará y fortalecerá, como el oro que pasa por el fuego.
Aplicación:
Hoy te animo a seguir confiando en Dios, aun cuando no entiendas sus caminos. Él está obrando en tu vida, aunque no puedas verlo. Cree que, así como Job, saldrás más fuerte y más puro después de la prueba.
Job 24
En Job 24, Job continúa expresando su desconcierto ante las injusticias que observa en el mundo. Se pregunta por qué parece que los malvados prosperan y los justos sufren.
“¿Por qué no reserva el Todopoderoso los tiempos de juicio? ¿Por qué no ven sus días los que le conocen?” (Job 24:1)
Job enumera todo tipo de maldades: robo, violencia, abandono de los necesitados, abuso de poder. Y sin embargo, parece que muchas veces estas personas viven tranquilas y sin consecuencias visibles.
Enseñanza:
Job 24 nos enfrenta a una de las grandes preguntas de la humanidad: ¿Por qué permite Dios la injusticia? ¿Por qué parece que los malos se salen con la suya mientras los justos sufren? La respuesta completa solo la tiene Dios, pero Job nos invita a llevar nuestras dudas y angustias directamente al Señor, sin miedo ni máscaras. Dios no rechaza nuestras preguntas sinceras ni se ofende por nuestro dolor. Al contrario, nos anima a buscarle y a confiar en que, aunque la justicia terrenal sea imperfecta, la justicia divina no falla. Puede que no siempre veamos el castigo de los malos o la recompensa de los justos en esta vida, pero podemos estar seguros de que Dios es justo y que al final todo saldrá a la luz.
Aplicación:
Si te sientes frustrado por la injusticia o te duele ver el sufrimiento de los inocentes, llévalo en oración a Dios. Confía en que Él ve, Él sabe, y al final, su justicia será perfecta. Mientras tanto, sigue haciendo el bien y confiando en el carácter justo de tu Padre celestial.
Job 25
Job 25 es uno de los capítulos más cortos del libro, y contiene la última intervención de Bildad, uno de los amigos de Job. En este pasaje, Bildad enfatiza la grandeza y santidad de Dios, y la pequeñez del ser humano ante Él.
“¿Cómo puede justificarse el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer? He aquí que ni aun la luna será resplandeciente, ni las estrellas son limpias delante de sus ojos; ¿cuánto menos el hombre, que es un gusano, y el hijo de hombre, también gusano?” (Job 25:4-6)
Enseñanza:
Bildad reconoce una verdad fundamental: Dios es santo, perfecto y soberano, y el ser humano, por comparación, es pequeño y limitado. Ninguno de nosotros puede justificarse por sí mismo delante de Dios. Sin embargo, el error de Bildad es presentar esta realidad como si no hubiera esperanza para el hombre. Olvida el amor, la misericordia y la posibilidad de acercarnos a Dios, no por nuestros méritos, sino por Su gracia.
Aplicación:
Reconocer la grandeza y pureza de Dios nos debe llevar a la humildad, pero también a buscar Su gracia y perdón. En Cristo encontramos esa respuesta: no podemos justificarnos solos, pero sí podemos recibir la justificación y la limpieza que Dios ofrece por medio de Jesús. Hoy, recuerda que aunque eres pequeño ante la majestad de Dios, eres profundamente amado y tienes acceso a Su gracia.
Hechos 10:24-48
En este pasaje, vemos uno de los momentos más trascendentales de la historia de la iglesia primitiva: el Evangelio cruza las fronteras del judaísmo y llega, por primera vez, a los gentiles (no judíos). Pedro, obedeciendo a la revelación de Dios, entra a la casa de Cornelio, un centurión romano, y allí proclama el mensaje de Jesucristo.
“Ahora comprendo que en verdad Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.” (v. 34-35)
Mientras Pedro predica, el Espíritu Santo desciende sobre todos los que escuchan, y ellos empiezan a hablar en lenguas y alabar a Dios. Pedro manda que sean bautizados en el nombre de Jesucristo, mostrando que la salvación y la presencia de Dios están disponibles para todos, sin distinción.
Enseñanza:
Dios no hace acepción de personas. El amor, el perdón y la salvación a través de Jesucristo están abiertos a todos, sin importar su nacionalidad, historia o trasfondo. Este pasaje nos muestra que nadie queda excluido del plan de Dios, y que la obra del Espíritu Santo rompe todas las barreras humanas, culturales o religiosas.
Aplicación:
Hoy, Dios te recuerda que eres bienvenido en su familia, seas quien seas y vengas de donde vengas. Y también te desafía a no poner límites a su gracia: abre tu corazón a los demás, comparte el mensaje de Jesús sin prejuicios y reconoce la obra de Dios en personas diferentes a ti. Así como Pedro tuvo que dejar atrás sus preconceptos, pide a Dios que te ayude a ver a los demás con Sus ojos y amar con Su amor.
Oración final del devocional
Señor Dios todopoderoso,
Te doy gracias por tu Palabra, que hoy ha hablado a mi vida en diferentes formas. Gracias porque aunque a veces no entienda tus caminos, puedo confiar en que Tú conoces mi corazón y guías cada paso, aun en medio de las pruebas.
Te pido que me des fe para perseverar, humildad para reconocer mi pequeñez y necesidad de tu gracia, y esperanza para confiar en que tu justicia siempre prevalecerá, aun cuando el mundo sea injusto.
Padre, ayúdame a abrir mi corazón a todos, sin prejuicios ni barreras, recordando que tu amor es para cada persona. Dame compasión, aceptación y un espíritu de unidad, para ver a los demás como Tú los ves y compartir el mensaje de salvación con sinceridad.
Que tu Espíritu Santo siga obrando, transformando vidas, llenando hogares de tu presencia y guiando cada pensamiento, palabra y acción de tus hijos. Que descansemos en tu amor, seguros de que somos parte de tu familia y de que tu gracia es suficiente.
En el nombre de Jesús,
Amén.
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