✨ Devocional del 31 de Agosto
🌅 Preámbulo
La vida cristiana es un camino donde la protección de Dios se manifiesta de formas milagrosas cada día. Aunque enfrentemos peligros, enfermedades o situaciones inesperadas, la Palabra nos recuerda que no estamos solos: los ángeles del Señor acampan alrededor de los que le temen y los defienden. Nuestra confianza no está en la suerte ni en las circunstancias, sino en el poder del Altísimo que nos guarda bajo su sombra y nos cubre con sus alas de amor. Al acercarnos hoy a esta lectura, lo hacemos con el corazón dispuesto a reconocer y esperar lo milagroso en cada área de nuestra vida.
🙏 Oración antes de la lectura
Padre amado, en el nombre de Jesús me acerco a Ti con gratitud.
Bendito seas por tan hermosas promesas de cuidado y protección.
Hoy me dispongo a leer tu Palabra, que penetre hasta mi alma y mi espíritu.
Perdona mi maldad y lávame de mis pecados.
Quita de mí todo temor y cubre a mi familia bajo tus alas,
para que podamos descansar bajo la sombra del Omnipotente.
En el nombre de Jesús. Amén.
📖 Enseñanza de Isaías 27 y 28
En Isaías 27, el profeta nos habla de la liberación y restauración del pueblo de Dios. Se menciona al gran enemigo representado como Leviatán, símbolo de todo lo que en nuestra vida parece incontrolable, destructivo o imposible: enfermedades, temores, ataques espirituales, injusticias. Pero Dios promete derrotarlo con su espada poderosa —su Palabra viva y eficaz— y asegura que Él tiene la última palabra sobre todo poder del enemigo.
A pesar de los juicios, el Señor no destruye a su pueblo, sino que lo disciplina con el viento solano. Este aire ardiente nos recuerda que, así como marchita todo a su paso, también Dios permite pruebas que quiebran nuestra autosuficiencia para que aprendamos a depender solo de la “fuente de agua viva” que es Cristo. Sin embargo, esas pruebas no buscan destruirnos, sino purificarnos y acercarnos más al Señor. Isaías anuncia un mensaje de esperanza: Dios recoge a su pueblo uno por uno, como quien cosecha uvas preciosas, y los lleva a adorarle en su monte santo.
En Isaías 28, en contraste, se denuncia la soberbia y el falso refugio del pueblo, representado por los “borrachos de Efraín”. Ellos confiaban en sus alianzas humanas y en mentiras en lugar de depender de Dios, y aun los sacerdotes y profetas estaban confundidos. Pero en medio de la reprensión, Dios da una promesa gloriosa: “He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure” (Isaías 28:16). Esa piedra es Cristo, el fundamento firme que sostiene a todo aquel que confía en Él.
✨ Reflexión espiritual
Estos capítulos nos recuerdan dos verdades poderosas:
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Dios protege y restaura a los suyos aunque atraviesen disciplina o pruebas. Él derrota al enemigo representado por Leviatán y guarda a su pueblo bajo su cuidado.
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Cristo es el único fundamento seguro. Todo lo demás —alianzas humanas, falsas seguridades, orgullos o engaños representados por los borrachos de Efraín— se derrumba. Solo en Jesús hay refugio firme y eterno.
📖 Enseñanza de 1 Corintios 8
En este capítulo, Pablo aborda el tema de los alimentos sacrificados a los ídolos. Él aclara que “el ídolo nada es en el mundo” y que “no hay más que un solo Dios” (v. 4). Para el creyente maduro, con conocimiento de la verdad, comer de esos alimentos no tiene poder espiritual alguno. Sin embargo, Pablo enseña que el conocimiento sin amor enorgullece, pero el amor edifica (v. 1).
Algunos hermanos en la fe tenían la conciencia débil y se escandalizaban al ver a otros comer lo que había sido ofrecido a ídolos. Por eso, Pablo insiste en que el verdadero creyente no debe actuar solo por lo que sabe, sino también por amor al hermano más débil. Y concluye diciendo: “Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, nunca más comeré carne, para no poner tropiezo a mi hermano” (v. 13).
✨ Reflexión espiritual
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La libertad cristiana no es para hacer lo que yo quiera, sino para vivir con amor y cuidado hacia los demás.
El verdadero conocimiento nos debe llevar a la humildad, no al orgullo.
Nuestra prioridad como hijos de Dios es edificar al prójimo, aunque eso implique renunciar a ciertos derechos personales. Porque cuando actuamos sin amor y hacemos tropezar a los débiles en la fe, no solo pecamos contra ellos, sino también contra Cristo, quien dio su vida tanto por ellos como por mí.
Señor amado, gracias por tu Palabra que me recuerda que Tú eres más fuerte que todo enemigo y que me guardas bajo tu sombra.
Gracias porque en Cristo tengo un fundamento seguro, una roca firme en medio de la inestabilidad del mundo.
Perdóname por mi orgullo y descuido que hacen tropezar a otros, y enséñame a vivir con amor, para que mi vida sea un testimonio tuyo.
Gracias porque diste tu vida para salvarnos a todos, incluyéndome a mí.
Hazme vivir en humildad, en gratitud y en obediencia, recibiendo tus milagros diarios y descansando en tu cuidado.
En el nombre de Jesús. Amén.

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