✨ Devocional del 22 de Septiembre
🌅 Preámbulo
La vida de nuestros hijos adultos, y también la nuestra, muchas veces se ve marcada por cargas, ataduras o pérdidas que parecen imposibles de revertir. Sin embargo, la Palabra de Dios nos recuerda que en Cristo hay libertad, restauración y esperanza. Él rompe cadenas, abre prisiones y devuelve lo que el enemigo consumió. Antes de sumergirnos en la lectura, dispongamos nuestro corazón para creer que Dios puede traer liberación y restauración completa a nuestras familias, aun en lo que parece imposible.
🙏 Oración antes de la lectura
Amado Padre Celestial, hoy me acerco a Ti con un corazón humilde y sediento de Tu verdad. Creo que Jesús es el Libertador que rompe cadenas y restaura lo que se ha perdido. Te ruego que, al leer Tu Palabra, me muestres la grandeza de Tu poder y la profundidad de Tu amor. Abre mis ojos espirituales y los de mis hijos adultos para que podamos conocer la verdad que nos hace libres. Que Tu Espíritu Santo nos guíe en cada paso y que nada nos aparte de la plenitud de vida que has preparado para nosotros. En el nombre poderoso de Jesús, amén.
📖 Enseñanza de Antiguo Testamento (Jeremías 18–19)
Dios llevó a Jeremías a la casa del alfarero para mostrarle una verdad profunda: así como el alfarero tiene poder sobre el barro para moldearlo o rehacerlo, así también el Señor tiene autoridad sobre las naciones y sobre nuestras vidas. Si el barro se estropea en Sus manos, Él puede volver a hacer de él un vaso nuevo, según Su voluntad. Esta es una imagen poderosa de la misericordia de Dios, quien nos da nuevas oportunidades cuando nos arrepentimos y volvemos a Él.
Pero también se presenta una advertencia: si un pueblo persiste en la desobediencia y la idolatría, Dios puede decidir derramar juicio. Como señal, Jeremías rompe una vasija de barro delante del pueblo para mostrar que Jerusalén sería quebrantada a causa de su pecado, y ya no podría ser reparada de la misma manera.
La enseñanza central es clara: Dios es soberano como el alfarero, y nosotros somos barro en Sus manos. Podemos permitir que Él nos moldee, o resistir y enfrentar las consecuencias de un corazón endurecido.
✨ Aplicación personal
En la vida de nuestros hijos adultos y en la nuestra, a veces enfrentamos procesos de quebranto que no entendemos. Sin embargo, si nos dejamos moldear por Dios, Él puede sacar de lo roto algo nuevo y lleno de propósito. Debemos orar para que nuestros hijos tengan corazones sensibles y dóciles, dispuestos a ser transformados por el Señor en lugar de endurecerse en rebeldía.
📖 Enseñanza de Nuevo Testamento (2 Corintios 10)
El apóstol Pablo enseña que la verdadera batalla del creyente no es física, sino espiritual. Aunque vivimos en el mundo, nuestras armas no son carnales, sino poderosas en Dios para derribar fortalezas. Esto incluye destruir argumentos y todo pensamiento que se opone al conocimiento de Cristo, llevando cada pensamiento cautivo a la obediencia a Él.
Pablo también recuerda que la autoridad espiritual no se mide por apariencias ni comparaciones humanas, sino por la obediencia y sumisión a Cristo.
✨ Aplicación personal
Este pasaje nos recuerda que muchas de las batallas que enfrentan nuestros hijos adultos no son externas, sino internas y espirituales. La mente es un campo de batalla. Ellos necesitan aprender a someter sus pensamientos, emociones y decisiones a Cristo. Como padres, podemos orar para que reconozcan la autoridad de Dios sobre sus vidas y usen las armas espirituales —la oración, la Palabra y la fe— para mantenerse firmes y libres de fortalezas que quieran atarlos.
🙏 Oración final
Padre amado, gracias porque tu Palabra nos recuerda que Tú eres el Alfarero y nosotros barro en tus manos. Te entregamos nuestras vidas y la de nuestros hijos adultos para que seas Tú quien los moldee, los restaure y les dé un nuevo propósito. Rompe toda cadena que los ate y derriba toda fortaleza que se levante en sus pensamientos contra Ti. Que aprendan a vivir en obediencia y a usar las armas espirituales que Tú has provisto. Te pedimos corazones humildes y sensibles, para permanecer en tu verdad y caminar en la libertad de Cristo. En el nombre de Jesús, amén.

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