🌳 “Como árbol junto a aguas vivas”

 



✨ Devocional del 21 de Septiembre

📖 Lectura de la Biblia


🌅 Preámbulo
Nuestros hijos adultos viven en un mundo que les ofrece muchas voces y caminos. Algunos buscan justicia y equidad, otros alivio a su ansiedad o enojo en cosas que no pueden dar verdadera paz. Dios, sin embargo, desea que ellos experimenten la libertad y la plenitud que solo el Espíritu Santo concede. No importa cuáles sean sus luchas —ideológicas, emocionales o espirituales—, Jesús vino a traer justicia, restauración y verdadera paz. Hoy, al acercarnos a la Palabra, pongamos delante de Dios la vida de nuestros hijos, confiando en que Su presencia tiene poder para romper cadenas, sanar corazones y guiarlos a la plenitud en Cristo.


🙏 Oración antes de la lectura
Amado Padre Celestial, en este momento me presento delante de Ti intercediendo por mis hijos adultos. Tú conoces sus pensamientos, sus batallas y las cargas que llevan en el corazón. Te ruego que los acerques a Tu verdad y que les muestres la justicia y la libertad que hay en Cristo Jesús. Señor, rompe toda cadena de ansiedad, enojo o dependencia, y guía sus pasos hacia la plenitud de Tu Espíritu. Prepara sus corazones mientras leemos Tu Palabra para que encuentren en ella luz, dirección y vida. Derrama sobre ellos Tu Espíritu de libertad y restaura en ellos la paz que solo Tú puedes dar. En el nombre de Jesús, amén.


📖 Enseñanza de Antiguo Testamento (Jeremías 15, 16 y 17)

En estos capítulos vemos tres grandes lecciones:

  1. La disciplina de Dios es inevitable cuando el pueblo persiste en el pecado (Jeremías 15).
    El profeta reconoce la dureza de la misión que Dios le ha dado: anunciar juicio a un pueblo que no quiere escuchar. Jeremías siente dolor y soledad, pero Dios le recuerda que si él se mantiene firme, será como muralla de bronce que nadie podrá vencer. Esta enseñanza nos recuerda que nuestros hijos adultos también enfrentarán momentos de disciplina, pero si vuelven a Dios, encontrarán restauración.

  2. El llamado a apartarse de los caminos del mundo y consagrarse a Dios (Jeremías 16).
    Dios usa la vida personal de Jeremías como señal: no casarse ni formar familia en ese tiempo era un mensaje profético de que venía calamidad. De la misma manera, hoy se nos recuerda que no siempre podemos vivir como vive el mundo; nuestros hijos necesitan aprender a consagrar su vida a Dios, aun cuando eso implique ir contra la corriente de la sociedad.

    “Por tanto, he aquí, les enseñaré de esta vez, enseñarles he mi mano y mi fortaleza, y sabrán que mi nombre es Jehová” (Jeremías 16:21).

  3. La confianza plena debe estar en el Señor y no en el corazón humano (Jeremías 17).
    “Maldito el hombre que confía en el hombre... Bendito el varón que confía en Jehová” (Jeremías 17:5,7). Aquí está el centro del mensaje: el corazón es engañoso y enfermo, pero Dios lo escudriña y lo sana. Nuestros hijos adultos necesitan aprender a no apoyarse en sus emociones o en ideologías humanas, sino a poner su confianza en el Señor, porque solo así serán como árbol plantado junto a aguas vivas que da fruto aun en tiempos de sequía.

    “Yo Jehová, que escudriño el corazón, que pruebo los riñones, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17:10).


Aplicación personal
Dios nos muestra que ni la disciplina, ni la soledad, ni las ideologías humanas pueden llenar el corazón: solo Él es fuente de vida y libertad. Como padres, debemos orar para que nuestros hijos adultos reconozcan la voz de Dios en medio de sus batallas, se aparten del camino del mundo y pongan toda su confianza en el Señor, que es roca eterna.


📖 Enseñanza de Nuevo Testamento (2 Corintios 9)

En este capítulo, Pablo enseña sobre la generosidad y el corazón con que debemos dar. La ofrenda no es una obligación forzada, sino una expresión de amor y gratitud a Dios.

  1. Dar con alegría y no por obligación
    Pablo recuerda que “Dios ama al dador alegre”. El dar no debe ser con tristeza o por presión, sino con un corazón dispuesto. Enseña a nuestros hijos adultos que la verdadera bendición no está en la cantidad que dan, sino en la actitud de su corazón.

  2. La abundancia proviene de Dios
    El apóstol asegura que “poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia” (v. 8). Es decir, cuando sembramos con generosidad, Dios provee lo necesario y más, para que tengamos lo suficiente y también para compartir. No se trata de dar para empobrecernos, sino de confiar en la provisión divina.

  3. La generosidad glorifica a Dios
    Cuando ayudamos a otros con nuestras ofrendas, no solo cubrimos necesidades materiales, sino que producimos gratitud y alabanza a Dios. La generosidad se convierte en un testimonio vivo del amor de Cristo en nosotros.


Aplicación personal
Nuestros hijos adultos deben aprender que dar no es perder, sino sembrar en la obra de Dios y en la vida de otros. Que al abrir sus manos con fe, no solo bendicen a quienes reciben, sino que ellos mismos experimentan la provisión, la abundancia y la alegría del Señor.


🙏 Oración final
Padre amado, gracias por hablarnos hoy a través de Tu Palabra. Reconocemos que Tú disciplinas con amor para que volvamos a Ti, que nos llamas a apartarnos de los caminos del mundo y que solo en Ti encontramos verdadera confianza. Oro por mis hijos adultos: que no se apoyen en sus propias fuerzas ni en ideologías humanas, sino que pongan su confianza plena en Ti, como árbol plantado junto a aguas vivas. Líbralos de la ansiedad y de todo aquello que quiera atarlos, y llévalos a una vida de libertad y plenitud en Cristo.

También te ruego que formes en ellos un corazón generoso, que aprendan a dar con alegría, confiando en que Tú eres quien provee todo lo necesario. Que su generosidad sea un testimonio vivo que glorifique Tu nombre y produzca gratitud en muchos. Gracias porque sé que completarás la buena obra que has comenzado en ellos. En el nombre de Jesús, amén.

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