Dios que responde: victoria, sanidad y vida en Cristo



Devocional del 4 de Septiembre

📖 Lectura Bíblica


🌅 Preámbulo
La salvación es el regalo más grande que Dios nos ha dado. En Cristo hemos recibido vida eterna, sanidad, restauración y una nueva identidad. Estos dones no dependen de nuestras fuerzas ni de nuestras obras, sino de la gracia de Dios manifestada en la cruz. Cuando confesamos nuestros pecados y aceptamos el perdón de Jesús, somos limpiados, renovados y fortalecidos para vivir en victoria. Somos nuevas criaturas en Cristo y tenemos promesas que se cumplirán en nuestra vida si permanecemos firmes en la fe, para que ninguna duda, temor o debilidad nos robe lo que Él ya conquistó para nosotros.


🙏 Oración antes de la lectura
Amado Padre, gracias por el regalo de la salvación en Cristo Jesús.
Hoy me acerco a tu Palabra con un corazón agradecido, reconociendo que todo lo que soy y todo lo que tengo proviene de Ti. Abre mi entendimiento para recibir la verdad de tus promesas y afirmarme en mi posición en Cristo. Límpiame con tu Espíritu Santo, restaura mi mente y fortalece mi fe, para vivir cada día en la victoria que me has dado. En el nombre de Cristo Jesús, amén.


📖 Enseñanza Isaías 37–38
En estos capítulos vemos la fe y dependencia de Ezequías frente a dos pruebas muy difíciles: la amenaza del enemigo y la enfermedad de muerte. Cuando Senaquerib quiso intimidar al pueblo de Jerusalén con amenazas, Ezequías no confió en sus fuerzas ni en su ejército, sino que extendió la carta delante de Dios en oración. El Señor le respondió por medio del profeta Isaías, asegurándole que defendería la ciudad y que el enemigo no entraría en ella. Así quedó demostrado que la victoria no dependía de las armas humanas, sino del poder del Dios vivo que pelea por su pueblo.

Más adelante, cuando Ezequías enfermó y recibió el anuncio de su muerte, también oró con lágrimas y ruego sincero. Una vez más, Dios le respondió por medio de Isaías, prometiéndole añadir quince años de vida. Para confirmar esta promesa, el Señor hizo un milagro extraordinario: retrocedió diez grados la sombra en el reloj de Acaz. Con esta señal, Dios mostró que tiene poder absoluto sobre el tiempo, la naturaleza y la vida, y que lo que parece imposible para el hombre está bajo su dominio.

La enseñanza central de estos capítulos es que en momentos de angustia, amenaza o enfermedad debemos acudir a Dios en oración, confiando en que Él tiene el poder de obrar. Él responde por medio de su Palabra, trae dirección, sanidad y victoria, y aún puede cambiar sentencias y alargar nuestros días. Así como Ezequías recibió respuesta por medio de Isaías, nosotros hoy tenemos a Cristo y al Espíritu Santo, que nos guían y confirman que no estamos solos.


📖 Enseñanza 1 Corintios 11:1–15
El apóstol Pablo exhorta a los creyentes a vivir bajo el orden establecido por Dios, recordando la importancia del testimonio y del ejemplo en la vida cristiana. Comienza diciendo: “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”. Con esto, Pablo no se presenta como un modelo perfecto, sino como alguien que procura vivir en obediencia a Jesús, y que invita a los demás a imitarle solo en la medida en que él mismo imita a Cristo.

Más adelante, el pasaje toca aspectos de autoridad, respeto y honra dentro de la comunidad cristiana, aplicados en aquel tiempo a costumbres culturales como el uso del velo. Aunque las formas externas puedan variar, la enseñanza central permanece: como hijos de Dios estamos llamados a vivir en humildad, sujeción y respeto al orden divino, de manera que nuestra vida glorifique a Cristo y edifique a los demás.

Este texto nos recuerda que nuestra fe debe ser visible en la manera en que nos comportamos, y que debemos procurar ser ejemplo para otros, apuntando siempre hacia Jesús como nuestro modelo supremo.


🙏 Oración Final
Señor amado, gracias por recordarme hoy que en Ti encuentro sanidad, liberación y victoria. Ayúdame a seguir el ejemplo de fe  confiando en tu poder aun cuando todo parezca perdido. Enséñame también a vivir en obediencia y en el orden que Tú has establecido, Fortalece mi fe, guarda mi corazón y afírmame en Cristo Jesús para caminar en victoria cada día y dar testimonio de tu poder en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

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