“Paz verdadera y una fe que se vive con amor”


Devocional del 12 de Septiembre

📖 Lectura de la Biblia


🌅 Preámbulo
Como padres, llevamos en el corazón una carga única por nuestros hijos adultos. Ya no podemos decidir por ellos, pero sí podemos interceder con la confianza de que Dios escucha y responde. Nuestras oraciones son semillas que pueden abrir puertas correctas, cerrar caminos de destrucción y traer paz a nuestro corazón. Antes de abrir la Palabra, pongamos a nuestros hijos adultos delante del Señor, confiando en que en Él están seguros y que Su voluntad es perfecta.


🙏 Oración antes de la lectura
Amado Padre Celestial, hoy me acerco a Ti con un corazón rendido y pongo delante de Ti a mi hijo (Nombre de tu hijo). Te lo entrego y lo dedico a Ti para Tu gloria. Te pido que lo guardes del mal, que lo guíes en cada decisión y que lo conduzcas por el camino que Tú has preparado para su vida. Ayúdame a confiar plenamente en que está en Tus manos y dame paz en mi corazón. Gracias porque escuchas mis oraciones y porque sé que Tú eres el Padre perfecto que nunca falla. En el nombre de Jesús, amén.


📖 Enseñanza de Isaías 56, 57 y 58

El Señor recuerda que su casa será llamada casa de oración para todos los pueblos (Isaías 56:7). No excluye a nadie que venga con un corazón sincero: como los eunucos, que en la antigüedad eran considerados estériles y marginados, reciben la promesa de un lugar en Su casa y de un nombre eterno mejor que hijos e hijas (Isaías 56:3–5). Con esto Dios muestra que Su pacto está abierto a todos los que lo buscan, sin importar sus limitaciones humanas o su pasado.

Isaías 57 nos confronta con el pecado, pero al mismo tiempo revela el corazón de Dios: Él, siendo eterno y santo, decide habitar con el quebrantado y humilde de espíritu para dar vida y restauración. En su gracia declara: “Paz, paz al lejano y al cercano, dijo Jehová; y sanarélo” (Isaías 57:19). Esta promesa asegura que tanto los que estaban cerca como los que se habían apartado pueden recibir reconciliación, paz y sanidad en Él. Sin embargo, en contraste, los impíos son comparados con el mar en tempestad, incapaz de estar en reposo, siempre agitado y lleno de impureza: “No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos” (Isaías 57:20–21).

Finalmente, Isaías 58 enseña que lo que agrada al Señor no son los rituales externos, sino un corazón obediente y compasivo. El verdadero ayuno consiste en soltar las cadenas de maldad, compartir el pan con el hambriento y cubrir al desnudo. A quienes viven así, Dios les promete guiar, saciar aun en tiempos de sequía y fortalecer su interior. Serán como una huerta de riego y como un manantial de aguas que nunca faltan (Isaías 58:11). Esto nos recuerda que la verdadera espiritualidad se manifiesta en amor práctico, y que quienes caminan en obediencia hallan en el Señor una fuente inagotable de paz, provisión y fortaleza.


📖 Enseñanza de 1 Corintios 16

En el cierre de su carta, Pablo anima a la iglesia a vivir una fe firme y práctica: “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (vv.13–14). La vida cristiana se demuestra en acciones concretas: generosidad, apoyo a quienes sirven en la obra y unidad en el cuerpo de Cristo.

Sin embargo, Pablo también deja una advertencia seria: “El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. Maranatha” (v.22). Es decir, quien rechaza a Cristo queda separado de la bendición de Dios, pero para quienes lo aman hay una esperanza gloriosa: el Señor viene pronto. Amar a Jesús no es solo creer en Él, sino vivir para Él cada día, con fidelidad y entrega. La expresión Maranatha debe ser también nuestro anhelo constante: vivir listos para Su regreso, con un corazón lleno de amor, fe y esperanza.


🙏 Oración final
Señor, gracias por Tu Palabra que nos recuerda que en Ti hay paz y esperanza. Ayúdanos a vivir con corazones sencillos y agradecidos, confiando en Ti aun en tiempos difíciles. Enséñanos a compartir con amor, a ser justos y a predicar con el ejemplo, para que otros puedan verte a través de nuestra vida. Que todo lo que hagamos refleje Tu gracia y que esperemos con fe el regreso de nuestro Salvador. En el nombre de Jesús, amén.

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