✨ Devocional del 5 de Septiembre
📖 Lectura de la Biblia
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Antiguo Testamento: Isaías 39–40
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Nuevo Testamento: 1 Corintios 11:16–34
🌅 Preámbulo
Nuestra identidad en Cristo es el regalo más grande que hemos recibido. No se trata de lo que sentimos o de lo que vemos, sino de lo que Dios ya declaró en su Palabra. Al conocer y creer quiénes somos en Él, vivimos en libertad, con poder y autoridad sobre todo engaño del enemigo. Somos hijos amados, coherederos con Cristo, templo del Espíritu Santo y ciudadanos del cielo. Cada promesa de la Biblia es una verdad que fortalece nuestra fe, limpia nuestro corazón y nos equipa para vencer cada día.
🙏 Oración antes de la lectura
Padre amado, gracias por la salvación en Cristo Jesús y por darme una nueva identidad en Él.
Hoy me acerco a Tu Palabra con un corazón abierto, pidiéndote que me reveles quién soy en Ti y cuáles son las promesas que me pertenecen como hijo tuyo.
Espíritu Santo, abre mis ojos para comprender la verdad y afírmame en mi fe, para que viva en victoria y libertad.
En el nombre de Jesús, Amén.
📖 Enseñanza de Isaías 39–40
En Isaías 39 vemos la advertencia a Ezequías: aunque disfrutaba de paz y prosperidad, su orgullo al mostrar sus tesoros a los enviados de Babilonia trajo consecuencias futuras. Esto nos recuerda que no debemos confiar en nuestras riquezas ni en nuestras fuerzas, sino en Dios. La verdadera seguridad no está en lo material, sino en la fidelidad del Señor.
Muchas veces podemos caer en lo mismo: mostrar nuestras bendiciones, logros o posesiones para impresionar a otros, en lugar de dar testimonio de que todo lo que tenemos viene de Dios. Eso abre la puerta al orgullo y al peligro. La lección es clara: todo lo que tenemos proviene del Señor, y a Él debe ir la gloria.
En Isaías 40, después del anuncio de juicio, resplandece el consuelo de Dios para su pueblo. Él promete levantar a los cansados, fortalecer a los débiles y guiar con poder y ternura como pastor. “Los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas” (Isaías 40:31). Este capítulo nos invita a confiar en que nuestro Dios es eterno, poderoso y cercano, y que en Él podemos hallar descanso y fortaleza para cada día.
El águila, cuando envejece, pasa por un proceso de renovación: cambia sus plumas y vuelve a volar alto. Así también, quienes confían en Dios reciben una renovación sobrenatural para elevarse por encima de los problemas y mirar la vida desde la perspectiva divina. No importa si corremos en medio de pruebas intensas o caminamos en la rutina diaria: el Señor promete sostenernos, renovarnos y darnos fuerzas para no desmayar.
📖 Enseñanza de 1 Corintios 11:16–34
Pablo corrige a la iglesia de Corinto respecto a la Cena del Señor. Ellos habían convertido una celebración santa en un motivo de división y desorden. El apóstol enseña que la Cena es un recordatorio solemne del sacrificio de Cristo y que debemos participar de ella examinándonos a nosotros mismos, con un corazón humilde y agradecido.
Este pasaje nos enseña la importancia de discernir el cuerpo de Cristo: tanto al reconocer la santidad de la Cena como al vivir en unidad y amor con los hermanos. Participar indignamente trae consecuencias, pero participar con fe, arrepentimiento y gratitud nos renueva espiritualmente.
Además, Pablo recuerda que cuando los creyentes pecamos, Dios en su amor nos disciplina aquí en la tierra, para que no tengamos que enfrentar la condenación eterna junto con los incrédulos (v. 32). Es decir: mejor ser corregidos como hijos ahora, que ser condenados como el mundo después. La disciplina del Señor es una muestra de su cuidado y nos llama a volvernos a Él en obediencia y santidad.
🙏 Oración final
Padre Dios, gracias por tu Palabra que es viva y eficaz, más cortante que espada de dos filos. En ella encuentro fortaleza y consuelo.
Enséñame a esperar en Ti con paciencia y confianza, sabiendo que Tú renuevas mis fuerzas como las del águila.
Ayúdame a vivir en humildad, reconociendo que todo lo que tengo proviene de Ti, y a dar testimonio fiel del sacrificio de Cristo en mi vida.
Que cada día mi vida refleje gratitud, obediencia y amor, para la gloria de tu nombre.
En Cristo Jesús, Amén.

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