✨ Devocional del 6 de Septiembre
📖 Lectura Bíblica
🌅 Preámbulo
El Espíritu Santo es el mayor don que Dios nos ha dado después de la salvación en Cristo Jesús. Su presencia en nosotros nos da poder, guía, consuelo y dirección para vivir en victoria frente al enemigo. No se trata de nuestras fuerzas ni de nuestras emociones, sino de una relación íntima y real con el Señor. A través del Espíritu Santo tenemos acceso al pacto eterno de Dios, a su sabiduría, su paz y su fortaleza para enfrentar toda batalla espiritual.
🙏 Oración antes de la lectura
Amado Padre Celestial, en el nombre de Jesús te doy gracias por Tu Santo Espíritu que mora en mí.
Hoy me acerco a tu Palabra con un corazón dispuesto, pidiéndote que me llenes de tu bendito poder, que abras mi entendimiento y me ayudes a conocerte más. Que, a través de tu Espíritu Santo, seas mi guía, mi consuelo y mi fortaleza en este día. Habla a mi vida y enséñame a vivir en la victoria que Cristo ya ganó en la cruz.
En el nombre poderoso de Tu Hijo Jesucristo, amén.
📖 Enseñanza de Isaías 41 y 42
En estos capítulos, Dios recuerda a su pueblo que Él es quien lo sostiene con su mano poderosa. Les dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo” (Isaías 41:10). Aunque las naciones se levanten y los enemigos intenten intimidar, el Señor asegura su protección y respaldo.
En Isaías 41:13 encontramos una de las promesas más tiernas y poderosas: “Porque yo Jehová soy tu Dios, que te tomo de tu mano derecha y te digo: No temas, yo te ayudo”.
Esto nos recuerda que:
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No estamos solos en medio de la prueba: Dios nos sostiene de la mano.
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Nuestra seguridad no está en nuestras fuerzas, sino en Su ayuda.
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Aun en la debilidad, su voz nos afirma: “No temas”.
En Isaías 42 se nos presenta al Siervo del Señor, una profecía mesiánica que apunta a Cristo como el que traerá justicia, luz a las naciones y libertad a los cautivos. La enseñanza es clara: Dios nunca abandona a los suyos y en Cristo tenemos esperanza, justicia y salvación.
📖 Isaías 42:8 es una de las declaraciones más firmes de Dios sobre su exclusividad y gloria:
“Yo Jehová: este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.”
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Dios es celoso de su gloria: no debemos atribuir a cosas, personas o imágenes lo que solo viene de Él.
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Nuestra adoración debe estar enfocada únicamente en el Señor.
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Aunque el mundo promueva ídolos modernos (fama, dinero, poder), la gloria y la alabanza pertenecen solo a Dios.
📖 Isaías 42:17 advierte:
“Serán vueltos atrás, y en extremo confundidos, los que confían en las esculturas, y dicen a las estatuas de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.”
Esto nos enseña que todo aquel que deposita su confianza en ídolos terminará en confusión y vergüenza, porque solo Dios tiene poder real para salvar y sostener.
📖 Enseñanza de 1 Corintios 12
Este capítulo nos habla de los dones espirituales y de cómo el Espíritu Santo los reparte según su voluntad. Pablo enseña que la iglesia es como un cuerpo: cada miembro es diferente, pero todos son importantes y necesarios. Nadie puede decir que no necesita al otro. Así como el ojo, la mano o el pie cumplen distintas funciones, así también los dones espirituales son dados para edificación mutua y para servir a Cristo.
En el versículo 25, Pablo resalta que estos dones son para mantener la unidad del cuerpo de Cristo:
“Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se interesen los unos por los otros.”
Esto nos enseña que:
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No debemos compararnos ni competir en la iglesia, sino valorar el don de cada hermano.
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La unidad del cuerpo se fortalece cuando nos interesamos sinceramente unos por otros.
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El Espíritu Santo nos llama a vivir en humildad, servicio y cuidado mutuo.
Finalmente, Pablo concluye el capítulo con una exhortación clave:
“Procurad, pues, los mejores dones; mas aún yo os muestro un camino más excelente” (v. 31).
Ese camino es el amor, que introduce el capítulo siguiente. Los dones son valiosos, pero sin amor pierden su propósito. El Espíritu Santo nos equipa para cumplir nuestro llamado, pero el amor es el sello que da sentido y vida a todos los dones.
🙏 Oración final
Amado Padre Celestial, gracias por tu bendita promesa de que me tomas de la mano derecha y me dices que no tema, porque Tú me sostienes y me ayudas. Bendito Salvador, gracias porque, sin merecerlo, me cubres con tu Santo Espíritu, un don inmerecido que recibo por tu infinita misericordia y amor. Te ruego, Padre Santo, que me hagas un instrumento en tus manos y que los dones con los que me has provisto sean usados para tu obra. Que toda la gloria sea siempre para Ti, porque solo Tú eres Dios, solo Tú tienes el poder, y Tú, Señor, conoces todas las cosas en todo tiempo. A Ti sea la honra y la gloria por los siglos de los siglos.
Amén.

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