📖 Devocional del 23 de Octubre
📜 Lectura de la Biblia
🌅 Preámbulo
Dios nos promete un corazón nuevo, pero ese proceso de renovación no ocurre de la noche a la mañana. Aunque ya hemos sido salvados por Cristo, seguimos siendo transformados cada día por Su Espíritu. Él está quitando poco a poco el corazón endurecido por el pecado y formando en nosotros un corazón sensible, obediente y lleno de vida.
A veces nos preguntamos por qué seguimos luchando con las mismas debilidades si ya somos nuevas criaturas. La respuesta está en que el cambio interior es un proceso continuo: somos salvos en un instante, pero transformados toda la vida.
Así como el alfarero trabaja la arcilla hasta lograr la forma perfecta, Dios está moldeando nuestro interior hasta que el corazón de Cristo se refleje en nosotros. No debemos desanimarnos si aún sentimos “arterias obstruidas”; el Espíritu Santo está obrando, limpiando, sanando y restaurando.
El corazón nuevo que Dios promete es una obra viva en proceso: día a día Él sopla vida en lo que estaba muerto, y nos recuerda que el mismo poder que levantó a los huesos secos puede renovar también nuestro corazón.
🙏 Oración antes de la lectura
Señor, abre mis ojos para comprender tu verdad.
Purifica mi mente y mi corazón para recibir tu Palabra con humildad.
Dame un corazón sensible a tu voz, dispuesto a obedecer y a ser transformado por tu Espíritu.
Haz que mi vida refleje tu santidad y que todo en mí sea renovado por tu amor.
En el nombre de tu Hijo amado Jesucristo, amén.
🌿 Enseñanza y aplicación de 📜 Ezequiel 36–37
En Ezequiel 36, Dios promete algo extraordinario: dar un corazón nuevo y un espíritu nuevo a su pueblo. No se trata solo de limpiar lo externo, sino de transformar lo interno. Dios no quiere remendar lo viejo, sino renovar desde lo más profundo del ser. Él mismo quita el corazón endurecido por el pecado y coloca uno sensible, obediente y vivo, capaz de responder a Su voz.
Este corazón nuevo no es resultado del esfuerzo humano, sino del poder de Su Espíritu que obra dentro de nosotros. Dios no solo promete perdón, sino también una transformación continua. Así como el alfarero da forma a la arcilla, el Señor moldea nuestro interior día tras día, hasta que Su carácter se refleje en nosotros.
Luego, en Ezequiel 37, el profeta ve un valle lleno de huesos secos. Es una imagen de lo que ocurre cuando el corazón se aleja de Dios: se enfría, se seca y pierde vida. Pero el Espíritu del Señor sopla sobre esos huesos, los une, les da carne, piel y finalmente aliento. Así también el Espíritu Santo revive lo que estaba muerto en nosotros, trayendo esperanza donde solo había vacío.
Aplicación:
Permite que el Espíritu de Dios obre en ti con libertad. Deja que toque las áreas endurecidas, los recuerdos o emociones que ya parecían sin vida. No te desanimes si el cambio parece lento; la renovación es un proceso continuo. El mismo Dios que limpió a Israel y sopló vida sobre los huesos secos está obrando también en tu corazón.
Cada día que eliges rendirte a Su voluntad, un poco más de Su vida fluye en ti.
✨ Enseñanza y aplicación de 📜 2 Tesalonicenses 1
En esta carta, Pablo reconoce la fe firme y el amor creciente de los creyentes en Tesalónica, a pesar de las pruebas que enfrentaban. Cada dificultad era una oportunidad para que su fe madurara y su corazón se afirmara más en Dios.
Así también, el corazón que ha comenzado a ser transformado por el Espíritu pasa por pruebas que no buscan destruirlo, sino purificarlo y fortalecerlo.
Dios, en su justicia, no olvida el sufrimiento de los que perseveran. Él está formando en nosotros un carácter semejante al de Cristo, y eso solo puede lograrse cuando aprendemos a confiar en medio de la aflicción. La fe no crece en el terreno fácil, sino en el fuego que prueba la sinceridad del alma.
Cada vez que soportamos con paciencia, el Señor está puliendo nuestro corazón nuevo, enseñándonos a depender menos de nuestras fuerzas y más de Su gracia.
Y llegará el día en que todo dolor tendrá sentido, porque Cristo será glorificado en los suyos y Su gloria se reflejará en los corazones que perseveraron fieles.
Aplicación:
Cuando las pruebas lleguen, no las veas como castigo, sino como parte del proceso que Dios usa para perfeccionarte. La fe que resiste el dolor y sigue confiando es evidencia de un corazón verdaderamente renovado. Permite que cada circunstancia difícil te acerque más al Señor, sabiendo que Él está preparando en ti una gloria eterna.
🙌 Oración final
Padre amado, gracias por tu promesa de darme un corazón nuevo.
Sopla tu Espíritu sobre mi vida y hazme vivir para ti.
Dame constancia en la fe cuando lleguen las pruebas, y haz que mi corazón refleje tu gloria.
Te entrego mis pensamientos, mis palabras y mis decisiones.
Que tu Espíritu me transforme hasta que mi corazón sea completamente tuyo.
En el nombre de Jesucristo, amén.

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