📖 Devocional del 28 de Octubre
🌅 Preámbulo inspirado en el libro “Un nuevo corazón”
Jesús no solo mira lo que hacemos, sino lo que hay en lo profundo de nuestro corazón. Los fariseos se preocupaban por lo externo: la apariencia, las reglas, las tradiciones. Pero Cristo nos recuerda que lo verdaderamente importante es lo que abunda dentro de nosotros.
De la abundancia del corazón habla la boca, y nuestras palabras y acciones revelan en qué nos deleitamos. Si nuestro corazón se llena del amor de Dios, de Su Palabra y de gratitud, eso será lo que fluya hacia los demás. Pero si lo llenamos de críticas, ansiedad o vanidad, eso mismo será lo que saldrá.
Hoy Dios nos invita a examinar: ¿qué hay dentro de mí? ¿Qué ocupa mis pensamientos? ¿Qué llena mi corazón cada día? Solo cuando contemplamos a Cristo, somos transformados a Su imagen y nuestro corazón se limpia y se renueva.
🙏 Oración antes de la lectura de la Biblia
Señor amado, examina mi corazón y muéstrame lo que hay en él.
Límpiame de todo lo que no te agrada y lléname con Tu presencia.
Que Tu Palabra hoy me transforme, y que mis pensamientos, palabras y acciones reflejen lo que abunda de Ti en mí.
Hazme sensible a Tu Espíritu para contemplarte con ojos nuevos y un corazón puro.
En el nombre de Tu Hijo amado Jesucristo, amén.
📜 Enseñanza y aplicación del Antiguo Testamento: Ezequiel 47
En este capítulo, Ezequiel tiene una visión poderosa: un río que fluye desde el templo de Dios. Al principio el agua es poca, pero a medida que avanza, se hace más profunda hasta convertirse en un torrente que no se puede cruzar. Dondequiera que llega ese río, todo cobra vida: los árboles florecen, los peces abundan, y las aguas saladas se sanan.
Este río representa el fluir del Espíritu de Dios, que da vida, limpia, sana y restaura. No es una corriente estancada, sino viva, creciente y transformadora. Así es también la obra del Espíritu en nosotros: empieza como un pequeño manantial en el corazón, pero si no lo detenemos, se convierte en un caudal que transforma todo a su paso.
💡 Aplicación espiritual:
El Señor nos invita a entrar más profundo en Su presencia. Algunos se conforman con el agua hasta los tobillos, una fe superficial o una relación ocasional con Dios. Pero Él nos llama a avanzar —rodillas, cintura, y finalmente a sumergirnos por completo— hasta que ya no dependamos de nuestro propio control, sino que el Espíritu nos lleve donde Él quiera.
Cuando permitimos que ese río fluya dentro de nosotros, las áreas secas del alma se renuevan, las heridas sanan y lo que estaba muerto vuelve a vivir.
El Espíritu Santo no solo limpia, sino que fecunda, nutre y transforma.
💧 Reflexión final:
¿Qué tan profundo estoy en ese río de Dios? ¿Estoy apenas mojando mis pies, o ya me he rendido por completo a Su corriente?
El Espíritu quiere fluir en ti cada día, traer vida donde antes había sequedad, y hacerte un canal de bendición para otros.
📜 Enseñanza y aplicación del Antiguo Testamento: Ezequiel 48
En este último capítulo del libro de Ezequiel, se describe la distribución final de la tierra entre las doce tribus de Israel y la organización del territorio alrededor del templo. Cada tribu recibe su porción, y el centro de todo es el lugar donde habita la presencia de Dios.
El capítulo termina con una frase poderosa:
“Y el nombre de la ciudad desde aquel día será: Jehová-Sama (El Señor está allí).” (Ezequiel 48:35)
Después de tantas visiones de juicio, corrección y restauración, este cierre es una promesa de esperanza: Dios no abandona a Su pueblo, sino que restaura su herencia y habita en medio de ellos.
💡 Aplicación espiritual:
Ezequiel 48 nos recuerda que Dios siempre tiene un plan ordenado y perfecto. Aun cuando todo parece confuso o roto, Él sigue trazando límites, estableciendo herencias y preparando el lugar donde Su presencia morará.
Así como cada tribu tenía una porción asignada, nosotros también tenemos un propósito y un lugar en el diseño divino.
“Jehová-Sama” debe ser más que un nombre en una profecía; debe ser una realidad en nuestro corazón. Que donde estemos —en casa, en el trabajo, en medio de pruebas o alegrías— se pueda decir: “El Señor está allí”.
💧 Reflexión final:
¿Está el Señor verdaderamente presente en mi vida diaria? ¿He hecho espacio para Su presencia en mis decisiones, mis pensamientos y mis planes?
Cuando permitimos que Cristo sea el centro, nuestra vida se vuelve como esa ciudad santa: restaurada, ordenada y llena de la gloria de Dios.
📜 Enseñanza y aplicación del Nuevo Testamento: 1 Timoteo 3
En este capítulo, el apóstol Pablo enseña a Timoteo sobre las cualidades que deben tener los líderes de la iglesia: obispos, diáconos y siervos del Señor. No habla tanto de dones, sino de carácter: ser sobrios, prudentes, honestos, hospitalarios, mansos, fieles en su familia y en su testimonio.
Pablo deja claro que el servicio a Dios no se mide por cuánto se sabe, sino por cuánto se refleja el corazón de Cristo en la vida diaria.
Estas cualidades no solo son para líderes, sino para todo creyente que desea servir y agradar al Señor. La madurez espiritual no se alcanza con palabras o apariencias, sino con integridad, dominio propio y humildad.
💡 Aplicación espiritual:
El pasaje nos llama a examinar si estamos viviendo una fe visible, no solo en la congregación, sino en casa, en el trabajo y en cada decisión.
Dios busca hombres y mujeres que sean coherentes, cuya vida predique sin necesidad de hablar.
La verdadera autoridad espiritual nace de un corazón limpio y lleno de Cristo, no de títulos o posiciones.
💧 Reflexión final:
Así como los fariseos se enfocaban en lo externo, Pablo nos recuerda que lo interno es lo que sostiene todo ministerio. Si nuestro corazón está lleno del amor de Dios, nuestras palabras, acciones y servicio serán un reflejo de Su carácter.
Un corazón íntegro es un canal de bendición donde otros pueden ver la presencia de Dios y decir: “El Señor está allí”.
🙏 Oración final del devocional
Señor amado, gracias por hablar a mi corazón a través de Tu Palabra.
Enséñame a cuidar lo que hay dentro de mí, a llenarme de lo que te agrada y a vaciar todo lo que te entristece.
Haz que mi vida sea como ese río que sale del templo, llevando sanidad, vida y esperanza a mi entorno.
Dame un corazón ordenado, limpio y lleno de Tu presencia, para que en todo lo que haga se pueda decir: “Jehová está allí”.
Forma en mí el carácter de Cristo, para servirte con humildad, amor y fidelidad cada día.
En el nombre de Jesús, amén.

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