📖 Devocional del 10 de Octubre
🌅 Preámbulo
Vivimos en un tiempo donde la pureza parece anticuada y la inmoralidad se presenta como algo normal. Nuestros hijos adultos enfrentan una batalla constante por su mente y su corazón en medio de una sociedad que ha confundido lo bueno con lo malo. La cultura moderna ha reemplazado la verdad de Dios por imágenes, ideas y mensajes que corrompen lentamente el alma.
Sin embargo, la Palabra de Dios nos llama a interceder con fervor por ellos. Así como Ezequiel fue levantado para advertir y limpiar la casa de Israel de sus ídolos, también nosotros somos llamados a clamar por nuestros hijos, para que el Señor rompa toda cadena de contaminación y los guíe hacia la pureza y la santidad.
Filipenses 1 nos recuerda que “el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Aunque nuestros hijos enfrenten tentaciones, Dios sigue obrando en ellos. Nuestra oración puede ser el muro espiritual que los guarde de la corrupción del mundo.
Hoy levantamos un clamor de pureza sobre nuestras familias, creyendo que el Espíritu Santo puede renovar sus mentes, limpiar sus corazones y devolverles el deseo de lo santo.
🙏 Oración antes de la lectura
Amado Padre Celestial,
en este día de ayuno y reflexión vengo ante Ti con humildad y fe.
Te entrego este tiempo de lectura y oración, pidiéndote que hables a mi corazón y a la vida de mis hijos adultos.
Señor, líbralos de toda contaminación del mundo. Guarda sus ojos, sus pensamientos y su corazón de todo lo que deshonra Tu nombre.
Rompe toda cadena de tentación y abre sus ojos para que vean la hermosura de Tu verdad.
Hazme también una voz de intercesión, que no calle ni se canse de orar por ellos.
Que Tu Palabra los limpie, que Tu Espíritu los convenza y que Tu amor los atraiga de nuevo a Ti.
Te doy gracias porque Tú eres poderoso para terminar la obra que comenzaste en sus vidas.
En el nombre de Jesús,
Amén.
📖 Enseñanza del Antiguo Testamento — Ezequiel 4, 5 y 6
Estos capítulos revelan uno de los momentos más intensos del ministerio de Ezequiel. Dios estaba profundamente enojado con Su pueblo, no por simple ira, sino por dolor: porque los que Él había escogido para ser santos, se habían contaminado con los ídolos y las costumbres de las naciones paganas.
⚡ Capítulo 4 – El peso del pecado
Dios manda a Ezequiel a representar con su vida lo que venía sobre Israel: dibujar Jerusalén sitiada, acostarse muchos días para “cargar” el pecado del pueblo, y comer pan cocido sobre estiércol.
Todo esto mostraba la impureza espiritual que se había apoderado de ellos.
➡️ El estiércol simbolizaba la contaminación moral y espiritual: el pueblo se estaba alimentando del pecado, aceptando lo inmundo como si fuera normal.
👉 Lección: Cuando el corazón se acostumbra al mal, ya no lo ve como pecado. Dios, en su amor, permite la vergüenza o la escasez para despertarnos y llevarnos al arrepentimiento.
🔥 Capítulo 5 – El enojo santo de Dios
Ezequiel debía cortarse el cabello (algo humillante para un sacerdote) y dividirlo en tres partes:
-
una quemada,
-
otra golpeada con espada,
-
y otra esparcida al viento.
Esto representaba la división y destrucción que vendría sobre el pueblo por haberse rebelado contra Dios.
Jerusalén, que debía ser luz para las naciones, se volvió más impía que las naciones vecinas.
👉 Lección: Cuando los hijos de Dios viven igual que el mundo, pierden su propósito y su cobertura. Pero aun en medio del castigo, Dios sigue mostrando misericordia, porque su disciplina no busca destruir, sino corregir.
💔 Capítulo 6 – El corazón fornicario
Dios ordena a Ezequiel profetizar contra los montes donde el pueblo adoraba ídolos.
Habla de un corazón fornicario, es decir, infiel, que se entrega a otros dioses y placeres, olvidando a su verdadero Esposo: Jehová.
“Y quebrantaré vuestro corazón fornicario… y aborreceréis vosotros mismos por todas las maldades que hicisteis” (Ezequiel 6:9).
👉 Lección: Dios se duele cuando su pueblo le es infiel. Su enojo no es venganza, es un llamado urgente a volver al pacto. Cuando disciplina, lo hace para salvar el alma de sus escogidos, para que no mueran en su pecado ni se pierdan eternamente.
💡 Aplicación espiritual
Dios sí castiga en vida, pero no para destruirnos, sino para corregirnos antes de que sea demasiado tarde.
Su justicia es parte de su amor: Él hiere para sanar, sacude para despertar, y quebranta el orgullo para salvar el alma.
Así como Ezequiel sintió el dolor de Dios al representar el juicio, nosotros también somos llamados a interceder por nuestros hijos y seres queridos, para que el arrepentimiento llegue antes del castigo eterno.
🙏 Reflexión final
Pidamos a Dios que examine nuestros corazones y nos limpie de toda idolatría, sensualidad o rebeldía.
Que la disciplina de hoy sea el medio por el cual Él restaure nuestro corazón y el de nuestros hijos, librándonos de la perdición y devolviéndonos al camino de la pureza y la fidelidad.
“Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.” — Hebreos 12:6
📖 Enseñanza del Nuevo Testamento — Filipenses 1
El apóstol Pablo escribe desde la cárcel, pero sus palabras no reflejan tristeza ni frustración, sino gozo y gratitud. Su corazón está firme en una verdad: Dios sigue obrando aun en medio de la dificultad.
Pablo enseña que los procesos dolorosos pueden ser parte del amor de Dios. A veces el Señor permite pruebas, correcciones o demoras no para castigarnos, sino para purificarnos y fortalecernos. Él no busca destruirnos, sino perfeccionarnos.
“El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
— Filipenses 1:6
Esta promesa nos recuerda que el trabajo de Dios en nuestra vida no se detiene. Cuando somos confrontados o pasamos por disciplina, podemos confiar en que Su propósito es restaurar el corazón y alejarnos de aquello que nos contamina.
La madurez espiritual consiste en reconocer que el amor de Dios también se manifiesta en la corrección. Un padre amoroso no ignora los errores de sus hijos, sino que los guía hacia el camino correcto antes de que sea demasiado tarde.
“Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento y en toda comprensión, para que aprobéis lo mejor.”
— Filipenses 1:9–10
🌿 Aplicación espiritual
Dios corrige a los que ama. Si en este tiempo te está moldeando o permitiendo que enfrentes pruebas, no es rechazo: es cuidado. Él quiere que tu corazón sea puro, que tu fe crezca y que tu vida refleje Su carácter.
Aprendamos a agradecer aun por la disciplina, sabiendo que el fuego que quema también refina y que la mano que corrige es la misma que sana.
🙏 Oración final del Devocional
Amado Padre Celestial,
gracias por el amor tan grande, eterno y profundo que sientes por nosotros.
Gracias porque cuando nos corriges, lo haces no para castigarnos, sino para salvarnos y purificarnos.
Hoy te entrego mi vida y la de mis hijos adultos.
Si hay caminos torcidos, pensamientos contaminados o corazones que se han alejado de Ti,
te pido que los redirijas con Tu poderosa mano.
Que toda disciplina que permitas sea instrumento de arrepentimiento y restauración,
no de condena.
Limpia, Señor, lo que el mundo ha ensuciado.
Rompe toda atadura de impureza, orgullo o rebeldía.
Enséñanos a amar lo santo y a huir de todo lo que contamina el alma.
Danos un corazón sensible a Tu voz, dispuesto a obedecerte incluso cuando duela.
Gracias porque Tú, que comenzaste la buena obra en nosotros,
la perfeccionarás hasta el día de Cristo Jesús.
Renueva nuestra fe, fortalece nuestra esperanza y cúbrenos con Tu paz.
En el nombre de Jesús,
Amén. 🌿

Comentarios
Publicar un comentario