“El Incienso de los Santos Antes del Sonido de las Trompetas”

 



📖 Devocional del 21 de diciembre

📜 Lectura de la Biblia



🌅 Preámbulo                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 Al  acercarnos hoy a la Palabra, somos invitados a contemplar una verdad que atraviesa toda la Escritura: Dios se deleita en que Su nombre sea conocido, honrado y proclamado en toda la tierra. Su gloria no es un detalle secundario ni una nota al margen de la historia humana; es el centro mismo desde el cual Él actúa, salva, juzga y restaura.

Hoy somos llamados a examinar nuestro corazón: ¿vivimos para nuestra propia reputación o para la fama del nombre del Señor? Dios se deleita en darse a conocer como Él es verdaderamente, y nos invita a participar de ese deleite viviendo para Su gloria y no para la nuestra.



🙏 Oración antes de la lectura de la Biblia

Señor Dios Todopoderoso,
al disponernos a leer Tu Palabra,
reconocemos que Tú eres digno
de toda gloria, honra y alabanza.

Que al leer, Tu Espíritu nos guíe,
nos confronte cuando sea necesario
y nos lleve a un mayor asombro
ante Tu santidad y Tu gloria.

En el nombre santo y glorioso de Jesucristo,
Amén.


📜 Enseñanza Antiguo Testamento: Salmos 87–93

Salmos 87–93 nos conducen a una revelación central del corazón de Dios: Él se deleita en ser conocido como Rey glorioso y soberano, no solo por un pueblo, sino por toda la tierra. Estos salmos nos invitan a levantar la mirada más allá de nuestra experiencia individual para contemplar el propósito eterno de Dios de manifestar Su gloria ante las naciones.

Sion es presentada como el lugar escogido por Dios para revelar Su nombre, pero no como un símbolo de exclusión, sino como un punto de partida. Dios anuncia que pueblos que antes estaban lejos ahora son contados como nacidos en Su ciudad. Esta imagen revela el deseo de Dios de extender Su gracia y de hacer conocida Su fama entre todas las naciones, mostrando que Su reino no está limitado por fronteras humanas.

La adoración en estos salmos es una respuesta natural a la grandeza de Dios. Se invita al pueblo a cantar, a celebrar y a recordar que el Señor es incomparable. Su gloria sobrepasa a la de cualquier ídolo, porque Él es eterno, fiel y digno de toda alabanza. La adoración no nace del ritual vacío, sino del reconocimiento de quién es Dios y de lo que Él ha hecho.

A lo largo de estos salmos, resuena una proclamación firme y repetida: “El Señor reina”. Dios no gobierna de manera inestable ni temporal; Su trono está afirmado desde la eternidad. En medio de un mundo sacudido por naciones, ruidos y temores, estos salmos declaran que el gobierno de Dios es firme, justo y digno de confianza.

Finalmente, Salmos 87–93 nos recuerdan que el reinado de Dios es santo. Él no solo reina con poder, sino con justicia y pureza. Su santidad es inseparable de Su autoridad. Por eso, la respuesta adecuada del pueblo no es solo admiración, sino reverencia, obediencia y una vida alineada con Su carácter.

En conjunto, estos salmos nos llaman a vivir para la gloria de Dios, a descansar en Su gobierno soberano y a participar del gozo eterno que hay en reconocer que el Señor reina para siempre.


📖 Enseñanza Nuevo Testamento: Apocalipsis 8 y 9

“Y el humo del incienso subió de la mano del ángel delante de Dios, con las oraciones de los santos.”
(Apocalipsis 8:4)

Apocalipsis 8 y 9 nos muestran que, antes de que los juicios sean desatados sobre la tierra, las oraciones del pueblo de Dios ascienden primero a Su presencia. El incienso que sube delante del trono revela que el clamor de los santos no es ignorado ni olvidado; es recibido como algo precioso y santo ante Dios. El cielo escucha antes de que Dios actúe.

Este detalle es fundamental para comprender el carácter de Dios. Él no obra impulsivamente ni con indiferencia. Su justicia se manifiesta en respuesta a la oración, y Su intervención en la historia está profundamente ligada al clamor de quienes le pertenecen. En medio de un mundo que parece avanzar hacia el caos, Dios gobierna con orden, propósito y atención amorosa a Su pueblo.

Cuando las trompetas comienzan a sonar, se revela que los juicios descritos no son arbitrarios, sino advertencias severas que buscan despertar a una humanidad endurecida. Aun así, estos juicios tienen límites claros. En Apocalipsis 9 se describe la aparición de las langostas que salen del abismo, pero se establece una orden precisa: no pueden tocar a los que tienen el sello de Dios en la frente. Esta distinción muestra que Dios conoce a los Suyos y los preserva, aun en medio de tiempos oscuros.

La protección divina no significa ausencia de dificultades, sino seguridad espiritual y pertenencia eterna. El sello de Dios identifica a quienes le pertenecen y afirma que el juicio destinado a los rebeldes no es para los hijos de Dios. En contraste, el texto revela la tragedia del corazón humano que, aun viendo señales claras del poder de Dios, persiste en no arrepentirse.

Apocalipsis 8 y 9 proclaman con fuerza que la fama de Dios se manifestará. Su nombre será conocido como justo, santo y soberano. Para algunos, esa fama será refugio y esperanza; para otros, confrontación y juicio. Pero en todo, Dios se glorifica mostrando que reina sobre la historia y que nada escapa a Su autoridad.

Estos capítulos nos llaman a vivir con temor reverente, confianza en la eficacia de la oración y gratitud por la protección que Dios concede a quienes le pertenecen. Nos recuerdan que el cielo no está en silencio y que cada oración sincera sube delante de Dios como incienso agradable.


🕯️ Oración final

Señor Dios Santo y Soberano,
al concluir este tiempo delante de Tu Palabra,
reconocemos que Tú reinas sobre la historia
y que nada ocurre fuera de Tu voluntad perfecta.

Gracias porque nuestras oraciones no se pierden,
porque suben delante de Ti como incienso agradable,
y porque Tú escuchas el clamor de los que te buscan
con corazón sincero y humilde.

Gracias por el sello con el que marcas a los Tuyos,
por la seguridad de pertenecerte
y por la esperanza firme de que, aun en medio del juicio,
Tu misericordia sigue llamando al arrepentimiento.

Que todo lo que somos y todo lo que hacemos
sea una ofrenda que glorifique Tu nombre,
hasta el día en que toda la creación reconozca
que Tú eres el Señor.

En el nombre santo y glorioso de Jesucristo,
Amén. 🕊️

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