📖 Devocional del 10 de Diciembre
📜 Lectura de la Biblia
🌅 Preámbulo
Cuando venimos a la Escritura, no nos acercamos a un Dios necesitado, ansioso o limitado. Nos acercamos al Dios eternamente feliz, plenamente satisfecho en Sí mismo, cuyo gozo es tan abundante que se desborda en todo lo que Él hace.
Dios actúa desde la plenitud, no desde la carencia.
Crea, sostiene, gobierna y salva porque le place hacerlo, porque Su corazón rebosa de deleite en Su propio Hijo. Nada lo obliga, nada lo limita, nada lo toma por sorpresa.
Su voluntad fluye de Su gozo infinito, y Sus obras reflejan Su libertad soberana.
Cuando abrimos la Biblia, contemplamos a un Dios que:
✨ Hace todo lo que quiere y nada lo detiene.
✨ Se complace en cada una de Sus decisiones.
✨ Es feliz, pleno, autosuficiente y perfecto.
✨ Nos invita a participar de Su gozo por medio de Cristo.
Y ese Dios, el Feliz Soberano, hoy nos habla.
Nos abre Su Palabra no para satisfacerse, sino para satisfacernos a nosotros; no porque nos necesite, sino porque nos ama y quiere que lo conozcamos, que caminemos seguros, confiados y en paz dentro de Su voluntad perfecta.
🙏 Oración antes de la lectura
Señor amado,
antes de abrir Tu Palabra, te reconocemos como el Dios eterno, perfecto y feliz. Tú haces todo lo que deseas, y nada se interpone ante Tu voluntad. Gracias porque no necesitas de nadie y, aun así, has querido acercarte a nosotros con amor, misericordia y gracia.
Hoy venimos con un corazón dispuesto.
Abre nuestros ojos para contemplar Tu verdad, nuestro entendimiento para recibir Tu enseñanza, y nuestro espíritu para disfrutar de la comunión contigo.
Háblanos, Señor.
Queremos escuchar Tu voz y deleitarnos en Ti, así como Tú hallas deleite en todas tus obras.
En el nombre de Jesús, amén.
📚 Enseñanza del Antiguo Testamento
Salmos 37, 38 y 39
Los tres Salmos que leemos hoy nos llevan a un recorrido espiritual profundo: desde la confianza en Dios en medio de la injusticia, hasta el arrepentimiento por el pecado y la conciencia de la fragilidad humana. Cada uno revela algo del carácter de Dios y de nuestra necesidad de depender completamente de Él.
✨ 📖 Salmo 37 — Confiar en el Dios que gobierna con deleite
El Salmo 37 nos recuerda que Dios gobierna con soberanía y placer. Aquí, David nos invita a descansar en esa verdad, aun cuando los impíos prosperan o cuando las circunstancias parecen injustas.
Las instrucciones del salmo son directas:
Nada de esto sería posible si Dios no fuera absolutamente confiable, feliz en Su gobierno y libre de toda preocupación.
David nos dice: “El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su camino.”
Es decir, Dios cuida, dirige y sostiene porque se complace en hacerlo.
Este salmo nos enseña que:
✔ Dios no pierde el control, aunque el mundo parezca injusto.
✔ Él tiene un tiempo y una respuesta para cada situación.
✔ Los que se deleitan en Él hallan paz, estabilidad y dirección.
El creyente no vive ansioso: vive apoyado en el carácter de un Dios que hace lo que quiere con perfecta justicia y gozo.
✨ 📖 Salmo 38 — El dolor del pecado y la gracia que restaura
El Salmo 38 es uno de los llamados salmos penitenciales. David describe con honestidad el peso del pecado: su cuerpo se debilita, su corazón se angustia, sus fuerzas se agotan. Sabe que está bajo disciplina divina y reconoce su pecado sin excusas.
Aunque es un salmo doloroso, también es un salmo lleno de esperanza:
-
Dios escucha el clamor del que reconoce su necesidad.
-
Sus reprensiones no son venganza, sino amor que busca restaurar.
-
Él está cerca del corazón quebrantado.
David termina diciendo: “En ti, Señor, espero; Tú responderás.”
Aun cuando el salmo es sombrío, su final está lleno de fe.
El Dios que se deleita en perdonar —como nos enseña todo el Antiguo Testamento— se acerca al pecador arrepentido con misericordia.
Este salmo nos enseña que:
✔ El pecado trae consecuencias reales.
✔ La disciplina de Dios también es una expresión de Su amor.
✔ El arrepentimiento sincero abre la puerta a la restauración.
✨ 📖 Salmo 39 — La brevedad de la vida y el llamado a depender de Dios
En el Salmo 39, David medita en algo que a todos nos incomoda: la fragilidad humana.
Reconoce que sus días son como un “soplo”, que el hombre acumula riquezas sin saber quién las disfrutará, y que su esperanza sólo puede estar en Dios.
Si Dios es el único Ser autosuficiente, perfecto y eterno, entonces nosotros, seres frágiles y temporales, sólo encontramos significado cuando dependemos de Él.
David pide dos cosas:
-
Entender cuán breve es su vida.
-
Ser librado de su pecado y de sus propios impulsos.
En este salmo comprendemos que:
✔ La vida es corta, pero el propósito de Dios es eterno.
✔ La verdadera sabiduría no está en evitar la muerte, sino en vivir conscientes de que Dios es nuestra única esperanza.
✔ Cuando reconocemos nuestra pequeñez, se hace más dulce el refugio en un Dios tan grande.
💡 En conjunto, estos tres salmos nos muestran:
-
Salmo 37: Cómo confiar en un Dios que gobierna con deleite.
-
Salmo 38: Cómo volver a Él cuando el pecado pesa.
-
Salmo 39: Cómo vivir con humildad ante nuestra fragilidad.
Y juntos nos llevan a una misma verdad:
Dios es plenamente suficiente, y nuestra vida sólo encuentra descanso y significado cuando la rendimos completamente a Él.
📚 Enseñanza del Nuevo Testamento
1 Juan 3
1 Juan 3 es uno de los capítulos más luminosos de todo el Nuevo Testamento. Aquí Juan nos muestra tres grandes verdades que transforman la vida del creyente: nuestra identidad como hijos de Dios, la esperanza futura, y el llamado a una vida de amor y pureza.
Este capítulo no solo informa… enciende adoración y humildad.
✨ 1. “¡Mirad cuál amor nos ha dado el Padre!” — Identidad que nace del deleite divino
Juan comienza casi asombrado, casi sin palabras:
“¡Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios!” (v.1)
Aquí hay una conexión perfecta con Los Deleites de Dios:
Dios, que es eternamente feliz, pleno y autosuficiente, no adopta hijos por necesidad sino por deleite.
No nos recibe porque le falte algo, sino porque quiso compartir Su gozo eterno con criaturas indignas.
Ser hijos de Dios no es un título bonito:
es una realidad ontológica.
Hemos sido hechos parte de la familia del Dios perfecto, del Dios que se complace en Sus propias obras.
Este amor define todo:
El mundo no puede entender esta identidad porque no conoce a Dios.
Pero nosotros sí: somos hijos amados por un Dios que se deleita en Su pueblo.
✨ 2. El futuro glorioso nos transforma en el presente
Juan continúa:
“Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.” (v.2)
Aquí se abre una esperanza inmensa:
-
No hemos visto la versión final de nosotros mismos.
-
El proceso no ha terminado.
-
Hay una transformación futura garantizada.
Y la clave es:
“porque le veremos tal como Él es”.
La visión del Hijo —su gloria, su hermosura, su perfección— será tan poderosa que nos transformará completamente.
Y Juan agrega:
“Todo aquel que tiene esta esperanza, se purifica a sí mismo.” (v.3)
Es decir:
La esperanza futura no produce pasividad, sino pureza presente.
Quien espera ver a Cristo, vive como si estuviera a punto de verlo.
✨ 3. El pecado y la justicia: evidencia de una nueva naturaleza
Juan contrasta dos estilos de vida:
No está diciendo que el creyente nunca peca.
Está diciendo que una vida dominada por el pecado es incompatible con haber nacido de Dios.
¿Por qué?
Porque Cristo vino a deshacer las obras del diablo (v.8).
Y porque el que es nacido de Dios tiene “su simiente” —Su vida, Su naturaleza, Su Espíritu— dentro de él (v.9).
Juan está diciendo:
✔ Un hijo de Dios no puede sentirse cómodo en el pecado.
✔ El pecado puede ocurrir, pero no puede gobernar.
✔ La vida de Cristo dentro de nosotros produce un deseo real de santidad.
En otras palabras:
la justicia no es el precio de la salvación, sino la evidencia de ella.
✨ 4. El amor como señal visible del nuevo nacimiento
Luego Juan entra al corazón del capítulo:
“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos.” (v.14)
El amor —no el conocimiento, no los dones, no las emociones—
es la marca certificada de un corazón transformado.
Juan no habla de un amor superficial, sino del amor que:
-
Se sacrifica.
-
Se entrega.
-
Se mueve en hechos, no solo palabras.
-
Imita el amor de Cristo, quien “puso Su vida por nosotros” (v.16).
El amor es la prueba visible de que la vida eterna está operando en nosotros.
✨ 5. Un corazón en paz: la confianza delante de Dios
Hacia el final del capítulo, Juan toca una verdad preciosa:
“Si nuestro corazón nos reprende, Dios es mayor que nuestro corazón.” (v.20)
A veces el creyente lucha con culpa, dudas o sensaciones de indignidad.
Pero Juan recuerda:
-
Dios conoce más que nuestro corazón.
-
Dios es más fiel que nuestras emociones.
-
Dios confirma nuestra identidad aun cuando nuestros sentimientos flaquean.
Y concluye con una promesa:
“Cualquiera cosa que pidamos la recibimos de Él, porque guardamos Sus mandamientos y hacemos lo que le es agradable.” (v.22)
Es decir:
La obediencia, la fe y el amor abren un camino de confianza plena con Dios.
✨ Resumen Teológico del capítulo
1 Juan 3 nos enseña que:
-
El amor del Padre es el origen de nuestra identidad.
-
La esperanza futura nos impulsa a vivir en pureza.
-
El pecado es incompatible con la nueva naturaleza.
-
El amor sacrificial es la evidencia de haber nacido de Dios.
-
Dios nos da confianza aun cuando nuestro corazón nos acuse.
Un Dios soberano, feliz y autosuficiente que quiso amarnos, adoptarnos y transformarnos para compartirnos Su gozo eterno.
🙏 Oración Final
Señor amado y Dios eterno,
gracias por hablarnos hoy a través de Tu Palabra y mostrarnos la belleza de Tu carácter.
Tú eres el Dios que reina con gozo, que hace todo lo que quiere y que no está limitado por nada ni por nadie.
Gracias porque en esa plenitud y felicidad divina nos has amado, nos has adoptado y nos llamas Tus hijos.
Padre, enséñanos a vivir confiados, sabiendo que Tú afirmas nuestros pasos, que cuidas nuestro camino y que nada escapa de Tu mirada. Cuando la injusticia nos rodee, recuérdanos que Tú gobiernas con deleite y que nuestra paz está en descansar en Ti.
Señor, también reconocemos nuestra fragilidad y nuestro pecado, Perdona nuestras faltas, líbranos de nuestras propias necedades, sana nuestras heridas y restaura lo que en nuestro corazón se ha quebrado por el peso del pecado. Gracias porque aún cuando nuestro corazón nos acusa, Tú eres mayor que nuestro corazón.
Y gracias, Jesús, porque en Ti somos hijos de Dios.
Permite que esta identidad marque nuestras decisiones, nuestros pensamientos y nuestras relaciones. Haz que la esperanza de verte un día cara a cara nos impulse a vivir con pureza, con amor genuino y con un corazón dispuesto a obedecerte.
Espíritu Santo, ayúdanos a amar como Cristo amó: con hechos, con verdad, con entrega.
Que nuestro amor por los hermanos sea evidencia viva de Tu obra en nosotros.
Padre, que este día caminemos recordando que somos amados, escogidos y sostenidos por un Dios que se deleita en todo lo que hace y que se deleita también en sus hijos.
En el nombre precioso de nuestro Señor Jesucristo,
amén.
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