“Un Dios que se Deleita en Amarnos Primero”

 



📖 Devocional del 25 de diciembre

📜 Lectura de la Biblia


🌅 Preámbulo

En este día en que celebramos el nacimiento de Cristo, la Palabra nos invita a mirar más allá del pesebre y a contemplar el corazón eterno de Dios. No comenzamos nosotros la historia del amor; fue Dios quien la inició. Antes de nuestra búsqueda, antes de nuestra respuesta, antes incluso de nuestra fe, Él ya se había deleitado en amarnos.

Los salmos que leemos hoy nos conducen a una alabanza humilde y gozosa: el Dios que habita en las alturas se inclina para mirar al necesitado, levanta al pobre del polvo y llena de gozo al que no tenía esperanza. Este es el mismo Dios que, por puro amor, decidió acercarse a nosotros en Cristo.

En Apocalipsis, la escena se amplía: el pueblo redimido canta, no porque se haya salvado a sí mismo, sino porque ha sido comprado por la sangre del Cordero. La adoración que estalla en el cielo nace de una verdad profunda: la salvación pertenece a Dios, y su amor siempre ha sido el primer movimiento.

Hoy recordamos que la Navidad no es el inicio del amor de Dios, sino su manifestación visible. Él se deleita en amar primero, en elegir por gracia y en formar para sí un pueblo santo y agradecido.


🙏 Oración antes de la lectura de la Biblia

Señor Dios Todopoderoso,
en este día tan especial nos acercamos a Tu Palabra
con un corazón reverente y agradecido.

Gracias porque no nos amaste como respuesta a algo que hicimos,
sino porque así lo quiso Tu corazón eterno.
Gracias porque en Cristo nos mostraste
que Tu amor siempre va delante de nosotros.

Abre hoy nuestro entendimiento
para recibir Tu verdad con humildad,
y prepara nuestro corazón
para adorarte con gozo y obediencia.

Que al leer las Escrituras
seamos guiados por Tu Espíritu,
para conocer más profundamente
al Dios que se deleita en amarnos primero.

En el nombre santo y glorioso de Jesucristo,
Amén.

📜 Enseñanza con contexto de Salmos 113–118

Los Salmos 113 al 118 forman una unidad conocida como el Hallel, un conjunto de cantos de alabanza que el pueblo de Israel entonaba en las grandes fiestas, especialmente en la Pascua. No es casualidad que estos salmos estén llenos de gozo, gratitud y proclamación: celebran a un Dios que salva, libera y se acerca a los humildes.

Salmo 113 – El Dios alto que se inclina

Este salmo abre con una invitación clara: alabar el nombre del Señor desde ahora y para siempre. Dios es exaltado sobre todas las naciones, pero su grandeza no lo distancia del ser humano. Al contrario, se inclina para levantar al pobre del polvo y al necesitado del muladar. Aquí vemos el corazón de Dios: su poder no lo hace indiferente, sino compasivo. Él se deleita en intervenir a favor de los pequeños y olvidados.

Salmo 114 – El Dios que libera

Este salmo recuerda el éxodo, cuando Dios sacó a Israel de Egipto. La creación misma responde a Su presencia: el mar huye, el Jordán retrocede, los montes saltan. El mensaje es claro: cuando Dios decide salvar, nada puede detener Su propósito. La liberación no nace del esfuerzo humano, sino del poder soberano de Dios actuando por amor a Su pueblo.

Salmo 115 – La gloria es solo de Dios

Aquí el pueblo declara con firmeza: “No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria”. Este salmo contrasta al Dios vivo con los ídolos sin vida y afirma que la confianza verdadera solo puede estar puesta en el Señor. Él es ayuda y escudo para los que le temen. Toda bendición procede de Él, y Su fidelidad alcanza a grandes y pequeños por igual.

Salmo 116 – Gratitud por la salvación

Este es un salmo profundamente personal. El salmista ama al Señor porque Él escuchó su clamor. En medio de la angustia, Dios respondió. La salvación produce una vida agradecida, una entrega sincera y una disposición a caminar delante del Señor. Aquí aprendemos que la respuesta natural al amor salvador de Dios es una vida rendida y agradecida.

Salmo 117 – Alabanza universal

El salmo más corto de toda la Biblia proclama una verdad inmensa: todas las naciones están llamadas a alabar al Señor. ¿La razón? Su misericordia es grande y Su fidelidad es eterna. El amor de Dios no es limitado ni exclusivo; se extiende con propósito redentor a toda la humanidad.

Salmo 118 – La salvación del Señor

Este salmo culmina el Hallel con una proclamación de victoria y gratitud. “La misericordia del Señor es eterna” se repite como un estribillo de esperanza. Aparece también la declaración profética: “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo”, una referencia clara al Mesías. La salvación es obra del Señor, y el gozo del pueblo brota al reconocer Su mano poderosa actuando a favor de ellos.


🌿 Mensaje central

En estos salmos vemos a un Dios que se deleita en amar primero, en salvar, en levantar, en escuchar el clamor y en mostrar misericordia eterna. La alabanza no nace de la autosuficiencia, sino del reconocimiento humilde de que todo lo bueno proviene de Él. Este es el Dios que celebramos en Navidad: poderoso, cercano, fiel y lleno de gracia.

📜 Enseñanza del Nuevo Testamento: Apocalipsis 14 y 15

Los capítulos 14 y 15 de Apocalipsis no fueron escritos para infundir miedo al pueblo de Dios, sino para afirmar su esperanza en medio de la presión, la persecución y la tentación de renunciar a Cristo. Estas visiones muestran con claridad dos realidades que caminan juntas en la Biblia: la gracia que llama primero y la justicia que finalmente actúa.

Apocalipsis 14 – El Cordero y los que le pertenecen

El capítulo se abre con una imagen llena de consuelo: el Cordero está de pie en el monte Sión, acompañado por los redimidos. Este pueblo no es presentado como perfecto, sino como perteneciente. Llevan el nombre de Dios, lo que indica identidad, relación y protección.

Se describe a este grupo como aquellos que “siguen al Cordero adondequiera que va”. Esta frase expresa lealtad total, no una vida sin errores, sino una fidelidad sostenida. Cuando el texto dice que “no se contaminaron” y los llama “vírgenes”, Apocalipsis usa lenguaje simbólico común en las Escrituras: no se refiere a virginidad física, sino a pureza espiritual, es decir, a no entregar el corazón a la idolatría ni al sistema que se opone a Dios. Son personas que no negociaron su fe ni su adoración.

El capítulo continúa con la proclamación del evangelio eterno, anunciando que Dios llama a todas las naciones al arrepentimiento. Antes del juicio, la gracia es proclamada. Sin embargo, el texto también habla con solemnidad del destino de quienes adoran a la bestia y rechazan deliberadamente al Cordero. El juicio eterno no se presenta como castigo por debilidad humana, sino como consecuencia de un rechazo consciente, persistente y final de la gracia de Dios.

Aquí vemos que Dios no se complace en condenar, pero tampoco ignora el mal. Su justicia confirma que Su amor es santo y verdadero.

Apocalipsis 15 – Adoración antes del juicio

El capítulo 15 muestra una escena celestial profundamente significativa: los redimidos cantan el cántico de Moisés y del Cordero. Este canto une la liberación pasada con la redención final. Dios es exaltado como justo, santo y verdadero en todos Sus caminos.

Antes de que se ejecuten los juicios finales, el cielo se llena de adoración. Esto nos enseña que el juicio no es impulsivo ni cruel, sino parte del plan santo de Dios. La gloria del Señor llena el templo, y todo ocurre conforme a Su tiempo perfecto.

Esta escena recuerda que el mismo Dios que juzga es el Dios que salvó, que sostuvo y que permaneció fiel desde el principio. Su justicia no contradice Su amor; lo confirma.


🌿 Mensaje central

Apocalipsis 14 y 15 revelan que el Dios que se deleita en amarnos primero es también el Dios que lleva la historia a su cumplimiento. Los que siguen al Cordero no son los que nunca fallaron, sino los que no entregaron su lealtad a otro. El juicio eterno no niega la gracia; demuestra que el amor de Dios fue real, ofrecido y rechazado solo por quienes decidieron apartarse de Él.

En la Navidad recordamos que el Cordero que nació en humildad es el Rey que reinará en justicia. Su amor inicia la historia, Su fidelidad la sostiene y Su justicia la concluye.

🕯️ Oración final

Señor Dios Todopoderoso,
al concluir este tiempo en Tu Palabra,
descansamos en la verdad de que Tú nos amaste primero.

Gracias porque en Cristo nos mostraste
que Tu gracia va delante de nosotros,
que Tu fidelidad nos sostiene
y que Tu justicia es siempre santa y verdadera.

Guarda nuestro corazón en fidelidad al Cordero.
No permitas que entreguemos nuestra lealtad
a nada que compita con Tu amor.
Enséñanos a seguirte con un corazón sincero,
no por temor, sino por gratitud.

Afirmamos hoy nuestra esperanza en Ti.
Confiamos en que Aquel que comenzó la buena obra
la perfeccionará hasta el final.
Que nuestra vida sea una respuesta humilde
al Dios que se deleita en amarnos primero.

En el nombre santo y glorioso de Jesucristo,
Amén.

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